Por Canuto  

Mientras el capital de riesgo corre tras la IA, la startup Science Corp., liderada por max hodak (ex Neuralink), acaba de levantar USD $230 millones para acelerar la llegada de PRIMA, un implante ocular diseñado para devolver visión funcional. Con resultados clínicos en 47 pacientes y un camino regulatorio que apunta a Europa a mediados de 2026, la empresa busca convertirse en la primera interfaz cerebro-computadora en vender un producto en el mercado.
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  • Science Corp. cerró una serie C por USD $230 millones, con una valoración post-money reportada de USD $1.500 millones.
  • PRIMA, un chip más pequeño que un grano de arroz, mostró mejoras significativas de agudeza visual en 80% de 47 pacientes en Europa y EE. UU., según la empresa.
  • La compañía solicitó el marcado CE en la UE y espera aprobación a mediados de 2026; Alemania sería el primer mercado, mientras continúan conversaciones con la FDA.

En un ciclo de inversión donde buena parte del capital de riesgo ha priorizado acuerdos vinculados con inteligencia artificial, max hodak, cofundador y ex presidente de Neuralink, ha seguido un camino distinto. Su compañía, Science Corp., sostiene que está cerca de poner en manos de pacientes el primer producto comercial dentro del campo de las interfaces cerebro-computadora (BCI, por sus siglas en inglés).

Ese planteamiento atrajo capital fresco. La empresa anunció el cierre de una ronda serie C por USD $230 millones. Una fuente cercana a la startup indicó que la transacción dejó a Science Corp. con una valoración post-money de USD $1.500 millones.

El movimiento no solo habla de apetito por tecnología médica avanzada, sino también de cómo algunos fondos están diversificando más allá del “boom” de IA. En paralelo, la noción de una BCI lista para venderse en el mercado introduce una narrativa de urgencia y competencia, en un sector que suele avanzar al ritmo de ensayos clínicos y reguladores.

En términos generales, una interfaz cerebro-computadora busca traducir señales biológicas en información utilizable por dispositivos. Aunque el término suele asociarse a implantes cerebrales, el espacio también incluye sistemas que interactúan con el sistema nervioso para restaurar funciones perdidas, como la visión. Allí se ubica la apuesta inmediata de Science Corp.

PRIMA: un implante ocular con gafas y cámara para recuperar visión funcional

El plan de corto plazo de Science Corp. se centra en PRIMA. La empresa describe este dispositivo como un chip más pequeño que un grano de arroz que se implanta en el ojo. Su funcionamiento se complementa con gafas equipadas con cámara, con el objetivo de restaurar visión funcional en personas con degeneración macular avanzada.

Science Corp. no construyó toda la tecnología desde cero. En 2024, compró los activos de PRIMA a Pixium Vision, una empresa francesa. Luego refinó el sistema y completó los ensayos que Pixium había iniciado.

Aun así, la compañía afirma que los resultados clínicos generados desde la adquisición le pertenecen. En ensayos con 47 pacientes, realizados en Europa y EE. UU., el 80% mostró una mejora significativa en la agudeza visual y pudo leer letras, números y palabras, de acuerdo con la empresa.

En declaraciones citadas por TechCrunch, hodak sostuvo: “La restauración de la capacidad de leer de manera fluida nunca se había mostrado de manera definitiva en pacientes ciegos”. Ese punto es clave porque, en rehabilitación visual, recuperar la lectura implica un umbral funcional que puede cambiar la autonomía diaria de un paciente.

El dispositivo también ha ganado visibilidad mediática. Science Corp. indicó que PRIMA apareció en la portada de la revista Time. Para startups de salud, ese tipo de exposición suele ayudar a atraer talento, socios clínicos y capital, aunque no sustituye el proceso regulatorio.

Ruta regulatoria: marcado CE, Alemania como primer mercado y conversaciones con la FDA

La fecha exacta en que PRIMA estará disponible para pacientes no quedó especificada. Sin embargo, la empresa afirma que el camino regulatorio ya toma forma. Science Corp. presentó una solicitud de marcado CE para el implante ante la Unión Europea y espera una aprobación a mediados de 2026.

Si ese calendario se cumple, la compañía planea lanzar el producto en Europa tras la autorización.Science Corp. sostiene que esa línea de tiempo la convertiría en la primera empresa de BCI con un producto en el mercado. La afirmación subraya el carácter competitivo del sector, donde varias iniciativas persiguen hitos similares.

Sobre la estrategia comercial, la compañía señaló que Alemania probablemente será su primer mercado. La razón sería práctica: el país cuenta con vías establecidas para otorgar acceso temprano a nuevas tecnologías médicas, lo que puede acelerar la adopción inicial y la generación de evidencia en el mundo real.

