Cloudflare aseguró que los agentes de IA están desarmando el viejo pacto económico de internet al extraer contenido sin devolver lectores humanos a los sitios originales. Ante ese giro, la empresa impulsa x402, un protocolo de pagos basado en HTTP 402 que busca permitir a editores y plataformas identificar, bloquear o cobrar a bots automatizados.
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- Cloudflare procesa alrededor de 1.000 millones de respuestas HTTP 402 de «pago requerido» cada día, según su directora de estrategia, Stephanie Cohen.
- La empresa afirma que más de la mitad del tráfico de internet ya no es humano y que los rastreadores de IA visitan algunos sitios en proporciones de decenas de miles a uno frente a los visitantes que devuelven.
- x402, desarrollado como protocolo abierto con Coinbase, forma parte de una pila para pagos agénticos que también suma verificación criptográfica y colaboraciones con Visa y Experian.
Cloudflare considera que el auge de los agentes de inteligencia artificial está alterando de forma profunda la economía de la web. La tesis de la compañía es que el modelo que sostuvo durante años a medios, editores, comercios y plataformas digitales ya no funciona igual, porque el tráfico automatizado crece con rapidez y deja cada vez menos visitas humanas de regreso a los sitios originales.
Durante una intervención en Consensus Miami, Stephanie Cohen, directora de estrategia de Cloudflare, describió ese cambio como una transformación estructural. Su argumento parte de una idea sencilla: durante décadas, muchos sitios publicaron información de acceso abierto, motores de búsqueda y rastreadores la indexaron, y a cambio devolvieron usuarios que luego podían monetizarse con anuncios, suscripciones o comercio.
Ese equilibrio, dijo Cohen, se está rompiendo por la expansión de agentes de IA capaces de leer una página, resumirla y entregar el resultado dentro de un chatbot o de un flujo automatizado. Cuando eso ocurre, el usuario final ya no necesita visitar la fuente original, lo que presiona el tráfico, la publicidad y otras vías de ingresos de quienes producen contenido.
La ejecutiva sostuvo que el problema ya no es marginal. Según explicó, más de la mitad del tráfico del internet general ya no es humano, y ese componente automatizado está creciendo más rápido que la actividad de personas reales. Para Cloudflare, esa tendencia exige nuevos mecanismos para gestionar, autenticar y monetizar el acceso de bots a los contenidos en línea.
El viejo pacto de internet bajo presión
La propuesta de Cloudflare parte de devolverles más control a los sitios web sobre quién accede a sus datos y bajo qué condiciones. En la práctica, eso implica identificar bots, verificar su origen, entender qué intentan hacer y decidir si deben ser permitidos, bloqueados o sometidos a un cobro.
Cohen vinculó esa visión con x402, un protocolo abierto de pagos construido alrededor del código de estado HTTP 402, conocido como “Payment Required”. Según dijo, la red de Cloudflare ya procesa cerca de 1.000 millones de respuestas 402 cada día, una cifra que la empresa interpreta como señal de una gran demanda potencial por mecanismos de pago integrados en la capa de red.
La ejecutiva resumió ese fenómeno con una frase directa: esas respuestas serían, en esencia, “mil millones de voces” pidiendo una forma de seguir produciendo contenido, servicios o recursos digitales, pero cobrando por ello para sostener su actividad. Bajo esa lógica, HTTP 402 dejaría de ser un código poco utilizado para convertirse en base técnica de una nueva infraestructura de pagos entre agentes y servicios web.
Cloudflare no se presenta como la vía de pago en sí misma, sino como la capa de infraestructura que puede hacer viable esa transición. La empresa, dijo Cohen, opera a escala suficiente para observar el cambio en tiempo real. En picos de actividad, procesa más de 100 millones de solicitudes por segundo, una referencia que comparó con los cerca de 68 millones de mensajes diarios de Swift.
x402 y la promesa de pagos agénticos
x402 es uno de los pilares de esa estrategia. Cohen atribuyó a Coinbase y Stripe el papel de co-creadores de la Fundación x402, mientras que Cloudflare colabora con Coinbase en el desarrollo del marco abierto de pagos para agentes. La idea es que un bot autorizado pueda pagar por acceder a información, ejecutar acciones o consumir recursos, en lugar de tomar contenido gratuitamente y redistribuirlo sin compensación.
