Por Canuto  

La contienda demócrata por el distrito NY-12 sumó un nuevo frente de ataque después de que Think Big PAC vinculara a Alex Bores con más de USD $100.000 en apoyo político relacionado con Sam Bankman-Fried, reabriendo el debate sobre dinero electoral, FTX e influencia de la industria tecnológica.

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  • Think Big PAC distribuyó folletos que señalan a Alex Bores por haber recibido más de USD $100.000 en apoyo independiente ligado a la red política de Sam Bankman-Fried en 2022.
  • El ataque ocurre mientras Bores impulsa legislación sobre seguridad y rendición de cuentas de la IA en Nueva York, una agenda que ha despertado fricciones con grupos alineados con la industria.
  • La campaña del legislador ya había respondido a anuncios previos del PAC con una carta de cese y desistimiento, acusándolo de difundir declaraciones falsas y difamatorias.

 


La primaria demócrata por el distrito congresional NY-12 en Nueva York se ha convertido en otro escenario donde confluyen tecnología, dinero político y el legado del colapso de FTX. Esta vez, el foco recae sobre Alex Bores, asambleísta estatal de primer mandato en Manhattan, quien enfrenta ataques de Think Big PAC, un super PAC que se presenta como promotor de políticas favorables a la innovación tecnológica.

El grupo distribuyó un folleto de tono duro en el que asegura que Bores recibió en el pasado más de USD $100.000 en apoyo independiente proveniente de la red política de Sam Bankman-Fried, ex CEO de FTX. El material también afirma quelos amigos de Bankman-Fried están financiando a Bores para el Congreso y llama a los votantes a “hacerlo mejor que Bores”.

La ofensiva no llega en un vacío político. Bores compite en una de las primarias demócratas más observadas del ciclo de 2026, en una carrera para suceder al representante Jerry Nadler en un distrito de Manhattan que se considera firmemente demócrata. El proceso ha atraído a figuras con alto perfil y conexiones políticas, entre ellas Jack Schlossberg, miembro de la familia Kennedy, y George Conway.

Según CoinDesk, el uso del nombre de Sam Bankman-Fried como arma política busca reactivar una de las asociaciones más sensibles dentro del ecosistema cripto y financiero de Estados Unidos. El exejecutivo fue condenado por cargos de fraude tras el colapso de FTX, y desde entonces su red de aportes de campaña sigue proyectando efectos sobre políticos que recibieron respaldo durante el ciclo electoral de 2022.

El ataque de Think Big PAC y el dinero vinculado a SBF

Think Big PAC confirmó a la publicación que las cifras citadas en el folleto fueron verificadas con registros electorales estatales. En palabras de un portavoz del comité, Bores ha intentado desestimar la conexión con el entramado político de Bankman-Fried, pese a haber obtenido más de USD $100.000 de esa red en su carrera política previa.

El portavoz fue más allá al afirmar que Bores “tiene derecho a su propia opinión, pero no a su propio conjunto de hechos sobre el papel que SBF ha desempeñado al financiar su carrera política”. También lo acusó de crear “su propia realidad”, en una referencia directa a las críticas del legislador hacia los deepfakes y otros riesgos asociados con la inteligencia artificial.

El folleto concentra buena parte de su carga en el pasado financiamiento político vinculado a Bankman-Fried. Durante el ciclo de 2022, el entonces jefe de FTX y otros ejecutivos de la empresa figuraron entre los mayores donantes de la política estadounidense, respaldando candidatos en distintos puntos del espectro ideológico. Esa estrategia dejó una huella amplia en Washington y en varias contiendas estatales.

Un análisis citado por CoinDesk encontró que 196 miembros del Congreso, más de un tercio del total, recibieron apoyo de campaña de Bankman-Fried o de ejecutivos afiliados en ese período. Sin embargo, el caso de Bores destacó por una razón adicional: fue uno de solo dos candidatos a nivel estatal en Nueva York que recibieron ayuda del PAC afiliado a SBF. El otro fue el vicegobernador Antonio Delgado.

