Informes de Anthropic y OpenAI describen operaciones en las que agentes de inteligencia artificial habrían ayudado a crear perfiles falsos, contenidos políticos y campañas de influencia vinculadas al MEK, Emiratos Árabes Unidos, Irán y Rusia. Los casos muestran cómo estas herramientas pueden amplificar narrativas engañosas y dificultar que el público distinga entre testimonios independientes y operaciones coordinadas.
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- Un agente llamado Viktor habría imitado a un activista iraní usando 8.400 publicaciones y se habría infiltrado en más de 500 grupos de Telegram.
- Anthropic atribuyó a Deadshot, vinculado a Emiratos, una red de unas 300 cuentas y esfuerzos para desviar las críticas por la guerra de Sudán.
- OpenAI describió operaciones iraníes y rusas que recurrieron a ChatGPT para producir artículos y materiales de influencia bajo identidades falsas.
🚨 Informes describen campañas de influencia con IA
Viktor habría imitado a un activista iraní usando 8.400 publicaciones y entrado en más de 500 grupos de Telegram.
Anthropic atribuye a Deadshot unas 300 cuentas sobre Sudán. OpenAI reportó contenido político creado bajo… pic.twitter.com/wULkuFSgvK
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) October 20, 2026
Los informes sobre operaciones de influencia con inteligencia artificial describen sistemas que fabrican identidades, organizan información y adaptan mensajes políticos para audiencias específicas.
Según un informe de Anthropic, una red de activistas iraníes creyó conversar por Telegram con un conocido activista llamado “Parsa”, pero el interlocutor era un agente de inteligencia artificial que había aprendido su estilo a partir de 8.400 publicaciones reales. El sistema, bautizado Viktor y vinculado a la Organización de Mojáhedines del Pueblo de Irán (MEK), habría sido empleado para vigilar personas y difundir contenido favorable al grupo bajo una apariencia independiente, de acuerdo con el informe citado por Responsible Statecraft.
El mismo artículo, firmado por Nick Cleveland-Stout y publicado el 20 de octubre de 2026, relaciona ese caso con otra herramienta llamada Deadshot, atribuida a operadores emiratíes y enfocada en la guerra de Sudán. También repasa operaciones descritas por OpenAI en las que actores iraníes y rusos habrían usado ChatGPT para producir artículos, informes y contenido político bajo identidades falsas, indican reportes.
Viktor y la identidad prestada en Telegram
De acuerdo con la información recogida por Anthropic, cuatro personas que trabajaban para el MEK construyeron Viktor y lo entrenaron con publicaciones del activista al que imitaba. El uso de un estilo reconocible buscaba que los interlocutores asumieran que estaban hablando con una persona real, mientras el agente recopilaba información y hacía circular mensajes en nombre de una identidad ajena.
El MEK es un grupo de oposición iraní islamista-marxista que la publicación describe como ampliamente considerado un culto. Estados Unidos lo incluyó en su lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras hasta 2012, aunque, según el artículo, el grupo cuenta con apoyo político en Washington: el año anterior, 230 miembros de la Cámara de Representantes copatrocinaron una resolución favorable al plan del MEK para Irán.
Entre las figuras republicanas de alto perfil que han hablado en mítines del grupo, a menudo a cambio de honorarios considerables, el artículo menciona al exasesor de seguridad nacional John Bolton, al exvicepresidente Mike Pence y al exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani. Ese respaldo político ofrece contexto sobre la visibilidad del MEK en Estados Unidos, pero no confirma por sí mismo las afirmaciones de Anthropic sobre las operaciones digitales atribuidas al grupo.
Una cuenta de Instagram vinculada a Viktor, @Tehranchekhabar19, tenía más de 170.000 seguidores y se presentaba como un medio de noticias independiente. Publicaba contenido favorable a las posiciones del MEK, incluidos videos que apoyaban la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y atacaban a Reza Pahlavi, antiguo príncipe heredero iraní y líder de una facción opositora rival; algunas piezas alcanzaban cientos de miles de visualizaciones.
Anthropic también atribuyó a Viktor la creación de otras cuentas de Instagram con cientos de miles de seguidores, algunas de las cuales aparentemente fueron cerradas. En Telegram, el agente habría entrado en más de 500 grupos y clasificado a sus integrantes por ciudad, edad, ocupación, orientación política e historial de arrestos, una segmentación que podría facilitar mensajes ajustados a distintos perfiles.
Deadshot y la disputa por la narrativa de Sudán
El segundo caso descrito por Anthropic involucra a Deadshot, un agente creado por funcionarios emiratíes en Claude con la tarea de proteger la reputación de Emiratos Árabes Unidos frente a las críticas por su papel en la guerra civil sudanesa. Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un grupo paramilitar respaldado por Emiratos, han recibido acusaciones creíbles de limpieza étnica y violencia sexual.
Una misión investigadora de Naciones Unidas sostuvo que las acciones de las RSF contra comunidades no árabes en Darfur presentan “los rasgos del genocidio”. En ese contexto, Anthropic afirmó que Deadshot suplantó la identidad de una organización sudanesa de derechos humanos y redactó testimonios para Naciones Unidas con la intención de hacerlos pasar por voces locales independientes, en vez de mensajes estatales.
