Por Canuto  

Lo que comenzó como una broma en internet terminó convirtiéndose en una startup respaldada por inversionistas. Giggles, el proyecto de Justin Jin, propone unir el lenguaje de los memes, el formato de video corto y la lógica de los mercados de predicción en una sola app con ambiciones cripto.

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  • Justin Jin, de 19 años, recaudó USD $1.234.567 para Giggles en una ronda liderada por 1k(x).
  • La plataforma mezcla un videos cortos con mecánicas de mercado de predicción y, próximamente, criptomonedas.
  • Giggles apunta a la Generación Z en un sector donde ya compiten nombres como Polymarket y Kalshi.

 


Giggles, una startup creada por Justin Jin, un creador adolescente vinculado al ecosistema de Minecraft, cerró una ronda de financiación por USD $1.234.567 para desarrollar una plataforma que mezcla videos cortos, cultura meme y mercados de predicción. La iniciativa nació como una broma en internet, pero hoy busca abrirse paso en uno de los segmentos más llamativos del sector cripto.

De acuerdo con TechCrunch, Jin tiene 19 años y define su producto como la unión entre una app de trading y TikTok. La idea consiste en permitir que los usuarios publiquen videos de “brainrot” y asignen “puntos de aura” a los contenidos que creen que se volverán virales. Más adelante, la plataforma planea permitir inversión con criptomonedas reales.

El planteamiento de Giggles llega en un momento en el que los mercados de predicción viven una etapa de mayor visibilidad. Sin embargo, la empresa intenta diferenciarse con una narrativa más ligada a la economía de creadores, el entretenimiento y la lógica cultural de la Generación Z, en lugar de enfocarse solo en política o eventos macro.

La startup todavía opera en una beta por invitación, pero Jin aseguró que ya suma 450.000 registros. Según explicó, el objetivo es construir “la primera app cripto en la que la gente pase más de, no sé, 30 minutos al día, apoyándose en un feed adictivo y en dinámicas de participación que capitalicen los ciclos de dopamina de los usuarios.

De una broma viral a una empresa respaldada por capital

El origen de Giggles es tan inusual como su propuesta. Jin explicó que todo comenzó alrededor de 2023, cuando circulaban rumores sobre una posible prohibición de TikTok y muchas personas especulaban con la próxima gran red social. En ese contexto, empezó a difundir el meme de una supuesta app llamada Giggles, que en realidad no existía.

El nombre hacía referencia a una broma previa en TikTok. Cuando alguien publicaba un meme desactualizado o incómodo, otros respondían “bro got banned from google giggles”. La expresión aludía a una especie de red social imaginaria, asociada con contenido cringe o fuera de lugar. Jin tomó ese chiste colectivo y lo convirtió en una idea de producto.

Para probar el interés del público, creó una landing page y diseñó un logo que recordaba a una aplicación real de Google. El sitio incluía un formulario para apuntarse a una lista de espera. Según relató, la página recibió 100.000 visitas en un solo día, una reacción suficiente para llamar a Edwin Wang y empezar a construir una app de verdad.

Jin y Wang no surgieron del circuito clásico de fundadores de Silicon Valley. No eran compañeros de Stanford ni colegas en una consultora de élite. Jin dijo que conoció a su cofundador durante su etapa como youtuber que administraba un mercado dudoso dentro de Minecraft, el cual terminó siendo cerrado por violar normas de monetización de la plataforma.

Una mezcla de TikTok, Kalshi y memecoins

La propuesta de Giggles toma elementos de redes sociales, plataformas de trading y cultura cripto. En su estado actual, los usuarios interactúan con videos y pueden invertir “puntos de aura” en aquellos que creen que ganarán tracción. La lógica es simple: si se entra temprano en un meme y ese meme despega, el usuario obtiene una recompensa.

La empresa planea sustituir o complementar esa mecánica con criptomonedas reales en una etapa posterior. Ese detalle la coloca dentro del universo de aplicaciones cripto para consumidores, aunque con una estética más cercana al entretenimiento viral que al lenguaje financiero tradicional. La apuesta es captar tiempo de pantalla antes que sofisticación técnica.

La idea no está libre de controversia. El propio Jin reconoció similitudes con las memecoins, activos digitales que suelen carecer de valor intrínseco y que en muchos casos han estado asociados con dinámicas especulativas, volatilidad extrema y esquemas de rug pull. Aun así, sostuvo que estos instrumentos también organizan información y ofrecen entretenimiento.

