El oro volvió a ganar tracción tras romper una racha de nueve sesiones en rojo, impulsado por reportes que apuntan a una posible salida diplomática al conflicto entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, el mercado sigue atrapado entre la geopolítica, la política monetaria de la Fed y las ventas de bancos centrales que buscan defender sus monedas.
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- El oro llegó a subir hasta 2,8% y superó los USD $4.600 por onza tras señales de posibles conversaciones sobre Irán.
- La caída del petróleo, el alza de las acciones y el retroceso del dólar marcaron la sesión, mientras persisten dudas sobre la Fed.
- Turquía estudia usar reservas de oro y swaps por divisas, en un momento en que algunos bancos centrales venden metal para sostener sus monedas.
💰📈 El oro supera los USD $4.600 la onza tras indicios de diálogo entre EEUU e Irán
Subió un 2,8% por la posibilidad de conversaciones diplomáticas.
El mercado sigue bajo la presión de la geopolítica y la política monetaria de la Fed.
Turquía estudia usar reservas de oro… pic.twitter.com/70b8XzAThF
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 25, 2026
El oro extendió su recuperación este miércoles luego de cortar una racha de nueve sesiones consecutivas de pérdidas, en un mercado que reaccionó a reportes sobre una posible vía diplomática para frenar la guerra en Oriente Medio.
El movimiento se produjo después de que surgieran señales de que Estados Unidos podría estar explorando conversaciones de alto nivel para buscar una salida al conflicto con Irán. Ese cambio de tono ofreció algo de alivio a los inversionistas, aunque la incertidumbre geopolítica sigue siendo elevada.
En los mercados globales, el repunte del metal coincidió con una caída del petróleo, una subida de las acciones y un retroceso del dólar estadounidense. La combinación sugiere una moderación parcial del nerviosismo inmediato, pero no implica que el riesgo haya desaparecido.
Según reportó Bloomberg, el lingote llegó a avanzar hasta 2,8% y superó los USD $4.600 por onza, sumando fuerza a un salto previo de 1,6% en la sesión anterior. Más tarde, el oro al contado subía 1,5% hasta USD $4.544,15 la onza a las 2:11 p. m. en Singapur.
Un rebote impulsado por señales diplomáticas
El catalizador principal de la jornada fue la información de que Estados Unidos redactó un plan de 15 puntos destinado a ayudar a poner fin a la guerra con Irán. A esto se sumó el llamado de China para que Teherán entable conversaciones.
También trascendió que Washington y mediadores regionales evaluaban la posibilidad de iniciar discusiones de alto nivel tan pronto como el jueves. Aunque no se conocen detalles concretos de la propuesta, el solo hecho de que exista una ventana diplomática fue suficiente para mover los precios.
Para el oro, estos episodios suelen producir efectos mixtos. Por un lado, la incertidumbre militar refuerza su condición de activo de refugio. Por otro, cualquier expectativa de distensión puede reducir parte de la prima de pánico y modificar la correlación con otros activos.
En este caso, desde que comenzó la guerra hace más de tres semanas, el comportamiento del oro ha sido particular. El metal se ha movido en gran medida en sintonía con las acciones y de forma inversa al crudo, una dinámica que refleja el peso de la inflación energética y de las expectativas sobre tasas de interés.
El papel del petróleo, el dólar y la Fed
La caída del petróleo fue otro dato relevante de la jornada. Cuando la energía se encarece de forma sostenida, aumenta el temor a un repunte inflacionario, lo que lleva a los inversionistas a anticipar que la Reserva Federal y otros bancos centrales podrían mantener las tasas sin cambios o incluso subirlas.
Ese escenario suele ser un obstáculo para activos que no generan rendimiento, como el oro. Si los tipos reales suben, el costo de oportunidad de mantener lingotes también aumenta, y eso puede limitar el entusiasmo comprador incluso en momentos de tensión geopolítica.
Durante las últimas semanas, además, la corrección simultánea en acciones y bonos globales provocó otra presión sobre el metal. Algunos inversionistas vendieron posiciones en oro para obtener liquidez, un patrón frecuente cuando los portafolios enfrentan llamados de margen o necesidades urgentes de efectivo.
