Por Canuto  

Los inversores del Golfo están trasladando su capital hacia Asia en busca de oportunidades en infraestructura de inteligencia artificial. Acuerdos como la participación de Ooredoo en Indonesia y el interés de Mubadala en Japón marcan un cambio estratégico frente a la inestabilidad global.
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  • Ooredoo comprometió USD $800 millones en la plataforma Zankore en Indonesia, con capacidad de 200 megavatios y proveedores como Nvidia y Nokia.
  • Mubadala evalúa invertir en un centro de datos de USD $6.300 millones y 500 megavatios en Japón, según Bloomberg.
  • La demanda de centros de datos en el sudeste asiático podría triplicarse para 2030, impulsada por la estabilidad relativa y el crecimiento económico.


Los inversores del Golfo están desviando su atención hacia Asia en la búsqueda de oportunidades en el campo de la inteligencia artificial (IA). Esta tendencia se produce en un contexto de conflicto en Oriente Medio y Europa, así como por la incertidumbre en las cadenas de suministro.

Estos factores han aumentado el atractivo de mercados considerados relativamente estables, según el reporte de Kelsey Warner para Yahoo Finance.

La estrategia de la región del Golfo se centra no solo en desarrollar sus propias capacidades de IA, sino también en asegurar una participación en la infraestructura que sustenta esta tecnología.

Dos acuerdos recientes ilustran claramente esta tendencia: la inversión de Ooredoo en Indonesia y la posible participación de Mubadala en Japón.

Ambas operaciones reflejan un movimiento hacia el este, buscando socios y mercados en crecimiento.

Ooredoo y la plataforma Zankore en Indonesia

La empresa de telecomunicaciones qatarí Ooredoo es el inversor principal en Zankore, una nueva plataforma de cómputo de IA en Indonesia.

La compañía comprometió USD $800 millones para apoyar el lanzamiento de esta iniciativa.

Ooredoo planea entregar 200 megavatios de capacidad el próximo año, con Nvidia y Nokia como proveedores de tecnología.

Ooredoo tiene presencia en Indonesia desde hace casi dos décadas, lo que le otorga un conocimiento profundo del mercado local.

La empresa prevé que la demanda de centros de datos en el sudeste asiático se más que triplique para 2030.

Esta proyección refleja la acelerada digitalización de la región y su creciente adopción de servicios basados en IA.

El compromiso de Ooredoo no solo aporta capital, sino también su experiencia en infraestructura de telecomunicaciones.

La asociación con Nvidia y Nokia garantiza el acceso a tecnología de punta para el procesamiento de modelos avanzados.

Zankore podría convertirse en un hub regional para empresas tecnológicas que necesiten cómputo de alto rendimiento.

El proyecto busca captar una porción significativa del mercado de centros de datos en expansión de Indonesia.

Mubadala y el centro de datos en Japón

Por otro lado, Mubadala, la empresa de inversión de Abu Dabi, está considerando convertirse en el inversor principal de un posible centro de datos en Japón.

Según informó Bloomberg, el proyecto tendría un costo de USD $6.300 millones y una capacidad de 500 megavatios.

La ubicación del centro de datos sería en la prefectura de Akita, en el norte de Japón.

Esta decisión aún no es definitiva, ya que se encuentra en fase de estudio y evaluación.

Si se concreta, representaría una de las mayores inversiones de infraestructura de IA en Asia por parte de un fondo soberano del Golfo.

Japón ofrece un entorno tecnológico avanzado y una demanda creciente de servicios en la nube y aplicaciones de IA.

La región de Akita destaca por su disponibilidad de energía y terrenos adecuados para grandes instalaciones.

Mubadala tiene un historial de inversiones en sectores estratégicos, incluyendo semiconductores y centros de datos.

La posible entrada en Japón diversificaría su cartera y fortalecería su presencia en mercados desarrollados.

El proyecto aún enfrenta riesgos regulatorios y de viabilidad económica, pero las conversaciones avanzan.

Factores que impulsan la inversión en Asia

El atractivo de Asia se debe, en parte, a la inestabilidad en las regiones tradicionales de inversión.

Los conflictos en Oriente Medio y Europa generan incertidumbre para los capitales, que buscan destinos más seguros.

Además, las interrupciones en las cadenas de suministro globales han llevado a las empresas a diversificar sus operaciones.

Asia ofrece una combinación de estabilidad política relativa, crecimiento económico acelerado y una creciente demanda de tecnología.

La expansión de la economía digital en países como Indonesia y Japón convierte a la región en un imán para las inversiones en IA.

Los gobiernos asiáticos han implementado políticas favorables para la inversión extranjera en infraestructura digital.

Además, la creciente clase media asiática impulsa la adopción de servicios en línea, generando necesidades de cómputo.

La competencia entre países por atraer capital para IA ha creado incentivos fiscales y subsidios para proyectos de gran escala.

Sin embargo, los inversores también evalúan riesgos como la regulación de datos y la dependencia de proveedores tecnológicos.

El equilibrio entre oportunidad y riesgo define las decisiones de inversión en este sector.

Repercusiones para la infraestructura global de IA

Estos movimientos financieros subrayan la importancia de la infraestructura como pilar del desarrollo de la IA.

Los centros de datos son esenciales para el entrenamiento y la operación de modelos avanzados, y su capacidad se vuelve un recurso estratégico.

La participación de actores del Golfo en este ámbito podría acelerar la expansión de la capacidad de cómputo en Asia.

A la vez, diversifica las fuentes de financiamiento para proyectos de gran escala, reduciendo la dependencia de financiamiento occidental.

Si bien el foco mediático suele estar en los desarrollos de IA en el Golfo, estos acuerdos muestran que la región también está construyendo un papel global en la capa de infraestructura tecnológica.

La inversión en Asia no solo genera retornos económicos, sino que también permite a los fondos soberanos posicionarse en cadenas de valor emergentes.

El control de centros de datos estratégicos podría otorgar influencia geopolítica en la próxima década.

Además, la colaboración con empresas como Nvidia y Nokia fortalece los lazos tecnológicos entre el Golfo y Asia.

Las decisiones de Ooredoo y Mubadala serán observadas de cerca por otros fondos soberanos de la región.

Se espera que más inversores del Golfo sigan este camino, buscando oportunidades en mercados asiáticos en expansión.


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