Bitcoin logró su primera vela semanal en verde tras cinco semanas en rojo, y con ello reavivó una narrativa que divide al mercado: la idea de que el “piso” del ciclo aparece 23 meses después del máximo histórico. Mientras algunos analistas creen que el mercado bajista pudo terminar en febrero, otros apuntan a señales en cadena, como las salidas netas de stablecoins desde exchanges, para advertir que todavía falta combustible para un repunte sostenido.
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- Bitcoin registró su primera semana al alza tras cinco semanas consecutivas de caídas
- Una tesis popular afirma que BTC toca fondo 23 meses después de cada ATH, pero hay voces que la cuestionan
- Las salidas netas de stablecoins y el nivel de USD $70.000 aparecen como puntos clave para confirmar tendencia
Bitcoin vuelve a cerrar en verde y reabre el debate sobre el ciclo
Bitcoin acaba de registrar su primera vela verde semanal después de cinco semanas consecutivas en rojo. El dato marca un cambio de tono tras un tramo prolongado de presión bajista, en un mercado que venía digiriendo salidas de capital y un sentimiento de cautela. Aunque una semana positiva no define por sí sola una tendencia, sí suele funcionar como señal psicológica para traders e inversionistas que buscan puntos de inflexión.
En mercados de alta volatilidad como el cripto, el cierre semanal se observa con atención porque suaviza el “ruido” del día a día. Un rebote semanal puede activar coberturas, cierres de posiciones cortas y recompras tácticas, pero también puede convertirse en una trampa si el volumen comprador no acompaña. Por eso, parte del debate actual se centra menos en el color de la vela y más en la calidad de las señales que hay detrás.
Con ese telón de fondo, varios analistas han ido más allá de una simple recuperación técnica. Algunos plantean que el mercado bajista podría haber terminado en febrero y que una fase más positiva ya habría comenzado. La idea se apoya en patrones de ciclos previos y en ciertos indicadores de interés del público que, en otras ocasiones, han coincidido con etapas tempranas de recuperación.
Sin embargo, el mercado no se mueve por una sola narrativa. Otros participantes consideran que el optimismo es prematuro y que todavía se necesita más tiempo para hablar de un repunte sostenible. Esa diferencia de lecturas explica por qué, incluso con la semana en verde, persiste una tensión entre quienes ven una oportunidad de entrada y quienes priorizan la confirmación.
La teoría de los 23 meses: un patrón que vuelve a imponerse en la conversación
Una de las tesis que más llamó la atención en este rebote proviene de un análisis reciente de un comerciante experimentado. El planteamiento sostiene que Bitcoin suele tocar fondo exactamente 23 meses después de su máximo histórico (ATH) en cada ciclo. En la práctica, esto propone una regla temporal simple: contar 23 meses desde el pico de un ciclo y buscar señales de capitulación y giro.
Según esa lectura, el mercado habría alcanzado ahora precisamente la marca de los 23 meses desde el ATH más reciente. El analista detrás del planteamiento, Coinvo Trading, lo expresó de forma categórica: “Bitcoin ha tocado fondo en su mercado bajista exactamente 23 meses después del ATH en cada ciclo. Estamos sentados a 23 meses ahora mismo. Esto nunca ha fallado”. La frase reforzó el atractivo del argumento, aunque también elevó la vara para su verificación.
El veterano trader Peter Brandt se sumó al debate al describir esta observación como un argumento más fuerte que muchas otras narrativas del mercado. En esa línea, el patrón sugiere que el mercado bajista podría terminar en febrero y que una recuperación podría comenzar el próximo mes. Para muchos inversionistas, ese tipo de “reglas” funciona como brújula cuando la incertidumbre domina el precio.
Aun así, incluso un patrón que haya coincidido antes no garantiza repetición. Los ciclos de Bitcoin han estado influidos por variables distintas en cada etapa: liquidez global, apetito por riesgo, cambios regulatorios y condiciones macroeconómicas. Por eso, la teoría de los 23 meses opera más como una hipótesis de trabajo que como un mecanismo determinista.
Señales de optimismo: rebote de capitalización y mayor interés del público
En paralelo al giro semanal de Bitcoin, el mercado mostró un repunte más amplio. La capitalización total del mercado se recuperó en un 6%, al pasar de USD $2,19 trillones a USD $2,32 trillones. Este avance sugiere una mejora general del apetito por riesgo, ya que no solo BTC influye en el agregado, sino también el comportamiento de un conjunto amplio de activos digitales.
