Por Canuto  

Jack Conte, CEO de Patreon, se sumó con fuerza al debate sobre inteligencia artificial al rechazar que las empresas del sector entrenen modelos con obras de creadores sin pagarles. En SXSW, defendió que la innovación no debe excluir a artistas, músicos y escritores de la riqueza que ayuda a generar.
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  • Jack Conte calificó como “falso” el argumento de uso justo que emplean algunas empresas de IA para entrenar modelos con contenido creativo.
  • El CEO de Patreon sostuvo que, si ese argumento fuera sólido, las compañías no estarían firmando acuerdos multimillonarios con grandes titulares de derechos como Disney, Condé Nast, Vox y Warner Music.
  • Aunque dijo no estar en contra de la IA, Conte pidió que el futuro tecnológico incluya mecanismos de compensación para millones de creadores.

 

El debate sobre cómo la inteligencia artificial usa contenido protegido por derechos de autor volvió a escalar esta semana, esta vez con la intervención de Jack Conte, CEO y fundador de Patreon. Durante una charla en SXSW, en Austin, el ejecutivo afirmó que las empresas de IA no deberían poder entrenar sus modelos con el trabajo de los creadores sin ofrecerles compensación.

Conte dejó claro que su postura no parte de un rechazo a la tecnología. “Dirijo una maldita empresa de tecnología”, dijo ante la audiencia, subrayando que entiende la lógica de la innovación y del cambio. Sin embargo, sostuvo que existe un límite cuando el crecimiento de una industria depende de absorber, sin pago, el trabajo de millones de artistas, músicos, ilustradores y escritores.

La discusión toca un punto central en la economía digital actual. Los modelos de IA generativa requieren enormes volúmenes de texto, imágenes, audio y video para su entrenamiento. Eso ha generado disputas sobre si esa práctica puede ampararse en el llamado “uso justo” o si, por el contrario, debería implicar licencias y pagos a los autores cuyas obras sirven como insumo.

En ese contexto, Conte calificó de “falso” el argumento de uso justo esgrimido por varias empresas del sector. Su crítica apunta a una aparente contradicción: mientras algunas compañías sostienen públicamente que pueden usar contenido creativo sin autorización, al mismo tiempo firman acuerdos multimillonarios con grandes titulares de derechos y editores.

Una crítica directa al argumento de uso justo

Según relató TechCrunch, Conte leyó parte de su intervención desde una impresión en papel, a la que describió más bien como un manifiesto. Allí afirmó que las empresas de IA están invocando el uso justo de forma inconsistente, porque su conducta comercial muestra que reconocen el valor económico y legal del contenido cuando negocian con actores de gran escala.

“Las empresas de IA están reclamando el uso justo, pero este argumento es falso”, dijo Conte. Luego desarrolló su idea con un señalamiento concreto: esas compañías han cerrado acuerdos multimillonarios con titulares de derechos y editores como Disney, Condé Nast, Vox y Warner Music.

Para el CEO de Patreon, si la base jurídica del uso justo fuera realmente sólida y suficiente, esas empresas no tendrían necesidad de pagar a esos grupos. Su pregunta fue directa: “Si es legal usarlo, ¿por qué pagar?”. Con esa frase, buscó exponer la tensión entre el discurso legal y la práctica comercial de la industria.

Conte llevó el razonamiento un paso más allá. También preguntó por qué se paga a grandes corporaciones mediáticas mientras quedan fuera “los millones de ilustradores, músicos y escritores” cuyo trabajo, según él, ha sido absorbido por estos modelos para construir “cientos de miles de millones de dólares” en valor para las compañías de IA.

Esa observación deja entrever otra dimensión del debate. No solo se trata de si el contenido puede usarse, sino de quién tiene poder para negociar. Los grandes estudios, sellos y editoriales pueden cerrar acuerdos. Los creadores independientes, en cambio, suelen carecer de esa capacidad, aun cuando su producción también forme parte del material utilizado para entrenar sistemas de IA.

Patreon y la defensa de la economía del creador

La posición de Conte también está ligada al origen de Patreon como plataforma. El fundador recordó que creó la empresa para resolver un problema que había vivido como músico: cómo lograr que las personas paguen de forma directa a los creadores por su trabajo. Desde esa perspectiva, su intervención en SXSW encaja con la misión histórica de la compañía.

