Por Canuto  

Bitcoin se mantiene cerca de USD $66.000 mientras los mercados intentan descifrar el impacto de un posible viraje estratégico de Donald Trump en el conflicto con Irán. Aunque la idea de una desescalada ofreció alivio inicial a Wall Street, el alza del petróleo, el temor inflacionario y la cautela sobre la Reserva Federal siguen limitando el apetito por riesgo.
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  • Bitcoin cotiza alrededor de USD $66.600, con caída de 1,6% en 24 horas y de casi 7% en la última semana.
  • Funcionarios citados por The Wall Street Journal aseguran que Trump prioriza salir de la guerra con Irán incluso si Ormuz sigue mayormente cerrado.
  • En Myriad, los usuarios asignan 61% de probabilidad a una caída de Bitcoin hacia USD $55.000 y solo 3% a un alto el fuego antes de abril.


Bitcoin se mantuvo cerca de USD $66.000 este martes, en un mercado que sigue muy atento a la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán. El precio de la principal criptomoneda mostró resistencia pese a un entorno geopolítico volátil y a nuevas señales de que la Casa Blanca podría estar priorizando una salida del enfrentamiento por encima de una reapertura inmediata del estrecho de Ormuz.

Para los mercados financieros, Ormuz es un punto especialmente sensible. Por ese corredor marítimo circula una parte crucial del comercio energético mundial, por lo que cualquier interrupción puede elevar el precio del petróleo, alimentar temores inflacionarios y alterar las expectativas sobre tasas de interés, acciones y activos de riesgo como Bitcoin.

De acuerdo con funcionarios de la administración citados por The Wall Street Journal, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estaría dispuesto a concluir la campaña militar estadounidense contra Irán incluso si el estrecho permanece en gran medida cerrado. Esa postura sugiere que Washington estaría concentrado en limitar sus objetivos militares y trasladar más presión al plano diplomático.

Según esa misma versión, Trump habría decidido que Estados Unidos debe cumplir sus metas principales, entre ellas debilitar la marina iraní y sus reservas de misiles. Después de ello, buscaría reducir las hostilidades y presionar diplomáticamente a Teherán para restablecer el libre comercio en la zona. Si esa vía fracasa, Washington intentaría que aliados europeos y del Golfo asuman un papel más activo en la reapertura del paso.

En una rueda de prensa realizada el lunes en la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt dijo que garantizar el paso seguro de los petroleros por el estrecho no figura entre los “objetivos centrales” de la campaña. Esa declaración ayudó a reforzar la idea de que el gobierno estadounidense no busca una implicación militar prolongada centrada en el control directo de la ruta marítima.

Trump, sin embargo, mantuvo un tono agresivo en el plano discursivo. En una publicación en Truth Social el lunes, reiteró amenazas de atacar la infraestructura energética de Irán “y posiblemente todas las plantas desalinizadoras” si el estrecho no queda “Open for Business” tras “serias discusiones” con el régimen iraní.

Mercados entre alivio inicial y cautela persistente

La reacción inicial del mercado fue positiva. El S&P 500 y otros segmentos financieros registraron avances inmediatos tras conocerse este giro estratégico. Sin embargo, ese impulso fue perdiendo fuerza con el paso de las horas, una señal de que los inversionistas aún no consideran resueltos los riesgos asociados al conflicto ni sus posibles efectos sobre la inflación global.

Bitcoin, por su parte, se mantuvo relativamente estable. El activo continúa aferrado al rango de consolidación que ha dominado su comportamiento durante casi dos meses, con el nivel de USD $66.000 actuando como borde inferior de esa zona. Al momento citado por la información original, BTC cotizaba cerca de USD $66.600.

Ese valor implica una caída de 1,6% en las últimas 24 horas y de aproximadamente 7% en la última semana, según datos de CoinGecko mencionados en la cobertura original. El desempeño refleja una combinación de resiliencia técnica y debilidad macroeconómica, ya que Bitcoin no ha sufrido un colapso mayor, pero tampoco ha logrado activar un rebote sólido.

La lectura de los mercados de predicción sigue siendo más bien pesimista. En Myriad, plataforma propiedad de Dastan, empresa matriz de Decrypt, los usuarios otorgaban una probabilidad de 61% a que el próximo gran movimiento de Bitcoin lo lleve a USD $55.000, en lugar de avanzar hacia USD $84.000.