Cuando se le preguntó si veía a Giggles como una forma de apuestas, respondió que no lo consideraría así. Señaló que los boletos de lotería y los juegos puramente de azar sí le parecen apuestas y además “bastante extractivos”. En cambio, defendió que su producto busca canalizar señales de atención y convertirlas en una capa de información sobre qué contenido puede volverse viral.

Esa defensa conecta con una visión más amplia sobre internet. Jin afirmó que siente que los bots están tomando el control de las plataformas sociales y que el modelo publicitario basado en likes e impresiones agravará ese problema. En su opinión, hacer que las personas comercien o adivinen qué se volverá viral podría ayudar a organizar mejor la información en medio del ruido digital.

El escepticismo alrededor de una historia que parecía demasiado absurda

Parte del atractivo mediático de Giggles proviene de lo improbable de su historia. La cifra exacta de la ronda, USD $1.234.567, parece diseñada para funcionar como meme. La combinación tampoco ayuda a despejar dudas: un fundador de 19 años, antecedentes en YouTube y Minecraft, coleccionismo de NFT y una app que promete monetizar brainrot con cripto.

La periodista Amanda Silberling contó que, mientras investigaba el caso para TechCrunch, llegó a sospechar que podía estar frente a una broma elaborada. Entre sus motivos mencionó el tono general del proyecto y elementos extraños en la empresa previa de Jin, Mediababy, antes llamada Poybo, donde algunos testimonios y recortes de prensa del sitio web resultaron dudosos.

Silberling incluso contactó a una periodista que aparecía citada en el sitio de Mediababy, y esta no sabía de qué le hablaban. Eso alimentó la sospecha de que quizá se trataba de una forma agresiva de growth hacking o de una presentación poco rigurosa por parte de un fundador joven. También revisó la participación de los inversionistas para verificar que la ronda fuera real.

Finalmente, obtuvo confirmación de que la operación sí existía y que la ronda había sido liderada por 1k(x). Esa validación disipó el núcleo de las dudas, aunque no borró del todo la impresión de estar frente a uno de esos proyectos que parecen escritos por internet para burlarse de sí mismo. Aun así, el consenso terminó inclinándose hacia una conclusión más simple: Giggles es real.

Una startup para la Generación Z en un mercado ya competido

Más allá de la anécdota, Giggles se inserta en un segmento con competencia creciente. The Tech Buzz destacó que el sector de los mercados de predicción se ha intensificado durante el último año, con actores como Polymarket y Kalshi acumulando visibilidad. En ese escenario, la startup de Jin intenta diferenciarse por audiencia, tono y canal de distribución.

Mientras plataformas como Polymarket y Kalshi tienden a atraer a traders más serios o usuarios enfocados en eventos políticos, Giggles apunta a usuarios que consumen contenido de creadores y formatos de video corto. El ejemplo sugerido es alguien que quiera predecir si su creador favorito alcanzará un millón de suscriptores antes de publicar su próximo video.

Ese enfoque puede darle una ventaja inicial en distribución. Jin llega con una audiencia nativa de la cultura gamer y de creación de contenido, algo que muchas fintech tradicionales no poseen desde el día uno. En vez de construir primero el producto y luego salir a buscar usuarios, su trayectoria le permite empezar con una conexión previa hacia el segmento que quiere conquistar.

La compañía cuenta actualmente con ocho empleados, cuyas edades van de 19 a 38 años. Jin es el más joven del equipo. Para él, lanzar una empresa implica un riesgo comparable a una apuesta sobre uno mismo. Dijo que emprender es “básicamente apostar”, en el sentido de confiar en que uno puede rendir mejor que en un empleo convencional.

Giggles todavía no ha probado que pueda resolver el problema de bots, ni que su combinación de videos virales, incentivos económicos y criptomonedas sea sostenible. Pero sí ha logrado algo difícil en una industria saturada: llamar la atención con una propuesta que resume varias obsesiones de esta etapa de internet, desde las memecoins hasta la ansiedad por distinguir lo real de lo artificial.

Si la app termina siendo una moda pasajera o una nueva categoría de producto aún está por verse. Por ahora, Giggles representa una señal clara de hacia dónde se mueve parte del emprendimiento digital joven: plataformas donde entretenimiento, especulación, identidad creadora y cultura de memes ya no son mundos separados, sino piezas de un mismo modelo de negocio.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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