Ese rebote ocurre después de meses de fuertes salidas de capital del mercado, un factor que suele agravar caídas y acelerar liquidaciones. Para algunos participantes, una recuperación de la capitalización en este punto puede interpretarse como la búsqueda de valor tras el desplome previo de precios en Bitcoin y altcoins. En otras palabras, parte del dinero vuelve cuando percibe que el mercado ya descontó malas noticias.
También apareció una señal relacionada con el interés minorista. Datos de Google Trends muestran que las búsquedas de “Comprar Bitcoin” han alcanzado su nivel más alto desde 2021. En ciclos anteriores, incrementos de búsquedas se han asociado a la llegada de nuevos participantes, aunque la interpretación no es lineal: el interés puede subir tanto en rallies como en momentos de alta volatilidad.
En cualquier caso, el aumento de consultas sugiere que Bitcoin vuelve a colarse en la conversación pública. Para un mercado que depende en parte de flujos marginales, la atención puede convertirse en demanda, pero solo si se traduce en compras efectivas. Por eso, varios analistas cruzan esta métrica con otras, como entradas a exchanges o flujos de stablecoins, para evaluar si el interés se convierte en presión compradora real.
El contraargumento: modelos en cadena y stablecoins en rojo
Frente al entusiasmo por el ciclo de 23 meses, otros analistas sostienen que el escenario es prematuro. En su evaluación, el mercado necesitaría al menos seis meses más antes de que pueda ocurrir una recuperación sostenible. Este enfoque se apoya en modelos históricos basados en datos en cadena, que suelen buscar confirmaciones más lentas y menos sensibles al movimiento de una semana.
Una de las señales que debilita la tesis del piso inmediato son los flujos netos de stablecoins hacia los intercambios, que se mantuvieron negativos en la última semana de febrero. Cuando más stablecoins ingresan a exchanges, con frecuencia se interpreta como mayor “munición” lista para comprar criptoactivos. Lo contrario, salidas netas, puede sugerir menor presión de compra en el corto plazo.
Leon Waidmann, jefe de investigación en Lisk, explicó que los flujos de stablecoins muestran más monedas saliendo de los intercambios que entrando. Esto, según su lectura, indica que la presión de compra sigue siendo insuficiente para respaldar un repunte sostenido de Bitcoin. Waidmann lo resumió así: “Mira el gráfico. Cada gran repunte de BTC en el último año fue impulsado por barras verdes masivas (entradas de stablecoins). ¿Ahora? Rojo profundo. Cerca de -USD $10B en salidas netas. BTC no conseguirá una oferta sostenida hasta que esto se revierta. Es así de simple”.
Este punto introduce un matiz clave: el precio puede rebotar por razones técnicas, pero sostener una tendencia al alza suele requerir flujos persistentes. Si las stablecoins no están entrando, el mercado podría enfrentar dificultades para mantener subidas, especialmente en niveles donde aparecen vendedores. Por eso, el desacuerdo entre narrativas no es solo teórico, también se apoya en métricas que miden el comportamiento del capital.
El nivel de USD $70.000 como umbral: qué se necesita para confirmar el cambio
Incluso quienes reconocen la mejora reciente suelen pedir confirmaciones. Un análisis reciente identificó el nivel de USD $70.000 como un umbral clave bajo las condiciones actuales. La lógica es directa: recuperar un nivel relevante puede cambiar el comportamiento de participantes que esperan confirmación, y también puede modificar estructuras técnicas que muchos traders siguen.
Que Bitcoin recupere ese precio no implica únicamente tocarlo. La condición planteada es que el mercado lo recupere y lo mantenga, lo que suele requerir continuidad de demanda y capacidad de absorber ventas. En mercados líquidos, los niveles redondos como USD $70.000 también concentran órdenes y pueden actuar como zonas de fricción, con alta volatilidad alrededor.
La discusión sobre el fin del mercado bajista, por tanto, no se agota en el calendario del ciclo ni en el entusiasmo por una vela semanal. Se trata de encadenar señales: precio, flujos, sentimiento y estructura de mercado. En este caso, la semana verde reactivó la conversación, pero el propio conjunto de indicadores invita a cautela.
Por ahora, el mercado muestra una recuperación después de varias semanas de declive, pero muchos observadores creen que aún hace falta una confirmación más clara antes de declarar el cambio de régimen. Si el patrón de 23 meses vuelve a cumplirse, los próximos movimientos serán observados con lupa. Si no, este rebote quedará como un recordatorio de que, en cripto, las narrativas compiten al mismo ritmo que el precio.
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