Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

Documentos presentados durante el testimonio de Mark Zuckerberg en un juicio en Los Ángeles muestran que Instagram monitoreó el aumento del tiempo diario de uso y, según abogados demandantes, mantuvo un fuerte interés interno en la permanencia de preadolescentes y adolescentes, en un caso que busca definir si el diseño de las redes sociales contribuye de forma sustancial a daños de salud mental en jóvenes.

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  • En el juicio “K.G.M. v. Platforms et al.”, un jurado debe decidir si Instagram fue un factor sustancial en los problemas de salud mental de la demandante.
  • Documentos citados en sala señalan que el uso diario pasó de 40 minutos en 2023 a 46 minutos en 2026, y que existían comunicaciones internas centradas en “tiempo total” de adolescentes.
  • Meta niega responsabilidad y sostiene que la demandante enfrentó desafíos previos; además, defiende que aplica su política de edad y elimina cuentas de menores cuando las detecta.

 

Instagram rastreó el tiempo que las personas pasan en su aplicación y celebró internamente los “hitos” alcanzados año tras año, de acuerdo con documentación revelada durante el testimonio de Mark Zuckerberg en un juicio realizado este mes en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles. Entre los datos citados en sala, se indicó que el uso diario creció de 40 minutos por día en 2023 a 46 minutos por día en 2026.

Ese énfasis en métricas de tiempo invertido es uno de los puntos centrales de la demanda. El caso también marca la primera vez que el CEO de Meta comparece ante un jurado, en un proceso que busca fijar responsabilidades sobre el impacto de ciertos diseños de producto y patrones de consumo digital en población joven, detalla TechCrunch.

Para lectores que siguen temas de tecnología, IA y mercados, este tipo de litigios suele funcionar como termómetro regulatorio. Cuando una corte evalúa si el “enganche” se optimiza de forma deliberada, se abren debates sobre gobernanza de plataformas, transparencia de métricas y el uso de analítica conductual, elementos que también aparecen en industrias como la publicidad programática y la economía de creadores.

Un juicio que pone a prueba la responsabilidad de las plataformas

La demanda, titulada “K.G.M. v. Platforms et al.” y actualmente en curso en el Tribunal Superior del Condado de L.A., pide a un jurado determinar si empresas de redes sociales deben responder por problemas de salud mental en jóvenes. La acusación sostiene que ciertas plataformas o sus diseños adictivos contribuyeron a esos daños.

En este proceso, Snap y TikTok llegaron a un acuerdo antes de que empezara el juicio. En contraste, Meta y YouTube rechazaron conciliar, por lo que ejecutivos de ambas compañías rendirán testimonio como parte del caso.

La demandante tiene 19 años y se identifica públicamente solo por sus iniciales, K.G.M., o “Kaley”. Ella afirma que el uso de redes sociales a edad temprana dañó su salud mental, la llevó a volverse adicta a la tecnología y desarrolló depresión, incluyendo pensamientos suicidas.

La discusión sobre “responsabilidad” es compleja, porque no se limita a si un contenido específico causó daño. El jurado debe valorar si el producto, sus incentivos y la forma de presentar contenido pudieron actuar como un factor relevante en el bienestar de una persona joven, según el estándar que se discute en el caso.

La postura de Meta: negar causalidad y subrayar factores previos

Meta niega que Instagram sea responsable de los problemas descritos por Kaley. La empresa plantea que el núcleo de la disputa es si Instagram fue un “factor sustancial” en las luchas de salud mental de la demandante, y no la única influencia en su vida.

En una declaración enviada por correo electrónico sobre el caso, la portavoz de Meta, Stephanie Otway, sostuvo: “La pregunta para el jurado en Los Ángeles es si Instagram fue un factor sustancial en las luchas de salud mental de la demandante. La evidencia mostrará que enfrentó muchos desafíos significativos y difíciles mucho antes de que alguna vez usara las redes sociales”.

Desde una perspectiva de análisis de producto, esa defensa suele centrarse en el historial individual y en la multicausalidad de la salud mental. También remarca políticas formales, como reglas de edad y mecanismos para remover cuentas, con el objetivo de demostrar diligencia.