En Estados Unidos, el frente regulatorio avanza con más cautela. La empresa indicó que las discusiones con la FDA están “en curso”. En tecnología médica implantable, esa frase suele implicar interacción activa sobre diseño de estudios, evidencia clínica requerida y criterios de seguridad, sin que eso anticipe un veredicto.

Para lectores que siguen mercados tecnológicos, este punto importa porque el “time-to-market” en salud se define tanto por ingeniería como por regulación. El valor de una empresa puede moverse por señales de avance clínico, pero también por la claridad del trayecto de aprobación y reembolso, especialmente en Europa y EE. UU.

Más ensayos: Stargardt y retinitis pigmentosa

Science Corp. también busca ampliar el alcance clínico de PRIMA. La compañía está expandiendo su programa de ensayos para incluir la enfermedad de Stargardt y la retinitis pigmentosa. Se trata de condiciones hereditarias de la retina, descritas como causas principales de pérdida de visión en adultos jóvenes.

La ampliación sugiere una tesis de producto más amplia que un solo diagnóstico. Para una plataforma de implantes, demostrar utilidad en múltiples patologías puede sostener una cartera de indicaciones, con implicaciones directas sobre mercado total direccionable y capacidad de fijación de precio, aunque esos elementos no se detallaron.

Al mismo tiempo, llevar el dispositivo a poblaciones más jóvenes plantea retos distintos. Cambia el horizonte de uso, la gestión de expectativas y la necesidad de evidencia de durabilidad. En implantes, la persistencia del beneficio y el perfil de seguridad a largo plazo se vuelven variables críticas.

La empresa no dio fechas concretas para estos programas adicionales. Tampoco detalló el diseño de los nuevos ensayos dentro de esta información. Aun así, la expansión deja ver que la startup busca convertir el avance inicial en degeneración macular avanzada en una hoja de ruta clínica más extensa.

Uso del capital: comercialización, interfaz neural biohíbrida y la unidad vessel

Science Corp. indicó que el nuevo capital financiará la comercialización de PRIMA. En el contexto de dispositivos médicos, “comercializar” no se limita a ventas. Incluye manufactura con estándares regulatorios, logística de implantes, entrenamiento de médicos, soporte post-implante y, en muchos casos, construcción de redes clínicas.

La ronda también respaldará un portafolio de investigación más amplio. Entre los programas mencionados está una interfaz neural biohíbrida. Esta línea involucra cultivar neuronas diseñadas a partir de células madre en un dispositivo “similar a un gofre” que se ubica en la superficie del cerebro y forma conexiones biológicas con circuitos neuronales existentes.

En paralelo, la compañía creó una nueva línea de negocio llamada vessel. Se describe como una plataforma de preservación de órganos que busca desarrollar tecnología de perfusión miniaturizada. El objetivo sería permitir que órganos se transporten en vuelos comerciales o que puedan mantenerse por pacientes en casa, en lugar de permanecer en suites de UCI.

La combinación de áreas llama la atención porque expande el relato más allá de BCI. Por un lado, sugiere una empresa con varias apuestas biomédicas de alto riesgo y alta recompensa. Por otro, eleva la complejidad operativa, ya que cada vertical tiene ciencia, regulación y mercados distintos.

La noticia no precisó montos asignados a cada programa ni plazos para vessel o para la interfaz biohíbrida. Sin embargo, el anuncio vincula de forma explícita el financiamiento con el objetivo inmediato de llevar PRIMA al mercado, mientras mantiene vivas líneas de I+D que podrían definir su valor futuro.

Quiénes invirtieron y qué significa para el sector

La serie C reunió tanto a inversores nuevos como a patrocinadores previos. En la lista se encuentran lightspeed venture partners, khosla ventures, y combinator y quiet capital. También participó IQT, una firma de inversión sin fines de lucro enfocada en soluciones que podrían ser usadas por organizaciones gubernamentales como el FBI y la CIA.

Con esta ronda, el financiamiento total de Science Corp. asciende a USD $490 millones. La empresa emplea actualmente a 150 personas. Ese tamaño sugiere una organización que combina investigación, operación clínica y preparación de mercado, sin ser todavía una corporación masiva.

En un entorno donde los flujos de capital se han concentrado en modelos de IA, este caso muestra otro tipo de “carrera” tecnológica. Aquí el cuello de botella no es solo computo o datos, sino evidencia clínica, manufactura y aprobación regulatoria. Para mercados financieros, esas variables suelen traducirse en hitos discretos que pueden redefinir valoraciones.

Finalmente, el reporte incluyó una corrección importante. La historia fue actualizada para señalar que originalmente reflejaba la valoración pre-money, no la post-money, de la empresa. En rondas de capital, esa diferencia cambia la lectura de cuánto valor se adjudica al negocio tras el ingreso del nuevo dinero.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA


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