Una contienda marcada por IA, regulación y gasto político

La ofensiva de Think Big PAC ocurre en un momento particularmente sensible para la campaña de Bores. El legislador estatal ha ganado visibilidad por promover un proyecto de ley centrado en la seguridad y la rendición de cuentas de la inteligencia artificial en Nueva York. La propuesta busca imponer salvaguardas a sistemas avanzados de IA y reforzar controles sobre su desarrollo y uso.

Esa agenda, que podría parecer técnica a primera vista, toca intereses relevantes dentro de la industria tecnológica. Los debates sobre regulación de IA se han intensificado en Estados Unidos, donde empresas, inversionistas y grupos de presión compiten por influir en el diseño de reglas para modelos avanzados, sistemas generativos y herramientas con impacto público.

Think Big PAC sostiene que respalda a candidatos alineados con políticas protecnología y se opone a quienes considera hostiles a la innovación en inteligencia artificial. El grupo ya había intervenido antes en primarias demócratas en Ohio, lo que muestra que su actividad no se limita a Nueva York ni a una sola disputa legislativa.

En el caso de Bores, el conflicto ya venía escalando. El PAC ha gastado cientos de miles de dólares en anuncios contra el asambleísta, incluyendo campañas de televisión y piezas digitales que cuestionaban su trabajo pasado en Palantir. La nueva línea de ataque, basada en el dinero vinculado a SBF, amplía esa estrategia hacia un terreno más político y emocional.

La respuesta de Bores y el trasfondo de FTX

La campaña de Bores ya había reaccionado a anuncios anteriores del super PAC. En esa ocasión, envió una carta de cese y desistimiento en la que acusó a Think Big PAC de difundir “declaraciones falsas y difamatorias” en su publicidad. Hasta el momento de la publicación original, la campaña no había respondido a una nueva solicitud de comentarios.

El trasfondo del caso remite inevitablemente a FTX, cuyo colapso provocó uno de los mayores escándalos de la historia reciente de las criptomonedas. Más allá de las pérdidas financieras y del proceso penal contra Bankman-Fried, el desplome dejó al descubierto la amplitud de su estrategia de influencia política en Estados Unidos, una red que alcanzó campañas locales, estatales y federales.

Para lectores menos familiarizados con este episodio, conviene recordar que Bankman-Fried construyó su imagen pública como figura clave de la industria cripto antes de ser declarado culpable por fraude vinculado al derrumbe de la plataforma. Su capacidad para donar y canalizar apoyo político convirtió su nombre en un símbolo de las tensiones entre poder financiero, regulación y lobby tecnológico.

En ese contexto, la situación de Bores muestra cómo el pasado de los aportes electorales sigue pesando incluso años después del colapso de FTX. Aunque el apoyo citado por Think Big PAC corresponde al ciclo de 2022, el comité intenta presentarlo hoy como una señal vigente sobre las alianzas y afinidades del candidato.

Lo que está en juego en el distrito NY-12

El distrito NY-12 representa uno de los territorios demócratas más relevantes de Manhattan, por lo que la primaria suele tener un peso casi decisivo. Con la salida de Jerry Nadler, la contienda ha atraído a aspirantes con apellidos reconocibles y redes políticas consolidadas, lo que eleva la intensidad del gasto y de los mensajes negativos.

Dentro de ese tablero, la figura de Bores combina dos elementos que pueden generar fricción. Por un lado, su cercanía pasada con entornos tecnológicos, incluido su historial laboral en Palantir. Por otro, su actual papel como impulsor de legislación orientada a imponer límites y obligaciones a sistemas avanzados de IA.

Esa combinación ha permitido a sus adversarios retratarlo desde ángulos distintos. Unas veces como parte de una élite tecnológica desconectada de los votantes. Otras, como un obstáculo para la innovación. La nueva ofensiva basada en el dinero relacionado con Sam Bankman-Fried añade un componente reputacional que conecta con el rechazo público generado por FTX.

Por ahora, la disputa deja claro que la política estadounidense sigue procesando las secuelas del colapso cripto más emblemático de los últimos años. También refleja que, en la era de la inteligencia artificial, los super PAC tecnológicos están dispuestos a invertir fuerte para castigar a candidatos que, a su juicio, amenacen los intereses del sector.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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