Una combinación explosiva de temores y expectativas sobre la inteligencia artificial golpeó a Wall Street: caídas bursátiles por un escenario viral “de ficción”, dudas tras el reporte de Nvidia, un choque frontal entre Anthropic y el Pentágono, y un recorte del 40% en Block que reavivó el fantasma de despidos masivos.
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- El Dow cayó más de 800 puntos el lunes tras circular un texto viral que imaginaba agentes de IA volviendo prescindible el trabajo de oficina, pese a que su autor dijo que era ficción.
- Anthropic actualizó Claude para tareas específicas y su integración con herramientas como Excel y PowerPoint, mientras endurecía su postura ante el uso militar y relajaba una política clave de seguridad.
- Block anunció el recorte de 40% de su personal, más de 4.000 despidos atribuidos a “herramientas de inteligencia”, según Jack Dorsey, quien anticipó que otras empresas harían lo mismo.
📉 La IA sacudió Wall Street esta semana
El Dow cayó más de 800 puntos tras un texto viral que advertía sobre la IA reemplazando trabajos de oficina.
Results de Nvidia decepcionaron al mercado, generando dudas sobre una posible burbuja en el sector.
Block anunció un recorte… pic.twitter.com/kMBUqeIRX4
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) February 28, 2026
Durante años, el debate sobre inteligencia artificial se movió entre la promesa de productividad y el temor a una disrupción profunda del empleo. Esta semana, sin embargo, el mercado pareció vivir una versión comprimida de ese futuro. Tres días consecutivos de caídas bursátiles expusieron cuán sensible se ha vuelto Wall Street a cualquier señal, incluso cuando parte del ruido proviene de hipótesis no diseñadas para predecir la realidad.
La volatilidad no se explicó por un solo catalizador. Se mezclaron la reacción a un texto viral que imaginaba un mundo con menos trabajo de oficina, la lectura de los resultados de Nvidia y una escalada política en torno a Anthropic. Para completar el cuadro, Block anunció despidos masivos y atribuyó el recorte de forma explícita a la adopción de IA, una frase que tocó una fibra sensible en economistas e inversionistas.
El resultado fue una semana que se sintió distinta: no solo por las cifras, sino por la forma en que el mercado interpretó el relato. En lugar de premiar únicamente la expansión del sector, muchos participantes parecieron preguntarse si las inversiones en infraestructura de IA se convertirán en retornos reales. Y, al mismo tiempo, si el salto de productividad se traducirá en un golpe directo al empleo en empresas de tecnología y servicios.
Wall Street reacciona a miedos, incluso cuando son hipotéticos
El lunes, el Dow cayó más de 800 puntos. Según el reporte original difundido por Yahoo Finance, una parte importante del movimiento se vinculó a una publicación en Substack de Citrini Research. El texto describía escenarios hipotéticos sobre cómo los avances en IA podrían interrumpir segmentos de la economía, incluidos agentes capaces de volver superfluo el trabajo de oficina.
Un detalle clave quedó en evidencia desde el inicio: la publicación había señalado de forma explícita que no pretendía ser predictiva. Era una obra de ficción. Aun así, el mercado la trató como si fuera una advertencia operativa, y el nerviosismo se trasladó a cotizaciones de empresas mencionadas en el informe, como DoorDash y American Express, que cayeron ese mismo lunes.
Este episodio mostró un cambio en la dinámica informativa de los mercados. En un entorno donde la IA aparece en casi cualquier presentación de resultados y en la narrativa de crecimiento de muchas compañías, incluso un relato hipotético puede operar como catalizador. El movimiento también dejó ver que el tema ya no se limita a grandes tecnológicas, sino que toca modelos de negocio en pagos, logística y consumo.
Para lectores menos familiarizados con el fenómeno, vale el contexto: la IA se ha convertido en un eje de inversión en infraestructura, chips y software. Eso ha elevado expectativas y valoraciones. Por lo mismo, la incertidumbre sobre quién monetiza, cuándo y a qué costo, puede amplificar reacciones ante señales ambiguas. La semana confirmó que el mercado no solo teme “malas noticias”; también se inquieta con noticias “buenas” cuando no calzan con expectativas extremadamente altas.
Nvidia: ganancias fuertes, pero guía tibia y dudas sobre la burbuja
Las acciones tecnológicas volvieron a caer el jueves tras la publicación de resultados de Nvidia, el principal fabricante de chips del sector. La empresa informó que sus ganancias casi se duplicaron en el cuarto trimestre y que las ventas alcanzaron un máximo histórico. Sin embargo, Wall Street pareció decepcionado por una perspectiva calificada como algo deslucida.
La reacción fue reveladora. En un ciclo donde Nvidia se ha vuelto símbolo del auge de la IA, no bastó con crecer con fuerza. La guía importó tanto como el desempeño. La lectura del mercado, de acuerdo con el reporte, alimentó preocupaciones sobre una “burbuja de IA”: la posibilidad de que las enormes inversiones en infraestructura no se traduzcan en retornos equivalentes.
Este tipo de inquietud no se limita a la empresa. También atraviesa a quienes compran capacidad de cómputo y entrenan modelos, desde laboratorios de IA hasta grandes corporaciones. Si el gasto en infraestructura sube más rápido que la monetización, el ajuste de expectativas puede ser abrupto. Por eso, una perspectiva tibia puede desencadenar ventas, aunque el trimestre haya sido récord.
En términos de mercado, las caídas de esta semana funcionaron como termómetro de sensibilidad. Mostraron cuán nerviosos están los inversionistas con respecto a la IA, incluso cuando el flujo noticioso es favorable. El episodio también insinuó que el ciclo podría estar entrando en una etapa donde las métricas financieras concretas importen más que los anuncios de capacidades.
