Ark Invest y Kalshi formalizaron una alianza para usar mercados de predicción como herramienta de análisis macro y tecnológico, en un momento marcado por guerra en Oriente Medio, debate sobre inflación, debilidad del consumidor y renovado interés por Bitcoin frente al oro.
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- Cathie Wood y Nick Roose presentaron la alianza entre Ark Invest y Kalshi como una nueva fuente de señales para inversión activa.
- Ark estima que el mercado de predicción podría escalar hasta USD $5 billones en volumen nocional en los próximos años.
- La firma defendió una visión de menor inflación a mediano plazo, pese al shock petrolero, y destacó que Bitcoin vuelve a superar al oro.
Ark Invest anunció una alianza con Kalshi para incorporar mercados de predicción a su lectura de variables macroeconómicas y catalizadores empresariales. La presentación estuvo a cargo de Cathie Wood, CEO y CIO de la firma, junto con Nick Roose, director de investigación para consumer AI y fintech.
La tesis central es que estas plataformas pueden ofrecer señales útiles sobre eventos discretos que mueven acciones, sectores y expectativas. Según Roose, Ark no participa en esos contratos como operador, sino que los usa como fuente de datos para captar la llamada sabiduría de la multitud.
En la conversación, ambos plantearon que esta colaboración podría anticipar una nueva ola de innovación financiera. Wood incluso sugirió que este desarrollo podría ayudar a devolver protagonismo a la gestión activa de renta variable, al centrar la atención en eventos concretos que impactan negocios, inflación, divisas o productividad.
Roose dijo que el trabajo conjunto llevaba meses de preparación y que Ark había detectado mercados que todavía no existían. A partir de eso, la firma se acercó a Kalshi para proponer nuevas preguntas vinculadas con tecnología, macroeconomía y, también, medicina y genómica.
Una apuesta por un mercado mucho más grande
Uno de los puntos más llamativos fue la dimensión que Ark atribuye al negocio. Roose afirmó que, en un horizonte de pocos años, el mercado de predicción podría alcanzar hasta USD $5 billones en volumen nocional.
La comparación usada por Ark buscó dar contexto sin exagerar el tamaño actual. Según Roose, Kalshi marcha a una tasa anualizada de entre USD $120.000 millones y USD $130.000 millones este año, mientras que el mercado global de derivados movió alrededor de USD $715 billones en volumen nocional durante 2024.
Desde esa óptica, incluso un mercado de predicción de USD $5 billones representaría apenas 70 puntos básicos frente al universo tradicional de derivados. Para Roose, eso sugiere que no se trata de una sustitución directa, sino de una expansión del mercado direccionable con perfiles de riesgo más específicos.
Wood reforzó ese enfoque al señalar que los inversionistas pueden interesarse en eventos que afectan acciones concretas, sin depender solo de vehículos pasivos atados a grandes índices. A su juicio, si más personas siguen estos catalizadores, la gestión activa podría recuperar relevancia.
Déficit, guerra y dólar: las primeras señales observadas
Entre los contratos destacados apareció una pregunta sobre si el déficit fiscal de Estados Unidos como proporción del PIB caerá por debajo de 5% en el año fiscal 2026. Wood explicó que las probabilidades bajaron conforme se extendió la guerra en Oriente Medio.
Según su lectura, el déficit sobre PIB ronda 5,12% y venía moviéndose en una dirección favorable antes del conflicto. Ark esperaba una caída por debajo de 5% y luego un avance hacia 3%, meta que Wood atribuyó al secretario del Tesoro, Bessant, para finales de 2028.
Sin embargo, la guerra alteró ese escenario en el corto plazo. Wood indicó que el gasto en defensa ya estaba cerca de USD $1 billón dentro de un gasto público total de unos USD $7 billones, con salud representando cerca de USD $2 billones.
También mencionó otros factores en juego, como recortes en empleo federal y menores ingresos tributarios corporativos derivados de una depreciación acelerada incluida en un paquete fiscal del año pasado. Wood estimó que esa medida restaría alrededor de USD $150.000 millones a la recaudación, aunque sostuvo que sería positiva para el crecimiento económico.
En paralelo, Ark revisó el déficit comercial de Estados Unidos. Wood opinó que el país probablemente seguirá importando más de lo que exporta si la economía se acelera más que otras, pero subrayó que eso también implica un superávit de capital, es decir, más inversión entrando al país.
Otra de las señales observadas fue el índice DXY. Aunque el consenso reciente había defendido la idea de un dólar debilitado, Wood señaló que los participantes de Kalshi anticipan un cierre de año en 103,6, por encima del nivel actual, apenas por debajo de 99.
Ark coincidió con esa lectura alcista para el dólar y la vinculó a inversión extranjera directa, desregulación y una política tributaria amigable con los negocios. Wood comparó el contexto actual con la era de Reagan, aunque aclaró que no espera un salto tan violento como el de inicios de los años ochenta.
Inflación, productividad y la presión del petróleo
En materia monetaria, Wood mostró que el crecimiento del dinero se aproxima a 5%, tras haber estado en terreno negativo luego del exceso monetario posterior al COVID. A su juicio, si la productividad repunta gracias a nuevas tecnologías, ese crecimiento nominal dejaría poco espacio para una inflación elevada.
La ejecutiva volvió a insistir en una tesis que Ark repite desde hace tiempo: las grandes plataformas tecnológicas, entre ellas inteligencia artificial, robótica, almacenamiento de energía, blockchain y multiomics, tienen un efecto estructuralmente deflacionario. Según su planteamiento, esa fuerza podría reflejarse también en la curva de rendimientos.
