Por Canuto  

Un juez federal en California certificó una demanda colectiva contra Nvidia y su CEO, Jensen Huang, por presuntamente ocultar cuánto dependieron sus ingresos por GPUs para videojuegos de las ventas vinculadas a la minería de criptomonedas entre 2017 y 2018. La decisión acerca el caso a juicio y vuelve a poner el foco sobre los riesgos de divulgación para empresas expuestas tanto a cripto como a IA.
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  • La clase certificada incluye a inversionistas que compraron acciones de Nvidia entre el 10 de agosto de 2017 y el 15 de noviembre de 2018.
  • Los demandantes alegan que Nvidia ocultó más de USD $1.000 millones en ventas de GPU ligadas a la minería de criptomonedas.
  • La acción de Nvidia cayó cerca de 28,5% en las dos sesiones posteriores a las revelaciones de noviembre de 2018, según consta en la orden judicial.


Un juez federal de California certificó una demanda colectiva contra Nvidia y su CEO, Jensen Huang, en un caso centrado en la forma en que la empresa informó sus ingresos durante el auge de la minería de criptomonedas entre 2017 y 2018. La decisión no determina responsabilidad, pero sí permite que los inversionistas avancen de forma agrupada, un paso clave que acerca el litigio a juicio.

El núcleo del caso gira en torno a una acusación sensible para los mercados. Los demandantes sostienen que Nvidia no reveló con claridad cuánto de la demanda de sus GPU para videojuegos provenía en realidad de compradores vinculados a la minería cripto, una actividad que en esos años disparó la compra de tarjetas gráficas y luego dejó excedentes cuando el mercado se enfrió.

Para lectores menos familiarizados con el tema, la controversia se remonta al ciclo alcista de las criptomonedas de 2017. En ese período, mineros de activos digitales compraron grandes volúmenes de GPU, muchas de ellas diseñadas para gaming, lo que elevó ingresos y tensó inventarios en varios fabricantes. Cuando la demanda se contrajo, los mercados comenzaron a examinar qué tan expuestas estaban esas compañías a un negocio mucho más volátil que el de los videojuegos tradicionales.

Según la información reportada por Yahoo Finance, el juez Haywood S. Gilliam Jr. concluyó que Nvidia no logró demostrar que sus declaraciones sobre ingresos vinculados a minería de criptomonedas no afectaron el precio de la acción. Ese punto fue central para certificar la clase de inversionistas y permitir que el caso continúe bajo esa figura.

Qué alegan los inversionistas y por qué el caso volvió a cobrar fuerza

Los inversionistas demandaron inicialmente a Nvidia en 2018. Su acusación sostiene que la empresa ocultó más de USD $1.000 millones en ventas de GPU relacionadas con minería de criptomonedas y que Jensen Huang minimizó el verdadero tamaño de esa demanda ante el mercado.

Nvidia había defendido la idea de que la minería cripto representaba solo una porción menor de su negocio. También argumentó que la mayor parte de las ventas asociadas a esa actividad se registraba por separado del segmento principal de gaming, una distinción relevante para analistas e inversionistas que intentaban evaluar la estabilidad del negocio.

La empresa además aseguró en ese momento que tenía controlada su cadena de suministro y que podía liquidar sin mayores problemas cualquier exceso de inventario de tarjetas gráficas. Sin embargo, los demandantes afirman que una parte importante de los ingresos impulsados por cripto fluyó a través de las GPU GeForce para videojuegos y fue registrada dentro del segmento gaming.

Ese detalle cambia el perfil de riesgo que percibían los inversionistas. Si una porción significativa del negocio de gaming dependía de la minería, entonces los resultados de Nvidia estaban mucho más expuestos a los ciclos bruscos del mercado cripto de lo que la empresa habría transmitido públicamente.

El litigio ya había atravesado varios giros. En 2021, el caso fue desestimado, pero luego fue reactivado en apelación. Más tarde sobrevivió a un intento fallido de Nvidia ante la Corte Suprema, y ahora avanza formalmente como una demanda colectiva certificada.

