Por Canuto  

OpenAI estaría en conversaciones con Helion para asegurar energía de fusión en un acuerdo que, de concretarse, pondría a prueba la capacidad real de esta tecnología para abastecer la creciente demanda eléctrica de la IA.

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  • Helion y OpenAI estarían negociando un acuerdo temprano para suministro eléctrico de largo plazo.
  • El pacto podría dar a OpenAI acceso al 12,5% de la producción de Helion, con metas de 5 GW para 2030 y 50 GW para 2035.
  • Las cifras implicarían que Helion tendría que desplegar miles de reactores, muy por encima de lo visto hoy en la industria.

 


La startup de fusión Helion estaría en conversaciones para vender energía a OpenAI, en una posible alianza que vuelve a conectar a dos compañías respaldadas por Sam Altman. El dato coloca en primer plano una de las tensiones centrales del auge de la inteligencia artificial: cómo asegurar suficiente electricidad para sostener centros de datos cada vez más grandes y exigentes.

Según reportó Axios y reseñó TechCrunch, el acuerdo se encuentra en una fase temprana. De concretarse bajo los términos mencionados, OpenAI obtendría el 12,5% de la producción de Helion, equivalente a 5 gigavatios para 2030 y 50 gigavatios para 2035.

La magnitud de esas cifras es llamativa incluso para una industria acostumbrada a promesas ambiciosas ya que no se trata solo de un contrato energético más, sino de una apuesta a que la fusión nuclear pueda pasar de la etapa experimental a una industrial en pocos años.

Vale señalar que 1 gigavatio equivale a 1.000 megavatios. En el contexto de la IA, asegurar varios gigavatios puede marcar la diferencia entre expandir infraestructura computacional o enfrentar límites físicos y financieros derivados del costo de la electricidad.

TechCrunch recordó que Microsoft, socio de OpenAI, ya había firmado un acuerdo similar con Helion en 2023 para comprar energía a partir de 2028. Ese antecedente refuerza la idea de que las grandes tecnológicas buscan diversificar sus fuentes de suministro frente al aumento esperado en la demanda energética de la computación avanzada.

Si los números citados por Axios son correctos, también sugieren que Helion cree posible una aceleración industrial muy agresiva. La empresa ha dicho que cada uno de sus reactores generará 50 megavatios de electricidad, por lo que alcanzar 5 gigavatios para 2030 requeriría construir e instalar 800 reactores, y llegar a 50 gigavatios para 2035 demandaría otros 7.200 adicionales.

Una promesa enorme para una industria en busca de gran salto comercial

Helion compite por poner en marcha su primer reactor a escala comercial antes que sus rivales. Si lo logra, quedaría varios años por delante de muchas empresas del sector, que en su mayoría apuntan al inicio de la década de 2030 para iniciar operaciones comerciales.

Esa ventaja potencial explica por qué la startup ha logrado atraer capital relevante. El año pasado recaudó USD $425 millones de inversionistas entre los que figuran Sam Altman, Mithril, Lightspeed y SoftBank, una combinación que revela interés tanto tecnológico como financiero en su enfoque.

La fusión nuclear ha sido presentada durante décadas como una posible fuente de energía abundante, con bajas emisiones y alta densidad energética. Sin embargo, convertir esa promesa científica en electricidad comercial confiable ha resultado mucho más complejo de lo esperado, debido a los desafíos técnicos y de ingeniería que implica mantener y controlar el plasma.

En ese contexto, cualquier compromiso de suministro a gran escala genera atención inmediata. También despierta escepticismo, no necesariamente porque la meta sea imposible, sino porque el sector aún no ha demostrado capacidad sostenida para operar comercialmente en los niveles de potencia que ahora se discuten.

Helion no respondió de inmediato a las consultas de TechCrunch sobre el reporte. Ese silencio deja abiertas preguntas básicas sobre cronogramas, costos, estructura contractual y condiciones técnicas, especialmente en un proyecto que, por tamaño y plazo, dependería de avances que todavía no han sido validados en el mercado.

El diseño de Helion se aparta de la ruta más común en fusión

La mayoría de las startups de fusión persigue uno de dos enfoques orientados a extraer calor de las reacciones de fusión y luego usar una turbina de vapor para convertir ese calor en electricidad. Helion, en cambio, sigue una ruta distinta que busca convertir la energía de la fusión directamente en electricidad mediante imanes.

Su reactor tiene una forma descrita como de reloj de arena. Dentro del sistema, el combustible de fusión se convierte primero en plasma en cada extremo y luego ambos plasmas son lanzados uno contra otro usando campos magnéticos.

Cuando esas corrientes de plasma colisionan en el centro, otro conjunto de imanes comprime la bola de plasma fusionada hasta que ocurre la fusión. A partir de allí, la reacción empuja contra los imanes, que según el diseño de la compañía pueden transformar esa energía directamente en electricidad.

Ese esquema resulta atractivo porque, si funciona como se plantea, podría evitar parte de las pérdidas y complejidades asociadas a los sistemas térmicos convencionales. Aun así, la diferencia entre un prototipo prometedor y una red desplegada con miles de unidades es enorme, tanto por manufactura como por operación y mantenimiento.

Hoy Helion opera su prototipo Polaris como paso previo a la energía comercial. En febrero, la empresa generó plasmas dentro del reactor que alcanzaron los 150 millones de grados Celsius, una marca cercana a los 200 millones de grados Celsius que, según la propia compañía, serían necesarios para operaciones comerciales.

Ese dato muestra progreso técnico, pero también deja claro que la meta final no ha sido alcanzada. En industrias emergentes como la fusión, avanzar hacia hitos intermedios puede ser relevante para captar inversión, aunque el verdadero examen llega cuando el sistema debe producir electricidad de forma estable, repetible y económicamente viable.

Las conexiones de Sam Altman y el trasfondo energético de la IA

Aunque Sam Altman habría dejado su cargo como presidente del consejo de Helion y se habría recusado de estas conversaciones, su influencia sigue presente en la relación entre ambas compañías. Helion y OpenAI forman parte de un ecosistema empresarial donde la inteligencia artificial y la energía se cruzan cada vez con mayor intensidad.

El año pasado, Altman también dejó el cargo de presidente del consejo de Oklo, una startup enfocada en pequeños reactores nucleares modulares que se había fusionado con su empresa de adquisición AltC. En ese momento, la medida buscaba permitir a Oklo explorar asociaciones estratégicas con empresas líderes de IA, incluso potencialmente con OpenAI.

La declaración fue atribuida entonces a Caroline Cochran, cofundadora y directora de operaciones de Oklo, en comentarios entregados a CNBC. El episodio sirve como antecedente útil para entender que la búsqueda de energía para sistemas de IA no se limita a la fusión, sino que abarca varias tecnologías nucleares avanzadas.

Detrás de todo esto hay una tendencia clara. A medida que se multiplican los modelos de IA, los clusters de entrenamiento y las cargas permanentes de inferencia, las tecnológicas necesitan fuentes de energía más abundantes, estables y previsibles. Esa necesidad está empujando nuevas alianzas entre laboratorios de IA, firmas de infraestructura y compañías energéticas de alto riesgo.

Por ahora, el posible acuerdo entre Helion y OpenAI sigue siendo preliminar. Sin embargo, su sola existencia ya refleja algo importante: la carrera por liderar la IA también es una carrera por asegurar electricidad suficiente, y en esa competencia la fusión nuclear empieza a aparecer no solo como promesa científica, sino como pieza estratégica de negocio.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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