La firma preguntó en Kalshi si la productividad no agrícola superará 3% interanual en algún trimestre de 2026. La probabilidad del mercado rondaba 42%, pero Wood sostuvo que esa estimación podría ser demasiado baja.
Su argumento fue estadístico. Dijo que la productividad se ubica hoy cerca de 2,5% y que, dado que el primer trimestre del año anterior había sido débil, un simple avance trimestral positivo en el primer trimestre de este año podría elevar la tasa interanual por encima de 3%.
Wood añadió que los costos laborales unitarios se sitúan en torno a 2,3% o 2,4% interanual. Para Ark, esa dinámica sugiere una inflación subyacente contenida, muy diferente a la observada tras la pandemia, cuando las empresas competían agresivamente por trabajadores.
Aun así, la firma reconoció un shock claro en energía. Wood dijo que sí existe un problema de oferta en petróleo por la crisis en Oriente Medio, pero negó que se trate de un shock de oferta amplio como el posterior al COVID. La cuestión clave, añadió, es si ese mayor costo llega al consumidor final o se queda atrapado en los márgenes empresariales.
PPI por encima del CPI y señales de consumo débil
Uno de los mercados de Kalshi consultados por Ark preguntaba si la inflación del índice de precios al productor, o PPI, superará a la del índice de precios al consumidor, o CPI, durante tres meses consecutivos en 2026. Wood indicó que el mercado veía ese resultado como altamente probable.
Según explicó, ya había dos meses consecutivos en los que el PPI superó al CPI. En febrero, el PPI marcó 3,4% interanual frente a 2,4% del CPI. Si esa dinámica se confirma en la siguiente publicación, el contrato podría resolverse.
Para Ark, el dato importante no es solo la divergencia, sino lo que revela sobre márgenes. Wood dijo que, incluso en medidas subyacentes, varios costos de producción aumentan mientras la inflación al consumidor se desacelera, lo que sugiere que muchas compañías no están logrando trasladar precios al público.
Apoyó esa visión con métricas de Trueflation. Según citó, la inflación general al consumidor se ubica cerca de 1,7% interanual y la inflación núcleo en torno a 1,1%, muy por debajo de la lectura del PPI. A su entender, esto apunta a presión sobre empresas de bienes de consumo.
La ejecutiva agregó que la manufactura muestra señales más fuertes. Mencionó una mejora en indicadores del sector y un índice de demanda del mercado estadounidense de camiones flatbed que, en sus palabras, sugiere una especie de boom que pocos están describiendo como tal.
Pero el consumidor no refleja esa fortaleza. Wood señaló que el sentimiento sigue deteriorado en todos los niveles de ingreso, que la tasa de ahorro cayó a 4% y que la morosidad en préstamos para autos alcanzó máximos históricos en el segmento subprime.
También mencionó que las ventas de viviendas existentes siguen débiles y que los constructores están bajando precios para mover inventario. En ese marco, sostuvo que el problema de asequibilidad continúa siendo severo y podría tener consecuencias políticas de cara a las elecciones de medio término.
Empleo, inteligencia artificial y Bitcoin frente al oro
Sobre el mercado laboral, Wood comentó que algunos indicadores apuntan a debilidad. Dijo que los empleos de entrada para graduados universitarios ya no están disponibles como antes, en parte por el impacto de la inteligencia artificial.
Sin embargo, observó una mejora en la tasa de desempleo de nivel inicial, que habría pasado de 11% antes de revisiones a 8,5%. Lo vinculó con un fenómeno que también vive Ark, donde la adopción de IA elevó productividad, pero al mismo tiempo abrió espacio para contratar jóvenes familiarizados con nuevas herramientas.
En los mercados, Ark repasó varios ratios. Wood admitió incomodidad con la caída del S&P frente al oro, una señal que en otras épocas precedió periodos complejos, aunque aclaró que no comparte la idea de un regreso a la estanflación de los años setenta.
También indicó que Bitcoin ha comenzado a superar nuevamente al oro. Según su comentario, el metal alcanzó un pico el 28 de enero, el día en que Worsh fue anunciado como próximo presidente de la Reserva Federal, sujeto a aprobación del Congreso, y desde entonces Bitcoin mejoró su desempeño relativo.
Ese detalle resulta relevante para lectores del ecosistema cripto porque conecta la narrativa monetaria con activos alternativos. En el análisis expuesto por Ark, la eventual caída de tasas de interés y una inflación más moderada después del conflicto podrían ser elementos favorables para renta variable y, de forma indirecta, para Bitcoin.
Hacia el cierre, Wood mostró que los credit default swaps bancarios y los spreads de bonos de alto rendimiento no reflejan estrés sistémico. Aunque reconoció un entorno lleno de riesgos y episodios de volatilidad, concluyó que, si la inflación cede y la productividad sigue subiendo, el telón de fondo para los mercados accionarios sería positivo.
La exposición dejó además una lectura sectorial clara. Ark cree que la compresión de márgenes puede golpear a compañías de consumo en el corto plazo, pero que la presión terminará empujando una adopción más agresiva de inteligencia artificial y herramientas de productividad.
La primera vez que Wood presentó esta tesis en el marco de la alianza, lo hizo en Inflation, Jobs, War: Kalshi’s Signals | ITK With Cathie Wood, publicado por ARK Invest. En conjunto, su mensaje fue doble: los mercados de predicción pueden convertirse en una nueva infraestructura de información y, al mismo tiempo, el actual choque geopolítico no invalida su visión desinflacionaria de mediano plazo.
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