Por Canuto  

El oro se disparó por encima de USD $5.400 la onza tras la escalada del conflicto en Oriente Medio, mientras inversores buscaban refugio y los metales preciosos extendían su rally de 2026. JPMorgan advierte que estos picos geopolíticos pueden ser difíciles de sostener, aunque mantiene una visión optimista de largo plazo respaldada por la demanda de bancos centrales.
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  • Los futuros del oro subieron 3% y superaron los USD $5.400 por onza; la plata también avanzó siguiendo el repunte de los metales preciosos.
  • JPMorgan estima una “prima de riesgo” de más de 5% a 10% en el corto plazo tras ataques de EE. UU.-Israel en Irán y contraataques en la región.
  • El banco proyecta USD $6.300 por onza para finales de 2026, aunque advierte que el repunte podría revertirse si baja la tensión o si cae la bolsa.

El oro salta por encima de USD $5.400 en modo refugio

Los futuros del oro subieron 3% el lunes y cotizaron por encima de USD $5.400 por onza, en un movimiento que reflejó un giro claro hacia activos refugio. La escalada del conflicto en Oriente Medio empujó a los inversionistas a buscar protección frente a un entorno más incierto. En paralelo, la plata también avanzó, acompañando el repunte general de los metales preciosos.

Este tipo de reacción suele aparecer cuando los mercados perciben que el riesgo geopolítico puede afectar el crecimiento, la inflación o la estabilidad financiera. El oro, por su historial como reserva de valor, tiende a captar flujos cuando aumentan los temores. En esta ocasión, la narrativa se concentró en un conflicto creciente que elevó la aversión al riesgo y presionó a otros segmentos del mercado.

La nota publicada por Yahoo Finance destacó que el movimiento se dio mientras se esperaba que las acciones estadounidenses abrieran “considerablemente más bajo” ese mismo lunes. Esa combinación, de metales al alza y renta variable bajo presión, es típica de sesiones donde el mercado prioriza liquidez y cobertura. Aun así, el comportamiento puede cambiar rápido si se modifica el panorama de riesgo.

Además del oro y la plata, el impulso también alcanzó a otros metales. El paladio y el platino extendieron su movimiento positivo, construyendo sobre las “masivas ganancias” logradas por el complejo de metales preciosos durante el año previo. En conjunto, la sesión del lunes reforzó la idea de un mercado que premia la protección ante episodios de tensión.

JPMorgan: prima de riesgo de 5% a 10% y un rally que podría no sostenerse

Analistas de JPMorgan anticiparon un aumento de “prima de riesgo” en el oro en el corto plazo, superior a 5% y hasta 10%, tras los ataques de Estados Unidos e Israel en Irán durante el fin de semana. También mencionaron los contraataques en la región como parte del deterioro del panorama. El mensaje central fue que el componente geopolítico puede empujar el precio con rapidez.

Sin embargo, el propio equipo del banco advirtió que estos picos por choques geopolíticos “pueden ser bruscos pero difíciles de sostener”. En otras palabras, el mercado puede sobrerreaccionar a titulares y luego devolver parte del avance cuando el flujo de noticias se normaliza. Esa dinámica hace que el oro pueda alternar periodos de euforia y correcciones en ventanas cortas.

JPMorgan también subrayó que las ganancias podrían revertirse si el conflicto se alivia. Otro factor que podría operar en sentido contrario es una caída en el mercado accionario. Si los inversores requieren efectivo o buscan cubrir pérdidas, pueden vender incluso activos que subieron, incluyendo oro, para cerrar márgenes o reducir exposición.

En ese marco, el dólar también jugó un papel llamativo. La sesión del lunes incluyó un alza del dólar estadounidense tras los ataques, pese a que muchas veces un dólar más fuerte tiende a ser un viento en contra para el oro. Que ambos hayan subido en el corto plazo sugiere un episodio donde la demanda de refugio y la búsqueda de seguridad dominaron las relaciones habituales entre activos.

Una proyección alcista hasta USD $6.300 para finales de 2026

Aun con la advertencia sobre volatilidad, JPMorgan sostuvo una perspectiva optimista: espera que la demanda de bancos centrales e inversionistas impulse el oro hasta USD $6.300 por onza para finales de 2026. La tesis no descansa solo en el conflicto, sino en fuerzas que el banco considera más estructurales. Entre ellas, el apetito de compra oficial y un entorno financiero que seguiría favoreciendo al metal.

Patrick Jones, de JPMorgan, resumió ese enfoque en un comentario que matiza el impacto geopolítico. “Un impulso a corto plazo de la prima de riesgo geopolítica está claramente alineado con nuestra visión optimista sobre el oro, pero está lejos de ser la única razón por la que seguimos estructuralmente optimistas sobre el metal”, escribió. La frase apunta a que el mercado del oro se mueve por capas: titulares, flujos y fundamentos.

El banco también señaló que un conflicto prolongado puede hacer más visibles impulsores de largo plazo como déficits crecientes y el riesgo de un deterioro del contexto económico. En particular, la posibilidad de precios del petróleo más altos por más tiempo suele preocupar a los mercados, porque puede presionar costos, inflación y expectativas de crecimiento. Ese tipo de escenario, históricamente, refuerza la demanda por coberturas.

Para lectores que siguen de cerca activos digitales, este tipo de episodios también suele reactivar comparaciones entre el oro y narrativas de “reserva de valor” en otros instrumentos. Sin embargo, la noticia se enfocó en metales y en el papel de bancos centrales, tasas y dólar como motores principales del flujo hacia el oro. El punto clave es que la proyección alcista del banco se sostiene más allá del evento puntual del fin de semana.

Rendimiento en 2026: cerca del récord, ocho meses al alza y metales acompañando

Al momento de la sesión descrita, el oro se negociaba aproximadamente USD $200 por debajo del máximo histórico fijado en enero. El dato es relevante porque muestra que el metal no solo reaccionó al conflicto, sino que ya venía en una tendencia favorable. De hecho, el reporte indicó que el oro cerró su octavo mes consecutivo de ganancias.

El avance acumulado en lo que va de 2026 llegó a 23%. Según la misma publicación, ese desempeño se produjo a medida que las compras de bancos centrales, tasas de interés más bajas y un dólar más débil aumentaron la demanda. Este último punto convive con el alza del dólar observada el lunes, lo que sugiere que las fuerzas pueden alternarse según el horizonte temporal.

La plata también mostró un año fuerte: sus futuros acumularon un alza de 21% en 2026. En el ecosistema de metales, la plata suele moverse con una mezcla de factores: su rol como metal monetario y su demanda industrial. Cuando el oro sube por refugio, la plata con frecuencia acompaña, aunque con oscilaciones más pronunciadas.

En el trasfondo, la conversación de mercado reflejó un tono de aceleración del ciclo. Robin Brooks, investigador principal en la Institución Brookings, escribió durante el fin de semana que “con algunas excepciones notables, 2026 se está viendo como 2025 con esteroides”. La frase captura la idea de que los movimientos se han intensificado, con ganancias ampliadas y un entorno más sensible a choques.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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