Por Canuto  

Ejecutivos de United Overseas Bank (UOB) señalaron en la Conferencia ASEAN 2026 que la construcción de infraestructura física para inteligencia artificial se ha convertido en el motor de crecimiento económico del Sudeste Asiático, con inversiones proyectadas de USD $150 mil millones en energía en los próximos cinco años.
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  • La demanda de energía de centros de datos podría cuadruplicarse para 2035, pasando de 2,6 a 10,7 gigavatios.
  • Malasia lidera la expansión de infraestructura de IA, mientras Singapur enfrenta restricciones de tierra y energía.
  • La economía digital regional superaría los USD $300 mil millones y la IA podría aportar hasta USD $1 billón al PIB para 2030.


El giro hacia la infraestructura

La inteligencia artificial ha dejado de ser una historia tecnológica en el Sudeste Asiático para convertirse en un motor de crecimiento económico, según ejecutivos de United Overseas Bank (UOB). Así lo reportó BeInCrypto en un análisis publicado recientemente.

La oportunidad ya no radica solo en adoptar herramientas de IA, sino en construir la infraestructura física que las hace posibles, afirmaron durante la Conferencia ASEAN 2026.

Los expertos del banco regional destacaron que el crecimiento no proviene del uso de algoritmos, sino de la construcción de centros de datos, redes eléctricas y sistemas de enfriamiento que sostienen la demanda informática.

El énfasis se desplaza hacia la capacidad instalada, la energía y la conectividad, elementos que requieren inversiones masivas y coordinación entre actores públicos y privados.

Según Edmund Leong, ejecutivo de UOB, la región podría recibir aproximadamente USD $150 mil millones en inversiones para infraestructura energética en los próximos cinco años.

Esta cifra incluye proyectos de energías renovables y mejoras en la red eléctrica, que son fundamentales para el despliegue de centros de datos.

La dependencia es mutua: sin una energía adecuada y mejoras en la red, toda la oportunidad de IA corre el riesgo de verse limitada, independientemente de la demanda.

Expansión de centros de datos en el Sudeste Asiático

Los hyperscalers, empresas que operan centros de datos a gran escala, están acelerando su capacidad en toda la región. Malasia ha capturado gran parte del crecimiento reciente, mientras Tailandia, Indonesia y Vietnam también se expanden agresivamente.

Singapur, considerado el centro premium durante mucho tiempo, enfrenta restricciones de tierra y energía, lo que ha provocado efectos de derrame hacia los mercados vecinos.

Los rastreadores de la industria muestran que el Sudeste Asiático ya alberga decenas de instalaciones enfocadas en IA, con varios gigavatios de capacidad operativa y planificada.

Wood Mackenzie estima que la demanda de energía de los centros de datos podría cuadruplicarse de 2,6 gigavatios en 2025 a 10,7 gigavatios en 2035.

El estudio e-Conomy SEA 2025 de Google, Temasek y Bain proyecta más de 4.600 megavatios de nueva capacidad en desarrollo, lo que implica un crecimiento de aproximadamente 180%, más rápido que el resto de Asia-Pacífico.

La construcción requiere no solo servidores y chips, sino también energía confiable, enfriamiento avanzado, tierra y conexiones de red robustas.

Los requisitos de capital son correspondientemente grandes. La inversión en infraestructura energética podría alcanzar los USD $150 mil millones en cinco años, según las proyecciones del banco.

Cuellos de botella que podrían frenar la expansión

La disponibilidad de energía y el suministro de semiconductores limitan la rapidez con la que se puede materializar la capacidad. Estos cuellos de botella son obstáculos reales para el desarrollo.

Sin una energía adecuada y mejoras en la red, toda la oportunidad de IA corre el riesgo de verse limitada, independientemente de la demanda.

No todos los proyectos resultan financiables. El éxito depende de operadores con experiencia técnica, accionistas comprometidos y una visión de largo plazo.

La dinámica del mercado ofrece cierto alivio: la demanda eventualmente debería impulsar respuestas del lado de la oferta, reduciendo los costos y mejorando la eficiencia.

La ejecución determina los resultados. Convertir la inversión en infraestructura en resultados medibles requiere estrategias claras, gobernanza y preparación de la fuerza laboral.

Los bancos con presencia regional movilizan préstamos, bonos y capital, mientras facilitan flujos de capital transfronterizos. Su papel va más allá de la financiación.

Las instituciones financieras conectan a los desarrolladores con reguladores, empresas de servicios públicos y proveedores de telecomunicaciones en múltiples jurisdicciones.

El papel clave del sector financiero

Las instituciones financieras ocupan una posición fundamental en este ecosistema. Conectan a los desarrolladores con reguladores, empresas de servicios públicos y proveedores de telecomunicaciones en múltiples jurisdicciones.

La selectividad importa considerablemente. No todos los proyectos reciben financiamiento, y los bancos evalúan la viabilidad técnica y financiera de cada iniciativa.

UOB, como banco regional, ha señalado que la infraestructura energética es un área de enfoque, reconociendo que la transición energética y los proyectos renovables son componentes clave.

La inversión proyectada de USD $150 mil millones abarca múltiples categorías, desde plantas solares y eólicas hasta mejoras en la transmisión y almacenamiento.

El capital se concentra en Singapur, mientras que la construcción física se dispersa por la región. Malasia atrae decenas de miles de millones en compromisos, según los datos presentados.

La colaboración entre bancos, gobiernos y empresas tecnológicas es esencial para superar los obstáculos de financiamiento y garantizar la viabilidad de los proyectos.

Proyecciones económicas para la región

La economía digital del Sudeste Asiático debería superar los USD $300 mil millones en valor bruto de mercancías, según el estudio e-Conomy SEA 2025.

La IA podría agregar hasta USD $1 billón al PIB regional para 2030, según estimaciones citadas por los ejecutivos de UOB.

Este potencial justifica la atención de inversores y gobiernos, que ven en la infraestructura digital una vía para el crecimiento sostenido.

Los patrones de financiación revelan una división interesante: el capital se origina en Singapur, pero la construcción se reparte entre varios países, con Malasia a la cabeza.

La ejecución efectiva de los proyectos determinará si la región puede capitalizar esta oportunidad histórica.

Con una demanda creciente y una oferta que se ajusta gradualmente, el Sudeste Asiático se posiciona como un actor clave en la economía digital global.


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