Esa visión cauta coincide con una narrativa más amplia del mercado cripto. Aunque Bitcoin suele presentarse como cobertura frente al desorden monetario o geopolítico, en fases de tensión aguda también puede comportarse como un activo de riesgo. Cuando el petróleo sube con fuerza y la inflación amenaza con mantenerse elevada, los inversionistas tienden a moderar exposición a posiciones más volátiles.

Petróleo, inflación y Reserva Federal marcan el telón de fondo

Uno de los datos más relevantes del contexto actual es el avance del petróleo. A pesar de la posibilidad de una desescalada, el crudo acumula una subida de 48% desde que comenzó la guerra. Esa alza mantiene viva la preocupación por una inflación más persistente, un factor que afecta directamente las expectativas de política monetaria en Estados Unidos.

Según los datos de la herramienta CME FedWatch citados en la información de origen, los mercados asignaban una probabilidad de 97,4% a que la Reserva Federal deje las tasas sin cambios en su próxima reunión del 29 de abril. En otras palabras, los operadores no esperan un alivio monetario inmediato, lo cual limita el espacio para un repunte sostenido en activos como Bitcoin y Ethereum.

Este vínculo entre geopolítica, energía y tasas es clave para entender la actual conducta del mercado cripto. Si el petróleo presiona al alza los precios al consumidor, la Fed enfrenta menos incentivos para recortar tasas o adoptar un tono más flexible. Eso reduce liquidez potencial y enfríaparte del apetito por riesgo.

En ese marco, el aparente giro de Trump ofrece solo un alivio parcial. Reduce el temor a una guerra más extensa con costos militares y económicos crecientes, pero no garantiza una normalización rápida del comercio marítimo ni una caída inmediata del precio del crudo. Por eso, tanto Wall Street como el mercado de criptomonedas se mueven con prudencia.

Qué dicen los analistas y los mercados de predicción

Erik Amirbai Lang, cofundador del proyecto de criptomonedas impulsado por movimientos N4T, dijo a Decrypt que el giro de Trump refleja más bien su enfoque estratégico de fondo que un verdadero cambio de intención. A su juicio, desde el principio las acciones del mandatario apuntaban a ejercer presión y disuasión, más que a comprometerse con un conflicto prolongado.

Lang sostuvo que esa lógica encaja con la renuencia de Trump a aceptar bajas estadounidenses y con su preferencia por negociar acuerdos en lugar de profundizar una escalada militar. También señaló que los costos económicos, los riesgos para los mercados globales y la falta de apoyo interno habrían limitado una implicación más profunda de Estados Unidos en la guerra.

Según su análisis, las acciones iniciales buscaban demostrar fuerza suficiente para reducir la necesidad de una escalada adicional. Esa interpretación sugiere que la administración estaría intentando preservar capacidad de presión sin quedar atrapada en un conflicto abierto de duración incierta.

Por otro lado, Lacie Zhang, analista de investigación en Bitget Wallet, planteó a Decrypt que una desescalada rápida en Oriente Medio “podría desbloquear un fuerte rally de apetito por el riesgo”. En ese escenario, consideró posible que Bitcoin avance por encima de USD $90.000, mientras Ethereum podría acompañarlo y volver a probar el rango entre USD $2.700 y USD $2.800.

No obstante, Zhang también advirtió que incluso con un final del conflicto en Oriente Medio, es poco probable que Bitcoin inicie una corrida alcista sin “flujos institucionales sostenidos y claridad regulatoria”. Esa observación introduce un elemento estructural importante: el precio no depende solo del frente geopolítico, sino también de la convicción de grandes inversionistas y de un marco regulatorio menos incierto.

Mientras tanto, los usuarios de Myriad mantienen una visión muy reservada sobre la política exterior. En esa plataforma, la probabilidad asignada a un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán antes de abril era de apenas 3%. Esa cifra revela que, aun con el cambio de tono en Washington, el mercado sigue viendo un desenlace rápido como una posibilidad remota.

En síntesis, Bitcoin continúa mostrando estabilidad relativa alrededor de USD $66.000, pero esa resistencia no equivale a un retorno claro del optimismo. El mercado enfrenta una mezcla compleja de factores: un posible repliegue estratégico de Estados Unidos, un petróleo todavía encarecido, una Fed inclinada a no mover tasas y una percepción general de que la incertidumbre geopolítica sigue lejos de desaparecer.


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