Donald Trump demandó a JPMorgan Chase y a Jamie Dimon por el supuesto cierre abrupto de varias cuentas bancarias vinculadas al presidente, un episodio que reaviva el debate sobre el “debanking”, una preocupación frecuente dentro de la industria de criptomonedas en Estados Unidos.
***
- Trump acusa a JPMorgan de cerrar cuentas en febrero de 2021 “sin previo aviso”.
- La demanda sugiere motivaciones “políticas y sociales” detrás de la decisión del banco.
- El caso resuena con críticas del sector cripto, que habla de “Operation Choke Point 2.0”.
🚨 Donald Trump demanda a JPMorgan 🚨
Acusa al banco de cerrar cuentas sin previo aviso en 2021.
La demanda sugiere motivaciones políticas detrás de la decisión.
El caso reaviva el debate sobre "debanking" en la industria cripto.
JPMorgan defiende su acción por riesgos… pic.twitter.com/MK9Csm5kJP
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) January 22, 2026
El presidente Donald Trump presentó una demanda contra JPMorgan Chase y su CEO, Jamie Dimon, por presuntamente “debankear” varias cuentas bancarias asociadas al mandatario. El proceso judicial fue introducido el jueves en un tribunal del condado Miami-Dade, en Florida.
Según la denuncia, JPMorgan Chase Bank terminó “sin advertencia previa” múltiples cuentas bancarias en febrero de 2021. Entre los demandantes figuran compañías de responsabilidad limitada vinculadas a negocios de hospitalidad y campos de golf, reseñan reportes publicados el día de hoy.
Los abogados de Trump sostienen que el banco tomó esta medida de manera unilateral y que, a juicio de los demandantes, las razones no fueron meramente administrativas. En su planteamiento, atribuyen el cierre de las cuentas a presuntas motivaciones de carácter político y social.
La denuncia señala que los demandantes “están seguros” de que la decisión del banco estuvo influida por el entorno del momento. En otras palabras, argumentan que JPMorgan actuó porque consideró que “la marea política” favorecía hacerlo, de acuerdo con el contenido del documento citado por varios medios.
El “debanking” entra al radar público por una disputa entre Trump y JPMorgan
El término “debanking” se ha vuelto cada vez más común en debates sobre acceso a servicios financieros, especialmente cuando se trata de actores considerados polémicos o de industrias de alto riesgo. En este caso, la acusación central de Trump apunta a que sus cuentas fueron cerradas sin un proceso claro de advertencia o alternativa.
De acuerdo con la demanda, JPMorgan habría eliminado relaciones bancarias sin proporcionar una vía de corrección. Los demandantes sostienen que esta decisión se tomó sin un mecanismo de reparación que permitiera mantener o reactivar los servicios financieros.
El caso, además, introduce una dimensión delicada: la idea de que un banco podría restringir clientes no solo por criterios de riesgo financiero, sino por presiones o cálculos políticos. Esa hipótesis está en el núcleo de la demanda y podría generar atención pública más allá del ámbito estrictamente legal.
Si bien Trump y JPMorgan no detallaron públicamente las cuentas específicas una por una en la nota, el reclamo se enfoca en el cierre de varias cuentas en un mismo periodo. Para los demandantes, este patrón sería consistente con una decisión deliberada, no accidental.
¿Por qué el sector cripto lleva años hablando del mismo problema?
El debate sobre el “debanking” no es nuevo para el ecosistema cripto. Durante años, actores vinculados a criptomonedas han denunciado obstáculos para abrir y mantener cuentas bancarias en Estados Unidos, incluso cuando sus operaciones cumplen con procesos de control y regulación.
Dentro de estas discusiones surgió el término “Operation Choke Point 2.0”, una frase usada por miembros de la industria para describir lo que consideran una presión institucional para expulsar a empresas de activos digitales del sistema financiero tradicional.
La comparación se hace con “Operation Choke Point 1.0”, un antecedente que, según detallan reportes, fue una iniciativa del Departamento de Justicia de EE. UU. en 2013. Ese programa buscaba limitar el acceso a servicios bancarios para industrias consideradas de alto riesgo en términos de fraude y lavado de dinero.
Entre esos sectores se incluyeron prestamistas de día de pago y vendedores de armas de fuego. En el debate contemporáneo, algunos críticos usan la analogía para sugerir que el sistema financiero puede convertirse en un mecanismo indirecto de control sobre qué actividades reciben apoyo bancario.
