Verne, la startup croata surgida del ecosistema Rimac, quiere abrirse paso en el competido mercado de los robotaxis de la mano de Uber y Pony.ai. El plan arranca en Zagreb, donde ya se realizan pruebas en carretera, y apunta a construir una flota de miles de vehículos autónomos en Europa durante los próximos años.
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- Uber, Verne y Pony.ai anunciaron un servicio comercial de robotaxis en Europa que comenzará en Zagreb, Croacia.
- Pony.ai aportará la conducción autónoma y el vehículo Arcfox Alpha T5, mientras Verne operará la flota y Uber pondrá su red de viajes compartidos.
- Uber también planea invertir una suma no revelada en Verne y apoyará su futura expansión como socio estratégico.
🚖🤖 ¡Inicia la era de los robotaxis en Europa!
Uber se une a Verne y https://t.co/iy7gKkiSJ6 para lanzar un servicio de robotaxis en Zagreb, Croacia.
Verne operará la flota, https://t.co/iy7gKkiSJ6 proporcionará la tecnología autónoma y Uber dará acceso a su red de viajes… pic.twitter.com/MAmSDRVv7K
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) March 26, 2026
La startup croata Verne, vinculada al fundador de Rimac Group, Mate Rimac, dio un paso importante en su apuesta por la movilidad autónoma con el anuncio de una alianza estratégica junto a Uber y Pony.ai. Las tres empresas planean lanzar un servicio comercial de robotaxis en Europa, comenzando por Zagreb, la capital de Croacia.
La iniciativa reúne tres piezas distintas del negocio. Pony.ai aportará el sistema de conducción autónoma y el vehículo robotaxi Arcfox Alpha T5, desarrollado con el fabricante chino BAIC. Verne será la empresa encargada de poseer y operar la flota. Uber, por su parte, contribuirá con su amplia red de viajes compartidos.
Además, Uber indicó que pretende invertir una cantidad no revelada en Verne y respaldar la expansión futura de la compañía como socio estratégico. Las empresas no ofrecieron una fecha exacta para el lanzamiento comercial, aunque señalaron que las pruebas en carretera en Zagreb ya están en marcha.
La noticia coloca a Verne en una conversación dominada por nombres más conocidos como Waymo o Tesla, sobre todo en Estados Unidos. Sin embargo, el proyecto croata persigue una ambición similar: llevar la movilidad autónoma del terreno de la prueba tecnológica a un servicio urbano con operaciones reales.
Una visión que comenzó hace siete años
El origen de Verne se remonta a hace siete años, cuando Mate Rimac comenzó a trabajar en la idea de desarrollar robotaxis eléctricos. Aunque hoy es más reconocido por Rimac Group y por el fabricante de hiperdeportivos Rimac Bugatti, su interés en el transporte autónomo urbano no es nuevo.
Verne nació en 2019 como un proyecto interno de Rimac Group llamado Project 3 Mobility, o P3. Ese grupo empresarial se ha convertido en un ecosistema más amplio que también incluye a Rimac Energy y Rimac Technology. Según la información citada por TechCrunch, Mate Rimac posee una participación de 23% en el grupo.
Durante varios años, el proyecto avanzó con pocas actualizaciones públicas. Fue en julio de 2024 cuando la iniciativa salió formalmente a la luz bajo la marca Verne, respaldada por una financiación de EUR €100.000.000. Ese lanzamiento permitió conocer con más detalle la hoja de ruta de la empresa.
La visión de Rimac para Verne siempre fue concreta: crear un servicio urbano de robotaxis con vehículos eléctricos biplaza, diseñados específicamente para ese propósito. La propuesta contrastó con la imagen pública de Rimac, asociada a autos eléctricos de muy alto rendimiento como el Nevera, cuyo precio inicial ronda los USD $2.200.000.
En declaraciones recordadas por la fuente, Rimac explicó años atrás que nunca estuvo especialmente interesado en fabricar un vehículo eléctrico de gran volumen para conducción humana. Su tesis era que el desarrollo de la tecnología autónoma terminaría por volver obsoleto ese modelo de negocio.
“Llevará un tiempo, pero viene; estoy seguro de ello”, dijo Rimac entonces, según la misma publicación. Esa idea resume el trasfondo estratégico de Verne: no competir solo como fabricante de autos, sino como operador de una futura red de movilidad automatizada.
Cómo se repartirán las funciones entre Uber, Verne y Pony.ai
El acuerdo anunciado muestra una división clara de responsabilidades. Pony.ai será la encargada de suministrar tanto la tecnología de conducción autónoma como el robotaxi Arcfox Alpha T5, desarrollado junto con BAIC. Eso significa que Verne, al menos en esta fase, no está construyendo su propio sistema autónomo.
