Por Canuto  

Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Pakistán terminaron sin acuerdo, luego de que Washington insistiera en un compromiso explícito de Teherán de no buscar armas nucleares. En paralelo, el Comando Central de EE. UU. confirmó operaciones de despeje de minas en el Estrecho de Hormuz, mientras Donald Trump afirmó que la vía marítima será reabierta y que las fuerzas iraníes han sido derrotadas.
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  • JD Vance dijo que no hubo acuerdo con Irán y sostuvo que eso representa “malas noticias” para Teherán.
  • CENTCOM confirmó que dos destructores comenzaron a despejar minas en el Estrecho de Hormuz el 11 de abril.
  • Las conversaciones en Islamabad abordaron Hormuz, sanciones, alto el fuego y reservas de uranio, pero persisten diferencias clave.


Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán celebradas en Islamabad concluyeron sin un acuerdo de paz, en un momento especialmente delicado para Oriente Medio. El cierre de esta ronda coincide con nuevas maniobras navales estadounidenses en el Estrecho de Hormuz y con un tono cada vez más duro por parte del presidente Donald Trump.

El vicepresidente JD Vance confirmó que las negociaciones terminaron temprano el domingo tras 21 horas de contactos, sin avances decisivos. Según dijo, Teherán no aceptó exigencias clave de Washington, en especial un compromiso afirmativo de que no buscará un arma nuclear ni las herramientas que le permitan obtenerla rápidamente.

“No hemos llegado a un acuerdo, y creo que son malas noticias para Irán, mucho más que para EE.UU.”, declaró Vance. También afirmó que la propuesta presentada por Washington era la “oferta final y mejor” de la administración.

La ronda en Pakistán marcó la tercera instancia de negociaciones directas, cara a cara, entre ambas partes. Estas conversaciones llegaron pocos días después de anunciarse un frágil alto el fuego de dos semanas en una guerra que ya entró en su séptima semana.

Irán y EE. UU. mantienen posturas enfrentadas

Del lado iraní, el tono público fue más cauteloso, con señales de optimismo limitado sobre algunos avances técnicos. Sin embargo, medios iraníes también reportaron que no hay planes para una nueva ronda con Estados Unidos, según una fuente citada por la agencia Fars, la cual afirmó que el equipo estadounidense buscaba una excusa para abandonar la mesa.

Las discusiones técnicas en Islamabad se centraron en el Estrecho de Hormuz, una posible extensión del alto el fuego y un alivio gradual de sanciones. Según Tasnim, el intercambio de textos dejó expuestas discrepancias serias, y la delegación estadounidense habría frenado avances con exigencias consideradas excesivas por la parte iraní.

En este punto conviene recordar que Hormuz es uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta. Cualquier interrupción allí puede alterar el comercio petrolero global, golpear expectativas macroeconómicas y generar volatilidad en activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.

El reporte original indicó que el único mercado con un impacto visible inmediato fue el cripto, con BTC retrocediendo parte de las ganancias registradas tras el alto el fuego. Además, las probabilidades de un acuerdo de paz antes de que termine la tregua de dos semanas se desplomaron en mercados de predicción.

Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y uno de los jefes de la delegación, resumió la desconfianza con una frase clara: “Tenemos buena voluntad, pero no tenemos confianza”. Añadió que si la parte estadounidense está preparada para un acuerdo genuino y para conceder los derechos de la nación iraní, Teherán también mostraría disposición para cerrar un entendimiento.

La delegación iraní en Islamabad estuvo integrada por 71 personas, incluidos negociadores, expertos, personal de seguridad y representantes de medios. Entre ellos figuró también Abdolnaser Hemmati, gobernador del banco central iraní, una señal de que los temas financieros y las sanciones tienen un peso central en la negociación.

Hormuz se convierte en el punto de mayor tensión

Mientras se desarrollaban las conversaciones, el Comando Central de EE. UU. confirmó que dos destructores de misiles estadounidenses comenzaron a despejar minas en el Estrecho de Hormuz el 11 de abril. Los buques identificados fueron el USS Frank E. Peterson, DDG 121, y el USS Michael Murphy, DDG 112.

Según CENTCOM, la misión forma parte de un objetivo más amplio para dejar libre de minas marinas esta vía crucial, en la costa suroeste de Irán. El almirante Brad Cooper dijo que el proceso busca establecer un nuevo paso seguro que luego será compartido con la industria marítima para fomentar el libre flujo del comercio.

La confirmación llegó pocas horas después de que una embarcación del gobierno de Estados Unidos fuera detectada entrando al estrecho, de acuerdo con datos de seguimiento marítimo. No quedó claro si ese movimiento estaba directamente vinculado con la operación de despeje de minas.

De forma paralela, tres funcionarios estadounidenses dijeron a The Wall Street Journal que dos destructores de misiles guiados de la Marina cruzaron Hormuz el sábado. De acuerdo con ese reporte, fue el primer tránsito de buques de guerra estadounidenses por esa vía desde el inicio de la guerra hace seis semanas.

Barak Ravid, de Axios, también aseguró que varios barcos de la marina de EE. UU. atravesaron el Estrecho de Hormuz el sábado y que la maniobra no fue coordinada con Irán. Si esa versión es correcta, se trataría de una señal de presión adicional justo cuando arrancaban las conversaciones indirectas en Islamabad.