El planteamiento llega en una etapa todavía temprana del protocolo. En marzo, CoinDesk había reportado que la actividad on-chain asociada con x402 seguía siendo pequeña y experimental, con un volumen diario aproximado de USD $28.000 en ese momento. Aun así, las declaraciones de Cohen sugieren que Cloudflare observa una reserva mucho mayor de demanda latente en la capa de red.
Ese punto es clave para entender la apuesta de la empresa. Aunque la actividad visible en blockchain todavía sea reducida, Cloudflare cree que el problema económico ya existe a gran escala en internet. Si millones de bots están consumiendo contenido sin generar retornos equivalentes, entonces la oportunidad no depende solo del volumen on-chain actual, sino de rediseñar el comportamiento de acceso desde la infraestructura base.
La compañía también enmarca esa discusión dentro de una evolución más amplia del comercio agéntico. No se trata únicamente de cobrar por leer una página web. En la visión presentada por Cohen, los agentes de IA también podrán iniciar compras, interactuar con servicios de comercios y realizar tareas económicas, siempre que exista una capa adecuada de autenticación y verificación.
Verificación, identidad y la siguiente capa del comercio automatizado
Para ese siguiente paso, Cloudflare destacó otras piezas de su pila tecnológica. Cohen mencionó Web Bot Auth, una herramienta de verificación criptográfica orientada a autenticar bots en la web. En términos simples, el objetivo es que los sitios no solo detecten tráfico automatizado, sino que puedan distinguir entre un agente legítimo, identificado y autorizado, y uno opaco o abusivo.
La ejecutiva también hizo referencia al trabajo reciente de Cloudflare con Visa y Experian. Según explicó, esa integración apunta a construir la siguiente capa del comercio agéntico, permitiendo que los comercios acepten compras iniciadas por agentes de IA mientras se comprueba que detrás de cada transacción existe un ser humano real.
Ese matiz resulta importante porque uno de los riesgos del comercio automatizado es la pérdida de trazabilidad sobre quién compra, con qué autorización y bajo qué responsabilidad. La verificación de identidad y de intención aparece así como complemento necesario de los pagos, sobre todo si la economía web migra hacia interacciones donde software autónomo negocia, consulta y paga por servicios en nombre de usuarios.
En este contexto, Cloudflare intenta posicionarse como un intermediario de confianza para la capa de coordinación. No busca reemplazar a procesadores de pagos o redes financieras, sino facilitar reglas, autenticación y permisos sobre el tráfico automatizado que ya domina una porción creciente de internet.
Una proporción cada vez más desigual entre bots y personas
Uno de los datos más llamativos de la intervención de Cohen fue la comparación histórica sobre la relación entre rastreadores y tráfico devuelto. Hace una década, explicó, los rastreadores podían visitar un sitio dos veces y devolver un visitante humano. Hoy, en el caso de empresas de IA que extraen información de una web, la proporción ya es de “decenas de miles a uno”.
Esa diferencia ayuda a explicar por qué el debate ha ganado fuerza entre medios, plataformas y creadores. Si una IA resume, clasifica y redistribuye información sin enviar al lector al sitio original, el incentivo para producir contenido costoso y de calidad se debilita. El modelo de anuncios, suscripciones o ventas derivadas comienza a resentirse cuando la atención se queda atrapada en intermediarios automatizados.
Cloudflare sostiene que un sistema de permisos y cobros podría corregir parte de esa asimetría. En vez de asumir que todo bot tiene libre acceso, los sitios podrían decidir reglas más precisas. Algunas consultas podrían ser gratuitas, otras requerirían autenticación, y otras podrían activarse solo después de un pago automático mediante protocolos como x402.
Para Cohen, si esa transición se implementa correctamente, el resultado no sería un internet más cerrado, sino una “edad de oro del contenido”. Su argumento es que el contenido original y de alta calidad volvería a ser valorado si existieran formas efectivas de compensar a quienes lo producen cuando agentes de IA lo usan para generar valor.
La discusión recién comienza, pero refleja una tensión creciente entre apertura web, extracción automatizada y sostenibilidad económica. Por ahora, Cloudflare apuesta a que HTTP 402, un viejo código poco aprovechado, pueda convertirse en una pieza central de la próxima etapa de internet.
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