Por Canuto  

El crecimiento explosivo del mercado de stablecoins ya no pasa desapercibido para la banca estadounidense, pero la respuesta sigue siendo prudente. Un nuevo informe de S&P Global señala que las entidades financieras aún evalúan riesgos sobre depósitos, ingresos e infraestructura antes de dar un paso más firme.
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  • S&P Global indicó que la mayoría de los bancos de EE. UU. sigue en una fase exploratoria respecto a las stablecoins.
  • Solo el 7% de 100 instituciones, en su mayoría pequeñas, desarrolla marcos internos y ninguna mantiene pilotos activos.
  • Las principales preocupaciones incluyen fuga de depósitos, presión competitiva y costosas mejoras de sistemas heredados.


La rápida expansión del mercado de las stablecoins está obligando a los bancos estadounidenses a revisar su posición, aunque por ahora predomina la cautela. Un informe publicado por S&P Global Market Intelligence sostiene que la discusión ya no gira en torno a si estos activos digitales permanecerán en el sistema financiero, sino a cómo podrían alterar modelos de negocio, infraestructura y fuentes de ingresos.

Para el sector bancario, el dilema es complejo. Las stablecoins, que son tokens digitales vinculados a activos como monedas fiduciarias o materias primas, se han consolidado como una capa relevante para pagos y liquidación dentro del ecosistema cripto. Su uso es especialmente visible en trading, transferencias transfronterizas y movimientos de liquidez entre plataformas.

Sin embargo, ese crecimiento no se ha traducido todavía en una adopción operativa amplia por parte de los bancos. La lectura dominante es que el potencial existe, pero también hay riesgos estructurales que impiden una aceleración inmediata. Entre ellos destacan posibles salidas de depósitos, presión competitiva de nuevos actores y dudas sobre el impacto real en los ingresos bancarios.

Ese tono prudente se ve reforzado por datos concretos. La encuesta U.S. Bank Outlook del primer trimestre de 2026 de S&P Global, basada en 100 instituciones en su mayoría pequeñas, encontró que solo el 7% está desarrollando marcos relacionados con stablecoins. Ninguna de esas entidades estaba pilotando activamente capacidades de stablecoins al momento del sondeo.

Un mercado en fuerte expansión frente a una banca aún exploratoria

La magnitud del mercado ayuda a explicar por qué el tema ha ganado peso en la agenda bancaria. De acuerdo con el reporte, el sector de stablecoins ya supera los USD $316.000 millones en capitalización de mercado a comienzos de 2026, después de casi duplicarse desde 2023. El mercado está dominado por USDT de Tether, seguido por USDC de Circle Internet, identificada como CRCL.

Además del tamaño, también sobresale la actividad. Los volúmenes de transacción han escalado hasta decenas de billones anuales, una señal de que estas monedas digitales se están usando cada vez más para trading, pagos y transferencias internacionales. Las previsiones citadas en el informe apuntan a una expansión continua, con un posible avance hacia USD $500.000 millones o más en el corto plazo a medida que crece la adopción institucional.

Jordan McKee, director de investigación fintech en S&P Global Market Intelligence, resumió la situación en comentarios enviados por correo electrónico. Según explicó, la mayoría de las instituciones financieras sigue en una etapa temprana y se mantiene cautelosa. También señaló que la estrategia bancaria en torno a stablecoins continúa siendo mayormente exploratoria, con desarrollo interno limitado y sin pilotos activos entre las instituciones más pequeñas.

Ese desfase entre crecimiento del mercado y respuesta de los bancos ilustra una tensión central. Mientras las redes basadas en tokens maduran y amplían casos de uso, gran parte del sistema bancario tradicional sigue evaluando si debe participar como emisor, intermediario o simple puerta de entrada entre el dinero fiat y la infraestructura blockchain.

Depósitos, competencia e ingresos bajo presión

Uno de los puntos más sensibles para los bancos es el riesgo de canibalización de depósitos. Si los clientes trasladan fondos desde cuentas bancarias tradicionales hacia ecosistemas de stablecoins, las entidades podrían ver presionada una de sus principales bases de fondeo. Esa posibilidad aparece como una de las mayores preocupaciones estructurales destacadas en el informe.