Irán habría advertido al mediador pakistaní que, si la embarcación estadounidense continuaba su avance, sería atacada en 30 minutos y las negociaciones resultarían dañadas. Aun así, no se reportaron incidentes durante el tránsito y la acción fue descrita como una misión de libertad de navegación.

Trump eleva el tono y declara que Irán “no tiene cartas”

Donald Trump usó sus redes sociales para defender la operación y atacar a los medios. Aseguró que Irán está “perdiendo a lo grande”, que su marina y su fuerza aérea ya no existen, que su aparato antiaéreo fue destruido y que sus fábricas de misiles y drones fueron en gran parte obliteradas.

También afirmó que lo único que le queda a Irán es la amenaza de que un barco pueda chocar con una de sus minas marinas. Según su relato, los 28 barcos sembradores de minas iraníes están ya en el fondo del mar.

Luego confirmó el inicio de la apertura del paso marítimo. “Ahora estamos comenzando el proceso de despejar el Estrecho de Hormuz como un favor a países de todo el mundo”, escribió, mencionando a China, Japón, Corea del Sur, Francia y Alemania, entre otros.

Minutos después publicó un mensaje aún más breve y agresivo. Allí repitió que Estados Unidos destruyó completamente al ejército iraní, incluida toda su marina, fuerza aérea y liderazgo, y sostuvo que el estrecho pronto estará abierto mientras barcos vacíos corren hacia Estados Unidos para cargar petróleo.

El viernes, antes del desenlace en Pakistán, Trump ya había mostrado confianza total. Al ser consultado sobre un posible plan alternativo si fracasaban las conversaciones, respondió: “No necesitas un plan de respaldo” porque “el ejército está derrotado”. Añadió que el aparato militar iraní ha desaparecido y que casi todo ha sido degradado.

Esas declaraciones contrastan con la realidad operativa descrita en el propio reporte, que señala que Irán todavía controla el Estrecho de Hormuz y que solo un flujo muy reducido de embarcaciones verificadas y aprobadas ha logrado pasar. Según esa versión, algunas estarían pagando elevadas tasas de peaje a Teherán.

Pakistán media, Líbano sigue bajo fuego y el trasfondo regional pesa

Las reuniones en Islamabad se desarrollaron inicialmente en formato indirecto. Vance se reunió con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, antes de la negociación, mientras altos funcionarios iraníes también fueron recibidos por el gobierno pakistaní. Sharif expresó su esperanza de que el diálogo pueda servir como trampolín hacia una paz duradera en la región.

La delegación estadounidense incluyó al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner, yerno de Trump. Del lado iraní participaron Ghalibaf y el ministro de Exteriores Abbas Araghchi, además de otros altos funcionarios civiles, militares y financieros.

Uno de los elementos más complejos es que varios de los asuntos que detonaron la guerra siguen sin resolverse. Entre ellos figuran el apoyo iraní a fuerzas proxy armadas, el programa nuclear, la producción de misiles, el destino de las reservas de uranio y el alcance de las sanciones estadounidenses.

Al mismo tiempo, el frente libanés siguió activo. El Ministerio de Salud de Líbano elevó a 357 el número de muertos por los ataques israelíes sorpresa del miércoles, y advirtió que la cifra podría subir a medida que continúan las operaciones de búsqueda y recuperación.

La Agencia Nacional de Noticias de Líbano informó que un ataque aéreo israelí contra Kfar Sir, en Nabatieh, dejó cuatro muertos, incluido un paramédico, y cuatro heridos. Otro ataque en Zefta mató a tres personas, entre ellas un miembro de la Defensa Civil libanesa, e hirió a dos. Un tercer ataque en Toul y Nabatieh dejó tres muertos más y varios heridos.

En medio de ese contexto, funcionarios libaneses cercanos a Hezbolá dijeron a Reuters que el grupo apoya el diálogo en Pakistán y lo considera la vía adecuada, pero rechaza una ronda separada de conversaciones prevista en Washington para la próxima semana. Irán, por su parte, aseguró que está coordinando con Líbano para mantener los compromisos del alto el fuego en todos los frentes.

También se reportó un raro contacto diplomático entre Líbano e Israel. Según informes internacionales, los embajadores de ambos países en Estados Unidos mantuvieron una llamada telefónica, en lo que sería el primer contacto directo conocido entre las dos partes antes de nuevas conversaciones de alto el fuego en Washington.

La presión militar tampoco ha desaparecido. Funcionarios estadounidenses dijeron al WSJ que nuevos aviones llegaron recientemente a Oriente Medio y que entre 1.500 y 2.000 tropas de la 82ª División Aerotransportada podrían arribar en los próximos días, junto con miles de marineros e infantes de marina.

Con ese telón de fondo, las conversaciones en Islamabad dejan un panorama incierto. Irán exige alivio de sanciones y considera que llega a la mesa desde una posición de fuerza. Washington insiste en límites verificables al programa nuclear. Y mientras ambas partes chocan, el Estrecho de Hormuz sigue siendo el punto donde diplomacia, poder militar y riesgo económico global convergen con mayor intensidad.


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