En el caso de la industria cripto, el término “2.0” apunta a presuntos movimientos atribuidos a la administración de Joe Biden, que habrían incentivado una exclusión de compañías relacionadas con activos digitales.
Reguladores ajustan el enfoque: “riesgo reputacional” en discusión
En paralelo a estas controversias, el artículo destaca que, desde el inicio de la administración Trump hace un año, varios organismos regulatorios han comenzado a replantear cómo se evalúan las relaciones entre bancos y clientes.
En particular, la Reserva Federal (FED), la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) y la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC) habrían prometido dejar de ponderar el “riesgo reputacional” al evaluar las relaciones de los bancos con sus clientes.
Este concepto se ha debatido ampliamente en la banca, ya que puede convertirse en una categoría amplia, interpretativa y difícil de medir. Para críticos del “debanking”, ese criterio puede permitir rechazar o expulsar clientes por consideraciones subjetivas, más que por riesgos verificables.
El giro anunciado por estos reguladores aparece como un intento de limitar el uso de argumentos reputacionales como motivo para restringir relaciones bancarias. Sin embargo, aún queda abierto el debate sobre cómo se aplicará esto en la práctica y qué cambiará realmente en la relación banca-cliente.
Para el sector cripto, este tipo de ajustes regulatorios es especialmente relevante. Muchas empresas del ecosistema dependen de acceso estable a cuentas bancarias para operar con nóminas, pagos, liquidez y servicios esenciales.
La defensa de JPMorgan: no es política, es cumplimiento
JPMorgan respondió a la controversia el mismo jueves, afirmando que la entidad no cierra cuentas por motivos políticos o religiosos. En su comunicado, reseñado en varios reportes, el banco aseguró que este tipo de decisiones se toma cuando existen riesgos legales o regulatorios para la compañía.
“JPMC no cierra cuentas por razones políticas o religiosas”, indicó el banco en su declaración. Sin embargo, agregó que sí terminan relaciones cuando representan un riesgo en materia legal o de cumplimiento.
JPMorgan también expresó que lamenta tener que realizar cierres de cuentas, pero sostuvo que, en muchos casos, las reglas y las expectativas regulatorias empujan a tomar esas medidas. La institución señaló que estos factores pueden obligar a los bancos a actuar de manera preventiva.
Además, el banco afirmó que ha solicitado tanto a la administración actual como a administraciones previas cambios en las reglas y regulaciones que, según su postura, los colocan en esa situación. De manera directa, JPMorgan dijo que apoya los esfuerzos para evitar la “instrumentalización” del sector bancario.
Este punto busca reforzar una narrativa: que las entidades financieras no operan con motivaciones ideológicas, sino bajo presiones normativas. En el choque entre ambas versiones, la disputa gira alrededor de si el cierre de cuentas fue una medida obligada por cumplimiento o una decisión influida por el clima político.
Un caso con impacto político y ecos cripto
Aunque la demanda se centra en cuentas presuntamente vinculadas a Trump, el caso resuena con una conversación más amplia que ha estado creciendo tanto en Washington como en la industria tecnológica y cripto. La idea de que el acceso a la banca pueda restringirse de forma abrupta se ha convertido en un tema sensible.
Para el ecosistema cripto, este tipo de disputas tiene un valor simbólico. Muchos actores del sector han sostenido que la capacidad de operar en EE. UU. depende tanto de licencias y cumplimiento, como de la disposición real del sistema bancario a mantener relaciones comerciales.
El resultado de este caso podría influir en cómo se discute el “debanking” en adelante, no solo desde la perspectiva de figuras políticas, sino también desde la óptica empresarial. También podría reactivar presiones para precisar normas que definan con mayor claridad cuándo un banco puede cerrar cuentas y bajo qué condiciones.
Por ahora, la demanda abre un frente judicial que enfrenta a Trump con el mayor banco de Estados Unidos. Mientras el banco insiste en que la motivación es regulatoria, los demandantes afirman que el trasfondo fue político.
Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Ethereum rompe récords de transacciones, pero Citi alerta que se debe a “direcciones envenenadas”
PayPal adquiere la startup israelí Cymbio para acelerar el comercio de agentes de IA
Nuevo fondo tokenizado de la subsidiaria de Nomura genera rendimientos en Bitcoin