El informe presenta versiones contradictorias sobre el destino de esos testimonios: en un pasaje señala que no pudo confirmar si llegaron a la audiencia prevista, mientras que un resumen los describe como “entregados en una sesión en vivo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU”. Anthropic no respondió a una solicitud de comentarios de Responsible Statecraft, por lo que la información disponible no resuelve esa discrepancia.
Deadshot también habría reunido información sobre críticos de Emiratos y elaborado expedientes sobre relatores especiales de Naciones Unidas que cuestionaron el papel emiratí en Sudán. El informe añade que el agente creó y administró una red de alrededor de 300 cuentas no auténticas, principalmente en X, para atribuir responsabilidad por la guerra a la Hermandad Musulmana sudanesa, que apoya a las Fuerzas Armadas de Sudán frente a las RSF.
Las publicaciones de la red solían recurrir a llamados humanitarios y a referencias a la crisis de hambre, pero desviaban la responsabilidad de las RSF hacia la Hermandad Musulmana. Una de las cuentas citadas, con 27.000 seguidores, sostenía que sectores islamistas de línea dura favorecían la continuación del enfrentamiento en vez de acuerdos negociados; otra, con 119.000 seguidores, afirmaba que el papel de la organización dificultaba el fin de la guerra.
Según el informe, el operador pidió a Claude cientos de veces impulsar una “operación transatlántica y regional coordinada para desmantelar la Hermandad Musulmana a nivel mundial”. Kholood Khair, directora fundadora del centro de análisis Confluence Advisory, con sede en Jartum, dijo a Responsible Statecraft que el conflicto se libra en el campo de batalla, en la mesa de mediación y en el espacio informativo, cuya importancia está creciendo.
Khair advirtió que esas publicaciones intentan cooptar el movimiento favorable a un gobierno civil y a la democracia, mientras camuflan lo que Emiratos busca en Sudán. A su juicio, muchas piezas no contienen necesariamente falsedades verificables, sino que seleccionan qué aspectos contar para orientar la interpretación del conflicto; describió la IA como un nuevo campo de batalla y a Sudán como un terreno de prueba en el que Emiratos estaría obteniendo ventaja.
Otros casos: artículos bajo seudónimo y un centro de análisis falso
Los informes citados también señalan operaciones atribuidas a actores iraníes que habrían colocado casi 100 artículos en distintas publicaciones sobre asuntos internacionales, usando seudónimos y ChatGPT. OpenAI sostuvo que esos textos promovían, en general, una perspectiva contraria a la guerra contra Irán y presentaban argumentos críticos con la política estadounidense.
Entre los titulares mencionados estaban “¿Se está privatizando la política de Irán de Estados Unidos? La cuestión de Jared Kushner” y “La apuesta de Trump por Irán ha endurecido el régimen que pretendía romper”. La publicación de artículos en medios diferentes puede ampliar el alcance de una narrativa, pero la información proporcionada no identifica a todos los sitios ni permite medir la influencia concreta de esas piezas en sus lectores.
OpenAI también describió una operación rusa que habría creado y controlado un falso centro de análisis llamado Social Research Center, con personal real en América Latina que, según el informe, desconocía trabajar para Rusia. Los operadores utilizaron ChatGPT para generar contenido y redactar informes internos, mientras los empleados realizaban entrevistas con expertos y publicaban investigaciones, en su mayoría sobre las relaciones entre India y América Latina.
La cuenta del centro en X fue suspendida, pero su sitio web seguía activo al momento de la publicación del artículo. Allí, la organización rechazó las afirmaciones de OpenAI y las calificó de “factualmente incorrectas” y de constituir un intento deliberado de desacreditar un proyecto de investigación independiente, una respuesta que deja planteado un desacuerdo directo entre la empresa y el sitio señalado.
Craig Holman, cabildero de asuntos gubernamentales de Public Citizen, dijo a Responsible Statecraft que las cuentas de gobiernos extranjeros que recurren a IA para influir sobre legisladores y público explotan una forma básica de engaño: representar falsamente a una persona o entidad real diciendo o haciendo algo que nunca hizo. La observación apunta al problema central de estas campañas, en las que la fabricación de una identidad puede importar tanto como el contenido difundido.
En conjunto, los casos describen tareas que también forman parte de usos cotidianos de los modelos de lenguaje, como redactar textos, ordenar datos y producir informes, pero organizadas con fines de influencia encubierta. Los informes atribuyen operaciones a distintos actores y presentan evidencias y límites diferentes, por lo que sus señalamientos deben distinguirse de hechos verificados de manera independiente.
La automatización no elimina la participación humana: en los casos descritos, operadores diseñaron los agentes, eligieron objetivos y utilizaron cuentas o intermediarios para hacer llegar los mensajes. El desafío para plataformas, medios e instituciones consiste en identificar redes coordinadas y audiencias artificiales sin confundirlas con expresiones legítimas de opinión o con investigaciones independientes.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.
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