La startup croata se concentrará en otras capas del negocio. Entre ellas se encuentran el desarrollo del vehículo eléctrico urbano que ha venido diseñando, la aplicación de viajes compartidos y la infraestructura de backend necesaria para administrar la flota, incluyendo limpieza y mantenimiento.
Uber entrará como canal de distribución y socio comercial. Los usuarios podrán solicitar estos robotaxis tanto desde la aplicación de Uber como desde la propia app de Verne. Este punto es relevante porque da a la startup acceso inmediato a una red de usuarios ya consolidada en movilidad bajo demanda.
Para el mercado europeo, donde el despliegue de vehículos autónomos ha avanzado con más cautela que en otras regiones, el acuerdo sugiere una estrategia pragmática. En lugar de esperar a que Verne complete su vehículo biplaza definitivo, el servicio comenzará con una plataforma ya disponible, el Arcfox Alpha T5 de Pony.ai y BAIC.
Marko Pejkovic, CEO de Verne, resumió esa apuesta en un comunicado. “Europa necesita movilidad autónoma que pueda pasar de las pruebas a un servicio real”, afirmó. Añadió que la compañía está reuniendo la tecnología, la plataforma y las capacidades operativas necesarias para hacer realidad esa meta, empezando en Zagreb antes de expandirse a nuevos mercados.
Zagreb como punto de partida y una fábrica en preparación
El despliegue inicial será en Zagreb, ciudad que además alberga la sede de Rimac Group. La elección no parece casual. La capital croata funciona como base operativa, centro de pruebas y vitrina natural para una empresa que quiere demostrar que un actor europeo también puede competir en un sector dominado por grandes nombres de Estados Unidos y China.
Por ahora no existe una fecha pública de lanzamiento comercial. Lo que sí confirmaron las empresas es que ya se realizan pruebas en carretera en Zagreb. Ese dato indica que el proyecto está entrando en una etapa más tangible, aunque todavía quedan interrogantes regulatorios, operativos y de escalado.
En paralelo, Verne también trabaja en su propia base industrial. La empresa planea producir sus vehículos eléctricos robotaxi en una nueva fábrica ubicada en Lučko, Croacia. Se espera que esa planta comience operaciones más adelante este año, un paso importante para su ambición de controlar una mayor parte de la cadena operativa.
Aun así, la compañía no ha lanzado todavía sus vehículos biplaza ni ofreció una actualización concreta sobre ellos dentro del anuncio conjunto con Uber y Pony.ai. La última referencia pública citada indica que en noviembre Verne había producido y probado 60 prototipos de verificación.
Ese detalle sugiere que el desarrollo propio sigue avanzando, aunque el mercado verá primero un servicio apoyado en tecnología y hardware de socios externos. Desde una perspectiva empresarial, este enfoque puede reducir tiempos de salida al mercado y permitir que Verne pruebe su modelo operativo antes de introducir su vehículo diseñado a medida.
La escala buscada y lo que está en juego en Europa
Verne arrancará con una implementación contenida, pero el objetivo declarado es mayor. La empresa señaló que busca escalar hacia una “flota de miles de robotaxis en los próximos años”. Esa aspiración va bastante más allá del mercado croata y apunta a una expansión europea si la primera fase logra validarse.
El movimiento también refleja una tendencia más amplia en movilidad y automatización. En vez de desarrollar todos los componentes internamente, algunas empresas están optando por asociaciones donde una firma aporta el software autónomo, otra opera la flota y una tercera provee la base comercial y de usuarios.
En ese esquema, Verne intenta posicionarse como operador europeo de movilidad autónoma. No compite solo por fabricar un vehículo, sino por administrar la experiencia completa del servicio urbano, desde la app y la logística hasta el mantenimiento de los autos. Uber complementa esa estrategia con distribución y capacidad de escala.
Para Pony.ai, el acuerdo abre una puerta hacia el mercado europeo. Para Uber, representa otra oportunidad de estar presente en el negocio robotaxi sin asumir por sí sola todo el desarrollo técnico. Y para Verne, puede ser el puente entre una promesa ambiciosa y un servicio comercial visible para el público.
Por ahora, el proyecto entra en una fase decisiva. Ya hay pruebas activas, existe una alianza con socios de peso y hay una intención de inversión por parte de Uber. Lo que falta es demostrar que la operación puede pasar de la etapa experimental a un modelo sostenible, seguro y replicable en más ciudades de Europa.
Si lo consigue, Zagreb podría convertirse en uno de los primeros escaparates de una nueva etapa para la movilidad autónoma en el continente. Y Verne, hasta ahora una firma poco conocida fuera de su entorno, podría ganar un lugar más visible en la carrera global por los robotaxis.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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