Christopher Wong, estratega de Oversea-Chinese Banking Corp, explicó que en el corto plazo es probable que el oro siga siendo sensible a las expectativas sobre la trayectoria de la política de la Fed, al dólar estadounidense y a los acontecimientos geopolíticos. A su juicio, el repunte actual sugiere que las caídas podrían seguir encontrando apoyo, salvo que los rendimientos reales suban de forma significativa.
El índice Bloomberg Dollar Spot llegó a caer hasta 0,3% y luego mostraba un retroceso de 0,1%. Un dólar más débil suele favorecer al oro, ya que abarata su compra para inversionistas que operan con otras monedas.
El mercado sigue en vilo por la guerra
Pese al alivio parcial, el trasfondo sigue siendo delicado. Los detalles del supuesto plan estadounidense no están claros y, además, ni Irán ni Israel han mostrado señales concretas de ceder en el conflicto.
En paralelo, la administración Trump se preparaba para desplegar soldados de la 82ª División Aerotransportada en Oriente Medio, de acuerdo con una persona familiarizada con el asunto. Esa noticia recordó a los operadores que cualquier avance diplomático puede coexistir con una escalada militar sobre el terreno.
Por eso, la mejora del apetito por riesgo en acciones no debe interpretarse como una normalización completa. Más bien, el mercado parece moverse entre impulsos contrapuestos: alivio por posibles conversaciones y cautela por una guerra todavía abierta.
Para lectores que siguen también Bitcoin y otros activos digitales, este tipo de contexto macro importa porque redefine la preferencia por refugios, liquidez y cobertura frente al riesgo sistémico. Cuando sube la tensión global y cambian las expectativas sobre tasas, se reconfigura el flujo hacia oro, dólar, bonos y, en ciertos momentos, criptoactivos.
Bancos centrales, Turquía y el uso estratégico del oro
Otro factor de atención fueron los reportes de ventas de oro por parte de bancos centrales que buscan defender sus monedas. En momentos de estrés cambiario, las reservas de lingotes pueden transformarse en una herramienta de estabilización financiera.
El caso más visible fue el de Turquía. Su banco central prepara un conjunto ampliado de instrumentos para proteger a la lira de la volatilidad ligada a la guerra, lo que incluiría potencialmente recurrir a sus amplias reservas de oro.
Además, la entidad habría mantenido conversaciones sobre posibles operaciones de swap de oro por divisas en el mercado de Londres, según personas familiarizadas con el tema. Este tipo de mecanismo permite obtener moneda extranjera usando el oro como garantía, sin implicar necesariamente una liquidación definitiva de reservas.
Wong señaló que, si bien estas ventas pueden pesar sobre el sentimiento del mercado, no deben leerse como una salida estructural del metal de las reservas oficiales. De hecho, sostuvo que el uso de swaps de oro por divisas subraya precisamente el papel del oro en la gestión de reservas.
Ese punto es relevante porque la fuerte acumulación de lingotes por parte de bancos centrales desde 2022 fue uno de los motores clave del mercado alcista plurianual del oro. No obstante, el ritmo de esas compras ya se había desacelerado al entrar en 2026.
Perspectiva de largo plazo para el metal
Aun con la volatilidad reciente, algunos gestores mantienen una visión constructiva sobre el oro a más largo plazo. Alejandro Bondavalli, Senior Investment Manager en Pictet Wealth Management, afirmó en una nota que el argumento estructural a favor del metal sigue siendo sólido.
Entre las razones citó la necesidad de los inversionistas de diversificarse frente al dólar estadounidense, así como las preocupaciones sobre el liderazgo de Estados Unidos y la deuda soberana. En ese marco, el retroceso reciente sería una oportunidad para ajustar la exposición estratégica y posicionarse tácticamente para una recuperación.
La lectura de fondo es clara. El oro continúa funcionando como una cobertura frente a riesgos monetarios, geopolíticos y fiscales, pero su desempeño de corto plazo sigue atado a variables muy sensibles como el precio del crudo, la fortaleza del dólar y la trayectoria esperada de la Fed.
En la jornada, la plata avanzó 2,7% hasta USD $73,20, luego de haber cerrado la sesión previa con una subida de 3%. El platino y el paladio también registraron ganancias.
Por ahora, el repunte del oro parece más un rebote apoyado por la búsqueda de equilibrio entre riesgo y refugio que una señal definitiva de calma. Mientras no haya claridad sobre las conversaciones con Irán, el mercado seguirá reaccionando a cada titular con rapidez.
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