Por Canuto  

La investigación federal sobre el sistema Full Self-Driving (Supervisado) de Tesla subió de nivel en Estados Unidos, en un movimiento que suele anticipar medidas más severas. El foco está en el desempeño del software en escenarios de baja visibilidad, tras varios choques reportados, incluyendo uno con resultado fatal.

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  • La Oficina de Investigación de Defectos de la NHTSA elevó su pesquisa a un análisis de ingeniería, su mayor nivel de escrutinio.
  • El caso se centra en choques ocurridos en condiciones de baja visibilidad, uno de ellos con la muerte de un peatón.
  • El regulador afirmó que Tesla no ha entregado toda la información solicitada sobre una posible actualización correctiva.

 


Los principales reguladores de seguridad automovilística de Estados Unidos intensificaron su investigación sobre el software Full Self-Driving (Supervisado) de Tesla. La Oficina de Investigación de Defectos, o ODI, perteneciente a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras, informó el jueves que elevó el caso a la etapa de análisis de ingeniería.

Ese cambio importa porque se trata del nivel más alto de escrutinio dentro de este tipo de procesos. En la práctica, suele ser un paso previo antes de que la agencia determine si corresponde exigir a una empresa la emisión de un retiro.

La pesquisa se concentra en el desempeño del sistema en condiciones de baja visibilidad. El expediente fue abierto después de cuatro choques reportados en ese tipo de escenarios, incluyendo uno que terminó con la muerte de un peatón.

Para quienes no siguen de cerca este tema, Full Self-Driving (Supervisado) es un sistema de asistencia a la conducción. Aunque su nombre sugiere una alta autonomía, requiere que el conductor permanezca atento y listo para intervenir en todo momento.

El caso adquiere mayor relevancia porque Tesla ha pasado meses intentando lanzar un servicio de robotaxi en Austin, Texas. Esa ambición comercial convive ahora con una presión regulatoria más intensa sobre la fiabilidad del software en situaciones complejas de manejo.

Qué investiga exactamente la agencia

Esta es una de las dos investigaciones activas que mantiene ODI sobre el software de conducción de Tesla. La otra se enfoca en más de 80 casos en los que el sistema de asistencia al conductor habría violado normas básicas de seguridad vial, como pasar semáforos en rojo.

En el expediente más reciente, la atención está puesta en eventos de visibilidad reducida. Según el regulador, el intercambio de información con Tesla se extendió durante el último año y medio, y durante ese proceso la oficina parece haber identificado incidentes adicionales con características similares.

La agencia sostuvo que, en los choques revisados, el sistema no detectó condiciones comunes de la carretera que afectaban la visibilidad de la cámara. También indicó que, en algunos casos, no emitió alertas adecuadas cuando el rendimiento de la cámara se deterioró hasta momentos inmediatamente previos al choque.

El señalamiento es relevante porque el desempeño de este tipo de software depende de sensores, procesamiento y decisiones automatizadas en tiempo real. Si la percepción del entorno se degrada y el sistema no reconoce esa pérdida de capacidad con suficiente anticipación, el margen de reacción del conductor se reduce de forma importante.

La ODI añadió otro hallazgo delicado. En cada uno de los choques mencionados, el FSD también perdió el rastro de un vehículo situado adelante en su trayectoria o directamente nunca lo detectó.

La información que Tesla aún no habría entregado

Otro punto de fricción entre la automotriz y el regulador tiene que ver con la información compartida durante la investigación. La oficina federal dijo el jueves que no ha recibido todos los datos que quiere de Tesla para completar su evaluación.

De acuerdo con la agencia, Tesla comenzó a desarrollar una actualización para corregir los problemas de baja visibilidad en junio de 2024. Eso habría ocurrido antes de que la investigación formal fuera abierta en octubre de 2024.

Sin embargo, la ODI afirmó que la empresa aún no le ha informado si esa solución llegó a implementarse. Tampoco habría precisado qué vehículos recibieron esa eventual actualización.

La falta de claridad es importante para determinar alcance, riesgo y respuesta. Si una corrección existe, el regulador necesita saber desde cuándo está disponible, a qué flota alcanzó y si modificó de manera verificable el desempeño del sistema en condiciones adversas.

La agencia también manifestó preocupación por un posible subregistro de choques similares. Según indicó, esa posibilidad surge de limitaciones en la recolección y el etiquetado de datos que Tesla habría reportado a la propia autoridad de seguridad.

Ese punto puede afectar la lectura general del riesgo. Si los datos disponibles no capturan de manera consistente ciertos incidentes o no los clasifican correctamente, el número real de eventos comparables podría ser mayor al que aparece en el expediente actual.

El momento regulatorio para Tesla

La escalada del caso llega en un momento sensible para Tesla. Más allá de los planes de despliegue de robotaxis en Austin, la empresa enfrenta un entorno en el que cada avance comercial ligado a conducción automatizada está siendo contrastado con exigencias crecientes de seguridad y trazabilidad.

El análisis de ingeniería no equivale por sí mismo a una sanción ni a una orden de retiro. Aun así, representa una fase más severa y técnica, donde la autoridad profundiza la revisión de defectos potenciales y evalúa si existe un riesgo suficientemente claro para tomar medidas formales.

La historia también refleja una tensión de fondo en la industria automotriz. Los fabricantes promocionan sistemas de asistencia cada vez más sofisticados, mientras los reguladores insisten en que la nomenclatura comercial y las capacidades reales del producto no deben llevar a una falsa sensación de autonomía total.

En este caso, el eje del debate no es solo si el conductor debía intervenir. También se discute si el sistema reconoció correctamente que sus cámaras estaban operando en condiciones degradadas y si alertó a tiempo para evitar una colisión.

Según la información reportada por TechCrunch, la revisión de las respuestas entregadas por Tesla reveló choques adicionales en entornos similares. En esos eventos, el sistema o no detectó un estado degradado o no presentó al conductor una alerta con suficiente antelación.

Por ahora, la investigación sigue en desarrollo. El paso dado por la ODI deja claro que la autoridad considera que las preguntas abiertas son lo bastante serias como para elevar la presión sobre Tesla y revisar con mayor profundidad la seguridad de su tecnología de conducción.


Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

Imagen de Unsplash

 


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