El peso de las revelaciones de 2018 y la caída de la acción

El tribunal destacó revelaciones realizadas por Nvidia en 2018 como evidencia de su exposición a la minería de criptomonedas. Uno de los primeros momentos clave llegó en agosto de ese año, cuando la compañía recortó sus previsiones, reconoció exceso de inventario y admitió que la demanda cripto había caído.

La exposición se volvió más clara el 15 de noviembre de 2018. En esa fecha, la CFO de Nvidia, Colette Kress, afirmó que el negocio de gaming estaba por debajo de las expectativas porque el inventario del canal posterior al cripto tardó más de lo previsto en venderse. También dijo que los precios de las tarjetas gaming tardaron más de lo esperado en normalizarse luego de la fuerte caída cripto.

Los demandantes sostienen que fue en ese momento cuando el mercado entendió con mayor precisión el verdadero nivel de dependencia de Nvidia respecto de la minería. Tras esas revelaciones de noviembre, la acción cayó alrededor de 28,5% en las dos siguientes sesiones bursátiles, un movimiento que los inversionistas presentan como señal del impacto material de la información en el precio del título.

Para el juez, Nvidia no consiguió desmontar de forma concluyente esa relación. La orden judicial señala además un correo electrónico interno de un vicepresidente de la compañía que fue descrito como particularmente revelador. Según el documento citado, uno de los propios ejecutivos expresó la opinión de que el precio de la acción seguía alto debido a declaraciones anteriores de la empresa.

Con base en esa evidencia, el juez Gilliam Jr. escribió que el tribunal no podía concluir que no hubo impacto en el precio. Esa observación debilitó una de las defensas centrales de Nvidia en esta etapa del proceso.

Antecedentes regulatorios y advertencias para empresas expuestas a cripto e IA

El caso también se conecta con antecedentes regulatorios previos. En 2022, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos multó a Nvidia con USD $5,5 millones por no revelar adecuadamente el impacto de la minería de criptomonedas en su negocio. Aunque esa sanción no resuelve esta demanda privada, sí refuerza el contexto de escrutinio sobre la calidad de las divulgaciones corporativas.

La certificación de clase cubre a inversionistas que compraron acciones de Nvidia entre el 10 de agosto de 2017 y el 15 de noviembre de 2018. Ahora, en lugar de avanzar mediante reclamos individuales, ese grupo podrá impulsar el caso de forma conjunta, lo que suele aumentar la relevancia práctica y financiera del litigio.

Una conferencia del caso fue programada para el 21 de abril, instancia en la que el juez delineará los próximos pasos. Hasta ahora, la certificación no implica que Nvidia sea responsable, pero sí marca que el expediente superó un umbral importante y que los argumentos de los demandantes merecen ser examinados en una fase más avanzada.

Renz Chong, CEO de la plataforma modular on-chain Sovrun, dijo que esta decisión transmite un mensaje claro a las compañías que se mueven entre cripto e IA. A su juicio, los tribunales no aceptarán los reportes a nivel de segmento como escudo cuando lo que realmente impulsa los ingresos tiene un perfil de riesgo muy distinto al que se comunica a los inversionistas.

Chong añadió que la certificación refuerza la necesidad de que las empresas se adelanten a cualquier brecha de divulgación en lugar de litigarla después. También planteó que, cuando el mercado finalmente se corrige, lo primero que examinan inversionistas y reguladores es qué sabía la dirección, cuándo lo sabía y qué le dijo al público.

Más allá del desenlace final, el caso vuelve a exponer una tensión relevante en la industria tecnológica. Empresas que participan en mercados de alto crecimiento, como IA y cripto, pueden beneficiarse de ciclos expansivos muy rápidos, pero también enfrentan mayor presión para explicar con precisión de dónde provienen sus ingresos y qué riesgos reales cargan sus líneas de negocio.

En el caso de Nvidia, esa discusión es especialmente sensible porque combina dos narrativas poderosas de la última década. Primero fue el auge de la minería de criptomonedas y ahora es el impulso de la inteligencia artificial. La demanda colectiva sugiere que, cuando una compañía se encuentra en el centro de varias olas tecnológicas, la transparencia en sus reportes se vuelve tan estratégica como su capacidad de innovación.


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