Por Canuto  

Las stablecoins podrían estar entrando en una etapa decisiva. Ejecutivos de Bridge y Deus X Capital sostienen que el próximo salto de adopción vendrá de dos frentes con enorme capacidad de escala: las grandes corporaciones que buscan modernizar pagos y tesorería, y los agentes de IA que comenzarán a mover dinero de forma autónoma sobre rieles blockchain.
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  • Bridge prevé una ola de adopción institucional en los próximos dos años, sobre todo para pagos transfronterizos y tesorería interna.
  • Los micropagos impulsados por IA emergen como un nuevo caso de uso, gracias a menores costos de transacción con blockchains nativas de stablecoins.
  • Deus X Capital advierte que aún persisten trabas como la fragmentación entre redes y billeteras, además de retos regulatorios.

 


Las stablecoins están entrando en una nueva etapa de adopción, impulsada por dos fuerzas que hasta hace poco avanzaban en carriles separados: las grandes corporaciones y los agentes de inteligencia artificial. Esa fue una de las principales conclusiones compartidas en Consensus 2026, celebrado en Miami, donde ejecutivos de Bridge y Deus X Capital plantearon que el mercado podría vivir un nuevo auge en los próximos años.

En términos simples, las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener un valor estable, normalmente vinculado al dólar estadounidense. Esa característica las ha convertido en una herramienta atractiva para pagos, remesas, comercio digital y operaciones entre empresas, ya que combinan la rapidez de la infraestructura blockchain con menor volatilidad que otros criptoactivos.

Según reportó CoinDesk, Lindsey Einhaus, jefa de estrategia y operaciones en Bridge, afirmó que las grandes instituciones están explorando cada vez más el uso de stablecoins para administrar flujos transfronterizos y simplificar la gestión de cuentas. A su juicio, los próximos dos años podrían traer una ola de adopción institucional, especialmente en pagos internacionales y operaciones internas de tesorería.

Bridge es una firma de infraestructura de stablecoins que fue adquirida por Stripe por USD $1.100 millones. Ese antecedente ayuda a dimensionar el creciente interés corporativo por este segmento, en un momento en que las empresas buscan reducir fricciones en pagos globales, mejorar tiempos de liquidación y operar sobre sistemas más flexibles que los canales bancarios tradicionales.

Las corporaciones ven una oportunidad en pagos y tesorería

Einhaus señaló que las grandes instituciones quieren usar stablecoins para gestionar flujos transfronterizos y condensar buena parte de la administración de sus cuentas en estos instrumentos. La idea de fondo es que una empresa con operaciones en múltiples países pueda mover valor con más rapidez, menos intermediarios y mayor trazabilidad.

Este punto es relevante porque la tesorería corporativa suele depender de procesos lentos, caros y fragmentados. Transferir fondos entre filiales, pagar proveedores en distintos mercados o mantener liquidez en varias jurisdicciones puede implicar capas de bancos corresponsales, horarios restringidos y comisiones elevadas. Las stablecoins, al operar sobre redes blockchain, prometen reducir parte de esa complejidad.

La ejecutiva también mencionó a Tempo, una blockchain enfocada en pagos y respaldada por Stripe y Paradigm, como un facilitador clave para una adopción más amplia. Su comentario sugiere que el mercado no solo está buscando monedas estables, sino también infraestructura especializada que responda a necesidades concretas del mundo de pagos.

En esa línea, Einhaus explicó que las blockchains existentes históricamente carecieron de funciones comunes en los sistemas tradicionales de pagos. Entre ellas citó reembolsos, contracargos y transacciones privadas, elementos que para muchas compañías son básicos antes de adoptar una nueva infraestructura financiera a escala.

Ese matiz es importante. No basta con que una red permita transferir valor rápidamente. Para que una gran empresa migre parte de su operativa a stablecoins, también necesita herramientas que se integren con controles internos, auditoría, conciliación y mecanismos de resolución de disputas, algo que en el ecosistema cripto todavía se encuentra en desarrollo desigual.

La IA podría abrir un nuevo mercado de micropagos

Además del frente corporativo, Einhaus planteó que otra gran área de crecimiento podría venir de los micropagos impulsados por inteligencia artificial. La tesis es que los rieles basados en stablecoins pueden hacer económicamente viables pagos muy pequeños en internet, algo que durante años fue difícil de implementar por costos demasiado altos.

Los micropagos han sido una promesa recurrente de la economía digital. Pagar fracciones de centavo por contenido, servicios automatizados o tareas entre máquinas parecía una idea lógica, pero en la práctica chocaba con comisiones elevadas. En muchos casos, el costo de procesar el pago superaba el valor transferido, lo que volvía inviable el modelo.