Sin embargo, el caso también gira en torno a qué tanto pesan las políticas escritas frente a lo que los documentos internos muestran sobre métricas y prioridades. En litigios de este tipo, la distancia entre “lo permitido” y “lo que ocurre en la práctica” suele ser un punto crítico.

El foco en “tiempo invertido” y los documentos internos citados

Los abogados de la parte demandante esperan demostrar que Meta fijó metas internas para aumentar el tiempo que los usuarios pasaban en Instagram, aun sabiendo que había menores en la plataforma. Durante el testimonio de Zuckerberg este mes, la parte demandante lo presionó por una respuesta entregada al Congreso en 2024.

La pregunta planteada en sala fue por qué Zuckerberg dijo al Congreso en 2024 que los niños menores de 13 años no estaban permitidos en Instagram, cuando documentos internos señalaban que la empresa sabía de unos 4 millones de niños menores de 13 años en la aplicación en 2015. Según ese documento, esa cifra equivalía al 30% de todos los niños de 10 a 12 años en Estados Unidos.

Zuckerberg rechazó esa línea de preguntas y dijo que respondió de forma honesta al describir la política de la empresa. También afirmó que Instagram elimina a usuarios menores de edad cuando los identifica.

Además, buscó diferenciar los “hitos” que la empresa rastreaba de objetivos específicos que el equipo de Instagram debía cumplir. En otras palabras, planteó que medir y reportar crecimiento no equivale, por sí mismo, a imponer una meta operativa vinculante.

Correos sobre adolescentes, retención y reglas “inaplicables”

Aun así, otros documentos referenciados por el equipo legal demandante apuntaron a un interés creciente de Instagram en el segmento de preadolescentes y adolescentes. Entre esos registros, se mencionaron correos de un antiguo gerente de productos con frases explícitas como: “Nuestro objetivo general como empresa es el tiempo total de adolescentes invertido”.

En esos mismos intercambios, también se afirmó que “Mark decidió que la máxima prioridad para la empresa en la primera mitad de 2017 son los adolescentes”. En paralelo, un análisis de mercado de diciembre de 2018 citado en el juicio encontró que los preadolescentes eran el “grupo de edad de mayor retención” en Estados Unidos, lo que sugiere interés en ese grupo demográfico.

Otro correo, escrito por Nick Clegg, asesor de Zuckerberg y quien dejó la empresa el año pasado, señalaba que los requisitos de edad de Instagram eran, en la práctica, “inaplicables”. Esta idea apunta a una tensión conocida en plataformas digitales: establecer una regla no garantiza que se pueda verificar o hacer cumplir a escala sin fricciones o sin errores.

Para un público universitario acostumbrado a ver cómo se optimizan métricas en productos digitales, estos documentos resultan relevantes porque conectan objetivos internos con comportamiento de usuarios. El juicio evalúa, en parte, si esa optimización puede considerarse negligente cuando impacta a menores, o si se mantiene dentro de prácticas estándar de la industria.

Medidas de edad y protecciones: cronología cuestionada

Los abogados demandantes argumentaron que, pese a saber que había usuarios menores en la plataforma, Instagram no tomó medidas para abordar a sus usuarios menores existentes hasta agosto de 2021. En ese momento, la aplicación comenzó a requerir que los usuarios ingresaran sus fechas de nacimiento, según lo expuesto en el proceso.

Meta respondió que empezó a pedir edades en el registro en 2019 para nuevos usuarios. La discrepancia es importante, porque el caso no solo discute si había menores, sino cuándo se implementaron controles y a quiénes aplicaban, nuevos registros o usuarios ya existentes.

Con el paso de los años, Instagram implementó protecciones para adolescentes y controles parentales, según se mencionó en el juicio. Aun así, la documentación interna citada por los demandantes indicó que la aspiración actual de Meta es que Instagram sea el mayor destino para adolescentes por usuarios activos mensuales en Estados Unidos y a nivel global este año.

TechCrunch reportó estos detalles a partir de la documentación y el testimonio presentados en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles. El caso sigue su curso y el jurado deberá ponderar las pruebas, las declaraciones y el estándar de causalidad aplicado a salud mental juvenil en el contexto de redes sociales.


Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin

Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público


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