El propio Conte planteó la irrupción de la IA como otro episodio dentro del ciclo constante de disrupciones que los creadores han debido enfrentar en la era de Internet. Mencionó, por ejemplo, el paso de comprar música en iTunes al modelo de streaming, así como el giro del video hacia el formato vertical favorecido por TikTok.

Su tesis no es que la IA vaya a destruir por completo la actividad creativa humana. Más bien, considera que romperá muchos de los modelos de negocio que artistas y productores construyeron a lo largo de los años. Aun así, defendió la idea de que los creadores podrán adaptarse, como ya lo hicieron en otras transiciones tecnológicas.

“Aprendí algo muy importante como artista, y es que el cambio no significa muerte. Puedes levantarte de nuevo, y puedes maldita sea intentarlo otra vez”, afirmó. Esa frase resume el tono de su discurso: aceptar la inevitabilidad del cambio, pero sin renunciar a exigir nuevas reglas para repartir mejor el valor.

Leído entre líneas, también resulta evidente que Patreon busca participar de cualquier sistema futuro de compensación a creadores. La plataforma reúne a cientos de miles de personas, y esa escala puede servirle como base para argumentar que representa a una parte significativa de la economía creativa en línea.

No contra la IA, sí contra la exclusión de los creadores

Conte insistió en que su crítica no debe confundirse con tecnofobia. Dijo que no está en contra de la IA, ni de la tecnología, ni siquiera del cambio mismo. Por el contrario, afirmó que acepta la inevitabilidad de estas transformaciones y que siente que todavía tiene capacidad de acción para encontrar una nueva ruta dentro del caos.

“Una parte de ese desafío incluso me emociona”, señaló. Con ello, el ejecutivo trató de evitar una narrativa binaria en la que el sector creativo aparezca como enemigo de la innovación. Su punto central es distinto: si la IA va a ser parte del futuro, ese futuro no debería construirse dejando afuera a quienes producen el material cultural que alimenta a los modelos.

En esa línea, sostuvo que las empresas de IA deberían pagar a los creadores “no porque la tecnología sea mala, sino porque mucho de ella es buena, o lo será pronto, y va a ser el futuro”. La formulación es relevante porque desplaza la discusión desde la prohibición hacia la distribución del beneficio económico.

Conte agregó que, al planificar el futuro de la humanidad, también debería planificarse un lugar para los artistas. Lo expresó no solo como una defensa corporativa del sector creativo, sino como una cuestión social más amplia. “Las sociedades que valoran e incentivan la creatividad son mejores por ello”, afirmó.

Ese argumento conecta con una preocupación creciente en la economía digital. Si las herramientas generativas reducen costos y concentran ganancias en un pequeño número de empresas, mientras debilitan la capacidad de monetización de creadores humanos, podrían profundizarse desequilibrios ya presentes en Internet desde hace años.

La creatividad humana como ventaja cultural

La charla cerró con una nota más optimista. Conte expresó su convicción de que los seres humanos seguirán creando y disfrutando obras hechas por otros seres humanos durante mucho tiempo, incluso si la IA avanza de manera acelerada en tareas asociadas con la producción cultural.

Para explicar esa diferencia, apuntó a la naturaleza misma del arte. “Los grandes artistas no reproducen lo que ya existe”, dijo, en referencia a la capacidad de los grandes modelos de lenguaje de predecir la continuación más probable o apropiada. En su visión, la creatividad humana no consiste solo en recombinar patrones, sino en empujar la cultura hacia nuevas direcciones.

“Ellos se apoyan en los hombros de gigantes. Empujan la cultura hacia adelante”, añadió. Esa frase refuerza una idea central en el debate actual sobre IA: aunque los sistemas pueden imitar estilos, resumir tendencias o producir variaciones plausibles, sigue abierta la discusión sobre si eso equivale a la originalidad humana en sentido profundo.

Las declaraciones de Conte llegan en un momento en que múltiples industrias creativas intentan definir cómo convivirán con la IA. Más allá de la retórica, su intervención pone presión sobre una pregunta incómoda para el sector: si el contenido usado para entrenar modelos realmente puede aprovecharse sin costo, ¿por qué las compañías pagan cuando negocian con actores poderosos?

Por ahora, esa pregunta no tiene una respuesta uniforme a nivel legal ni comercial. Pero el mensaje de Patreon es claro: la próxima fase de la economía de la IA no solo se jugará en tribunales y laboratorios, sino también en la capacidad de los creadores para reclamar una parte del valor que ayudan a generar.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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