A eso se sumaba un segundo problema cuando se intentaba usar criptomonedas tradicionales: la volatilidad. Si el activo utilizado para pagar podía cambiar de precio de manera brusca en poco tiempo, tanto consumidores como proveedores tenían menos incentivos para adoptarlo como medio de intercambio frecuente.

Einhaus sostuvo que las blockchains nativas de stablecoins reducirán de forma drástica los costos de transacción. Si esa promesa se cumple, internet podría contar por fin con una base eficiente para pagos diminutos, automatizados y constantes, ya no dependientes de las estructuras de comisiones heredadas del sistema financiero tradicional.

Este escenario gana aún más relevancia con el avance de la IA. Un ecosistema de agentes capaces de ejecutar tareas, contratar servicios, consumir datos o pagar por acceso a herramientas digitales necesita una capa monetaria eficiente. Las stablecoins aparecen como una opción natural porque combinan programabilidad con estabilidad relativa de valor.

Pagos agénticos, una apuesta fuerte pero no exenta de riesgos

Tim Grant, CEO de Deus X Capital, fue más lejos al afirmar que los pagos agénticos podrían convertirse en uno de los casos de uso más sólidos de la industria cripto hasta ahora. Con esa expresión se refirió a sistemas autónomos de inteligencia artificial que realizan transacciones entre sí, sin intervención humana directa en cada operación.

Para Grant, este concepto puede resultar intuitivo incluso para el público general. Si las máquinas van a interactuar en internet, también necesitarán mover dinero. Esa lógica hace que los pagos agénticos sean más fáciles de entender que otras aplicaciones cripto que durante años costaron más explicar fuera del sector especializado.

El ejecutivo dijo que se está subestimando el auge de estos pagos autónomos. Sin embargo, también advirtió que la infraestructura sigue fragmentada entre múltiples blockchains y billeteras. Esa dispersión puede dificultar la interoperabilidad, elevar la complejidad técnica y frenar experiencias de usuario fluidas, especialmente cuando se busca escalar a nivel institucional o masivo.

Grant también remarcó que la regulación en torno a la actividad financiera autónoma todavía está evolucionando. Esa observación toca un punto central. Si un agente de IA puede ejecutar pagos por su cuenta, surgirán preguntas sobre responsabilidad, límites operativos, cumplimiento normativo y supervisión, tanto para empresas como para autoridades.

Aunque expresó optimismo de largo plazo, Grant adoptó un tono más cauteloso sobre la velocidad de adopción de las stablecoins. A su juicio, la industria aún enfrenta barreras en regulación, incorporación de consumidores y coordinación institucional. En otras palabras, el mercado avanza, pero no necesariamente en línea recta.

Su visión refleja una tensión habitual en el ecosistema cripto. Por un lado, existe entusiasmo por el potencial técnico y comercial de las stablecoins. Por otro, persisten problemas estructurales que pueden retrasar su integración plena en la economía cotidiana, sobre todo cuando entran en juego actores regulados y operaciones de gran escala.

Un cambio de tono entre las instituciones

Aun con esas reservas, Grant reconoció que el sentimiento institucional ha cambiado de forma significativa. Según explicó, antes era necesario empujar a las instituciones para que prestaran atención al sector. Ahora, en cambio, son ellas las que están tirando de la infraestructura cripto, a medida que el entorno regulatorio se vuelve más favorable.

Ese cambio de actitud puede marcar una diferencia sustancial para el mercado de stablecoins. Cuando el interés institucional pasa de experimental a operativo, la conversación deja de centrarse solo en la innovación y se desplaza hacia escalabilidad, cumplimiento, integración empresarial y ventaja competitiva. Allí es donde el sector podría ganar profundidad real.

La discusión también sugiere que las stablecoins están dejando de verse únicamente como herramientas nativas del ecosistema cripto. Cada vez más, comienzan a perfilarse como piezas funcionales dentro de sistemas de pagos más amplios, con aplicaciones en finanzas corporativas, comercio global y automatización económica impulsada por IA.

Lo que ocurra en los próximos dos años será clave. Si las empresas logran incorporar estas herramientas a su tesorería y si los agentes de IA empiezan a usar stablecoins en pagos de bajo valor y alta frecuencia, el mercado podría entrar en una fase de expansión distinta a las anteriores, menos especulativa y más ligada a utilidades concretas.

Por ahora, el panorama combina promesa y prudencia. Hay interés corporativo, señales de mejora regulatoria y nuevos casos de uso ligados a la IA. Pero también hay fragmentación técnica y preguntas normativas abiertas. Precisamente en esa tensión se jugará el próximo capítulo del auge de las stablecoins.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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