Claude se actualiza y Anthropic acelera, mientras crece el latigazo en el mercado
Anthropic fue otro foco de atención. A inicios de mes, la compañía ya había alimentado temores de disrupción cuando anunció una actualización de su agente Claude Cowork. Ese movimiento encendió preocupaciones sobre si herramientas de este tipo podrían reemplazar docenas de productos de software, al integrar capacidades que antes estaban distribuidas en múltiples aplicaciones.
El martes, la empresa anunció otra actualización para Claude, orientada a mejorar su rendimiento en trabajos específicos. El reporte menciona áreas como diseño, recursos humanos y roles de gestión de patrimonio. Además, Claude ahora puede trabajar dentro de aplicaciones como Microsoft Excel y PowerPoint, un detalle que conecta el avance de la IA con el corazón del trabajo de oficina.
Anthropic negó que sus herramientas vayan a reemplazar software existente y empleos. Señaló que Claude Cowork está diseñado para ser complementario. Aun así, la velocidad de actualizaciones y el salto en integración con herramientas cotidianas han generado lo que el reporte describió como un “latigazo” para Wall Street, que intenta revaluar qué empresas ganan y cuáles quedan expuestas.
Para el público de mercados y tecnología, el punto de fondo es claro: cuanto más cerca se coloque la IA de los flujos de trabajo estándar, más inmediata se vuelve la discusión sobre productividad y sustitución. Y cuanto más rápida es la iteración de productos, más difícil se vuelve para el mercado construir modelos estables de adopción, costos y efectos sobre márgenes y empleo.
Anthropic vs. el Pentágono: líneas rojas, amenazas y escalada política
El episodio más tenso de la semana llegó con el choque entre Anthropic y el Pentágono. Dario Amodei, director ejecutivo de la empresa, se enfrentó a una disputa de alto riesgo sobre la seguridad y el uso de modelos de IA. Anthropic estableció dos líneas rojas: Claude no se usará en armas autónomas y no se utilizará en la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses.
El Secretario de Defensa Pete Hegseth dijo que el Pentágono usaría la Ley de Producción de Defensa para acceder a las tecnologías de Anthropic, sin importar la decisión de la compañía. Según el reporte, Hegseth se reunió con Amodei el martes. Afirmó que el Departamento quería usar el modelo de IA “para todos los propósitos legales” y fijó un plazo para que la empresa diera acceso.
La presión incluyó amenazas económicas y reputacionales. Hegseth también advirtió que podría finalizar el contrato de USD $200.000.000 con Anthropic. Además, planteó que podría considerar a la empresa un “riesgo para la cadena de suministro”, lo que en la práctica prohibiría a todas las compañías con contratos militares hacer negocios con Anthropic.
La escalada creció el viernes, cuando Trump amplificó la amenaza al publicar en Truth Social que las agencias federales deben “inmediatamente” dejar de usar la tecnología de Anthropic. Añadió que habría un “periodo de eliminación de seis meses” para las agencias que usan los productos de Anthropic. “Anthropic mejor que actúe correctamente, y sea útil durante este periodo de eliminación, o usaré todo el poder de la presidencia para hacerlos cumplir, con graves consecuencias civiles y penales por seguir”, dijo Trump, según el reporte.
Anthropic rechazó la solicitud. “Las amenazas no cambian nuestra posición: no podemos, en buena conciencia, acceder a su solicitud”, dijo Amodei en una publicación de blog. En paralelo, el miércoles, la compañía había relajado su política principal de seguridad para adaptarse mejor a un mercado que se mueve rápido, en el que competidores podrían no seguir los mismos estándares.
Este contraste llamó la atención: por un lado, la empresa defendió límites firmes en defensa y vigilancia; por otro, ajustó una política de seguridad para competir. Para el mercado, ese balance plantea preguntas sobre gobernanza, cumplimiento y riesgos regulatorios. También anticipa un debate más amplio sobre hasta dónde puede llegar el Estado en el acceso a tecnologías críticas, y cómo responden las firmas que entrenan modelos avanzados.
Block recorta 40% de su plantilla y reaviva el fantasma del “apocalipsis laboral”
El jueves, el temor al impacto laboral de la IA tomó una forma concreta. Block, la empresa detrás de Square, Cash App y Afterpay, anunció que reduciría su personal en un 40%. El cofundador Jack Dorsey atribuyó el movimiento de manera explícita a “herramientas de inteligencia” en una carta a los accionistas, de acuerdo con el reporte.
La empresa despedirá a más de 4.000 personas y reducirá su fuerza laboral a menos de 6.000. La magnitud del recorte volvió difícil encuadrarlo como una simple reestructuración administrativa. Para muchos observadores, funcionó como señal de que algunas compañías ya están dispuestas a traducir avances de IA en recortes de costos.
Dorsey no se quedó ahí. En su nota, dijo que “la mayoría de las empresas están atrasadas” y que piensa que “la mayoría de las empresas llegarán a la misma conclusión”. Esa frase detonó nuevos temores sobre un “apocalipsis laboral” inducido por la IA, un escenario que muchos economistas todavía dudan que se materialice de forma masiva.
La tensión de fondo es que la IA promete automatizar tareas cognitivas, no solo procesos repetitivos. Por eso, cualquier despido atribuido a estas herramientas se lee como anticipo de una tendencia. La semana dejó una conclusión incómoda: incluso si el “apocalipsis” no llega en masa, el mercado ya está listo para reaccionar como si fuera plausible, y las empresas parecen dispuestas a probarlo.
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