Por Canuto  

Bitcoin mostró una fortaleza poco habitual frente al oro en una jornada marcada por mayor aversión al riesgo, luego de que la Reserva Federal adoptara un tono más agresivo y el petróleo Brent se disparara por la guerra con Irán.

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  • Bitcoin cayó cerca de 1%, mientras el oro retrocedió alrededor de 2% y la relación entre ambos avanzó en 24 horas.
  • La Fed rechazó las expectativas de recortes de tasas a corto plazo, golpeando a las acciones estadounidenses y a los títulos vinculados al sector cripto.
  • El Brent subió más de un 6% hasta rondar USD $117 por barril, en un entorno de mayores presiones inflacionarias y disrupciones de suministro.

 


Bitcoin (BTC) está mostrando un desempeño relativo mejor al del oro en un contexto que, en teoría, suele favorecer a los activos refugio tradicionales. La sesión estuvo marcada por una combinación de señales agresivas desde la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y un fuerte repunte del petróleo, factores que elevaron la cautela entre los inversionistas.

En ese entorno, la principal criptomoneda retrocedió menos que el metal precioso. El movimiento sorprendió porque el oro suele actuar como reserva de valor en etapas de tensión geopolítica, inflación y deterioro del apetito por riesgo, mientras que Bitcoin normalmente se negocia con una dinámica más cercana a los activos especulativos.

Según reportó CoinDesk, el oro cayó un 2% desde la medianoche UTC, mientras Bitcoin perdió cerca de la mitad de ese porcentaje. Ese comportamiento impulsó la relación entre BTC y el metal amarillo un 1% en 24 horas, hasta el punto de que un Bitcoin pasó a comprar alrededor de 15 onzas de oro. Si bien esta dinámica luego se revirtió, puede indicar un cambio importante en el mercado.

Para los lectores menos familiarizados con este indicador, la relación BTC-oro compara cuántas onzas del metal se pueden adquirir con una unidad de bitcoin. Cuando esa métrica sube, significa que Bitcoin se fortalece frente al oro, ya sea porque cae menos, sube más o una combinación de ambos factores.

Una divergencia poco habitual entre Bitcoin y el oro

Parte de la explicación de este patrón pasa por el recorrido previo del oro. Antes de que comenzara el conflicto en Medio Oriente en febrero, el metal ya acumulaba un alza del 90% en el lapso de un año y cotizaba en máximos históricos, dejándolo en una condición de sobrecompra.

Cuando un activo llega a niveles tan exigentes, sostener el avance se vuelve más difícil incluso si aparecen nuevos catalizadores favorables. En este caso, el deterioro geopolítico no bastó para mantener la escalada del oro, que desde el inicio de la guerra ha mostrado una trayectoria muy distinta a la de Bitcoin.

La divergencia también responde al punto de partida de la criptomoneda. Bitcoin había caído aproximadamente un 50% desde su máximo histórico en octubre, lo que lo dejaba en una situación de sobreventa. Desde entonces, se convirtió en uno de los activos con mejor desempeño fuera del sector energético, una señal de recuperación relativa en medio de un escenario todavía frágil.

Mientras tanto, el oro se encuentra ahora un 17% por debajo de su pico de enero, acercándose a territorio bajista. Ese contraste refuerza la idea de que, al menos en esta fase del mercado, el metal enfrenta una toma de ganancias más severa que la experimentada por BTC.

La lectura no implica que Bitcoin haya dejado de ser volátil ni que se esté comportando de forma idéntica a un refugio clásico. Más bien sugiere que, en esta coyuntura concreta, la presión vendedora sobre el oro está siendo mayor, al tiempo que BTC conserva una resistencia relativa que no suele verse en jornadas de aversión al riesgo.

La FED enfría las apuestas por recortes de tasas

El telón de fondo macroeconómico añadió más tensión a los mercados. La Reserva Federal emitió el miércoles un mensaje más agresivo de lo esperado y rechazó las expectativas del mercado sobre recortes de tasas de interés inminentes en la mayor economía del mundo.

Ese tono suele pesar sobre los activos de riesgo porque mantiene alto el costo del dinero y complica la valuación de instrumentos más sensibles a la liquidez, como las tecnológicas y las criptomonedas. También refuerza la percepción de que la inflación sigue siendo una amenaza persistente para la política monetaria estadounidense.

El impacto se reflejó de inmediato en la renta variable. Las acciones estadounidenses operaban a la baja en las operaciones previas a la apertura, mientras el fondo cotizado Invesco QQQ, que sigue al índice Nasdaq 100, cedía un 0,5% el jueves.

El segmento bursátil vinculado al ecosistema cripto también sintió la presión. Las acciones de Strategy, Galaxy Digital y Coinbase retrocedían en el premercado, en una señal de que el nerviosismo no estaba limitado a los productos básicos o a la deuda, sino que se extendía a compañías con alta exposición al sector digital.

Para los inversionistas, este tipo de entorno tiene una doble complejidad. Por un lado, las tasas altas tienden a enfriar la demanda por activos de mayor riesgo. Por otro, la persistencia de presiones inflacionarias reduce el margen de maniobra de los bancos centrales, incluso cuando la actividad financiera comienza a resentirse.

El petróleo agrava el escenario inflacionario

Otro factor central de la jornada fue el avance del crudo. La guerra con Irán llevó al Brent a subir más de un 6% en 24 horas, hasta ubicarse alrededor de USD $117 por barril, un nivel que volvió a poner en primer plano los riesgos para la inflación global.

El alza del petróleo tiene implicaciones directas sobre transporte, manufactura, energía y expectativas de precios en toda la economía. Cuando el crudo se dispara, los bancos centrales suelen enfrentarse a un dilema más incómodo, porque combatir la inflación puede exigir una política dura incluso si el crecimiento se debilita.

También destacó la ampliación de la brecha entre el Brent y el West Texas Intermediate. Esa diferencia alcanzó su mayor nivel desde 2013, una señal que apunta a interrupciones en el suministro global y restricciones logísticas de mayor escala.

En términos prácticos, el mercado está incorporando el riesgo de que la oferta internacional se vuelva más ajustada. Eso añade presión a las expectativas inflacionarias y complica aún más la hoja de ruta de los responsables de política monetaria, especialmente en un momento en que los participantes esperaban señales más claras de alivio por parte de la Fed.

En este cuadro, la reacción comparativa de Bitcoin frente al oro adquiere un matiz especial. No se trata de una subida contundente del activo digital, sino de una caída más moderada que la del metal, en medio de un reacomodo global marcado por guerra, energía cara y tasas potencialmente elevadas por más tiempo.

Ese comportamiento deja una conclusión relevante para el corto plazo. Aunque el sentimiento general del mercado sigue siendo defensivo, Bitcoin está absorbiendo mejor el golpe que el oro en esta fase específica. Si esa tendencia persiste o no dependerá de la evolución del conflicto, del petróleo y, sobre todo, de la próxima lectura que hagan los inversionistas sobre la política monetaria estadounidense.

Al cierre de esta edición, Bitcoin ha caído un 5,1% en 24 horas hasta alrededor de los USD $71.100 mientras el oro registra una pérdida de 4,24% en el período a 4.688,40 dólares, una variación que refleja de volatilidad y reacomodo de los inversores en medio de los eventos.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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