A eso se suma una competencia cada vez más visible. El reporte describe una ola de entidades no bancarias que buscan licencias para alojar la emisión, custodia y liquidación de stablecoins dentro de marcos regulados. Esa tendencia las posiciona como alternativas creíbles frente a bancos que todavía no terminan de definir su estrategia.

La aprobación de la GENIUS Act en julio de 2025 también elevó la presión. Según el análisis, desde entonces aumentaron las menciones a stablecoins en llamadas de resultados corporativos, lo que sugiere que el tema ganó prioridad en la conversación ejecutiva del sector financiero. Aun así, mayor atención no ha significado una implementación más rápida.

Otra inquietud gira en torno a los incentivos tipo rendimiento dentro de ecosistemas de stablecoins. Aunque los pagos directos de intereses siguen restringidos, los bancos observan con cautela cualquier esquema que pueda competir con los depósitos tradicionales. En otras palabras, no solo temen una migración tecnológica, sino también una presión comercial sobre productos de ahorro y liquidez.

Grandes bancos y entidades regionales podrían tomar caminos distintos

El informe plantea que la respuesta de la banca no será uniforme. Los grandes bancos globales podrían explorar la emisión de depósitos tokenizados o activos digitales respaldados por bancos. Esa ruta les permitiría conservar una posición más directa en la infraestructura financiera emergente, apoyándose en escala, recursos tecnológicos y presencia internacional.

En cambio, los prestamistas regionales y medianos tendrían más incentivos para centrarse en funciones de acceso. Eso incluye servicios de entrada y salida entre fiat y cripto, así como integración con sistemas de pagos de múltiples rieles. Bajo ese modelo, su rol sería menos el de emisor y más el de intermediario dentro de una arquitectura financiera híbrida.

La diferencia no es menor. En el primer caso, el banco buscaría competir con productos digitales nativos del ecosistema cripto. En el segundo, trataría de conservar relevancia operativa facilitando conexiones, cumplimiento y servicios de soporte. Ambas rutas requieren inversión, pero sus riesgos y recompensas son distintos.

S&P Global considera que, sin importar la estrategia elegida, los bancos seguirán siendo puertas de entrada clave entre el dinero fiat y las redes de stablecoins. Esa función conserva valor porque las conversiones, la supervisión y la relación con clientes aún pasan en buena medida por instituciones reguladas. El desafío está en ejecutar ese papel sin quedar rezagados frente a competidores más ágiles.

Infraestructura, interoperabilidad y cumplimiento serán decisivos

Una barrera importante para avanzar es tecnológica. Muchos bancos operan sobre sistemas heredados que no fueron diseñados para actividad de activos digitales en tiempo real. Adaptar esa infraestructura exige inversiones relevantes en conectividad, monitoreo, gestión de riesgo y capacidad de liquidación continua.

La modernización se vuelve aún más urgente en el negocio transfronterizo. El informe advierte que los bancos con operaciones internacionales enfrentan el impulso más fuerte para actualizarse, a medida que los pagos evolucionan hacia sistemas de múltiples rieles que combinan redes tradicionales, pagos en tiempo real y capas tokenizadas. En ese entorno, la velocidad y la interoperabilidad pasan a ser variables competitivas.

La infraestructura de billeteras y la conectividad multired también aparecen como elementos críticos. Los bancos más grandes podrían construir capacidades propias para operar sobre varias redes, mientras que las firmas más pequeñas probablemente dependerán de alianzas con fintech para ganar acceso a esas herramientas sin asumir todo el costo de desarrollo interno.

El cumplimiento normativo integrado y la custodia segura también se perfilan como requisitos estándar. Para la banca, esto implica que cualquier incursión seria en stablecoins necesitará combinar tecnología, control regulatorio y experiencia operativa. El mercado crece con rapidez, pero el mensaje del informe es claro: la banca aún no está lista para moverse de forma masiva, y su transición será gradual.

En términos más amplios, el panorama sugiere que 2026 podría ser un año de definición estratégica más que de despliegue generalizado. El tamaño del mercado y la presión competitiva obligan a actuar, pero la preservación de depósitos, la claridad regulatoria y la modernización tecnológica siguen pesando más que el entusiasmo. Por ahora, el sector financiero parece decidido a observar con atención antes de comprometer capital y reputación en una transformación que podría cambiar la arquitectura de pagos durante la próxima década.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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