La SEC y la CFTC están enviando una señal inusual al mercado cripto: cooperación en vez de disputa. Sus presidentes, Paul Atkins y Michael Selig, presentaron un marco más coordinado para activos digitales, con nuevas definiciones, una promesa de mayor claridad regulatoria y diferencias visibles sobre cómo evaluar los errores del pasado.
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- La SEC y la CFTC dijeron que ahora trabajan para armonizar definiciones y reducir la duplicación regulatoria en criptomonedas.
- La SEC propuso una taxonomía que separa “valores digitales” de categorías como “comodidades digitales”, “coleccionables digitales” y “monedas estables de pago”.
- Aunque ambos reguladores coinciden en la necesidad de reglas claras, discrepan sobre si el problema anterior fue incertidumbre o abuso regulatorio.
Las dos principales agencias financieras de Estados Unidos para mercados de valores y derivados están intentando cambiar una de las dinámicas más criticadas por la industria cripto: la falta de coordinación.
En una aparición durante la Cumbre de Blockchain en Washington DC, el presidente de la SEC, Paul Atkins, y el presidente de la CFTC, Michael Selig, presentaron un enfoque más alineado para la supervisión de los activos digitales.
El mensaje central fue que, tras años de fricciones por jurisdicción, ambas entidades quieren ofrecer un marco más claro. Para empresas, emisores e inversionistas, esa señal puede ser relevante porque uno de los principales reclamos del sector en Estados Unidos ha sido precisamente la incertidumbre sobre qué agencia regula qué tipo de token o producto.
Los jefes de ambos organismos reconocieron que la superposición regulatoria había dejado productos bloqueados y a compañías enteras enfrentando tratamientos inconsistentes, como reportaron diversos medios. La idea, ahora, es reducir esa “tierra de nadie” entre agencias y avanzar hacia definiciones compartidas que den mayor previsibilidad al mercado.
Una tregua regulatoria tras años de fricción
Atkins describió de forma gráfica la relación histórica entre ambas agencias. Dijo que parecía la de “dos fortalezas con una tierra de nadie en el medio y fuego cruzado entre las fortalezas”. Su intervención buscó dejar claro que la intención actual es terminar con esa dinámica.
“Estamos aquí para cambiar eso”, afirmó Atkins. También señaló que la SEC está “trabajando estrechamente con la CFTC para armonizar definiciones” de manera que “las personas tengan claridad, y los inversores no sean perjudicados por grandes brechas”.
Selig adoptó un tono similar. Afirmó que durante demasiado tiempo las agencias no pudieron trabajar juntas ni siquiera en asuntos básicos como definiciones e interpretaciones. Para un sector tan técnico como el cripto, donde un token puede ser visto como valor, mercancía o instrumento de pago según su estructura y uso, esa falta de acuerdos tuvo consecuencias directas.
“Tenemos que cooperar. Tenemos que averiguar cómo trabajar mejor juntos”, dijo Selig. Añadió que ya existen áreas de trabajo conjunto en materia de ejecución, vigilancia y coordinación entre equipos técnicos. También aseguró que ambas entidades ya acordaron un marco común para los activos digitales, algo que describió como un ejemplo concreto de armonización.
Selig calificó el nuevo memorando de entendimiento como “solo el comienzo”. Su comentario sugiere que la coordinación institucional todavía está en una etapa temprana, aunque ya apunta a un esfuerzo más amplio para reducir la duplicación regulatoria sobre empresas que pueden caer bajo la órbita de ambos supervisores.
Qué cambia en la visión de la SEC sobre los criptoactivos
Atkins explicó en un discurso previo que la SEC se está moviendo para resolver una incertidumbre de larga data sobre la aplicación de las leyes de valores a los activos digitales. Fue enfático al afirmar que “la persistente falla de la SEC para proporcionar claridad en esta cuestión ha terminado”.
Ese punto importa porque, durante años, uno de los debates más intensos en Estados Unidos ha girado en torno a cuándo un token debe tratarse como un valor bajo la legislación financiera tradicional. La ausencia de reglas claras llevó a múltiples disputas, acciones regulatorias y dudas para proyectos que buscaban recaudar capital o lanzar productos vinculados con blockchain.
El nuevo enfoque de la SEC, según Atkins, concentrará la atención de la agencia en los criptoactivos que claramente sí caen dentro de su ámbito. Al mismo tiempo, introducirá una “interpretación de contratos de inversión y taxonomía de tokens” para definir categorías de activos que no serían considerados valores.
Entre esas categorías figuran las “comodidades digitales”, los “coleccionables digitales” y las “stablecoins de pago”. En ese esquema, solo los “valores digitales”, entendidos como activos tradicionales tokenizados, seguirían dentro de las leyes de valores. Esta distinción podría ser relevante para proyectos que hoy operan bajo una zona gris regulatoria.
Atkins agregó además que el nuevo marco aclara cuándo ciertos criptoactivos pueden quedar fuera del alcance de las leyes de valores, en especial después de que un contrato de inversión termina. También sostuvo que un principio clave de la interpretación es que el equipo del proyecto divulgue con claridad las representaciones o promesas que realiza ante el mercado.
El presidente de la SEC dijo, por otra parte, que la agencia está considerando medidas adicionales para apoyar la recaudación de capital por parte de proyectos cripto. Aunque no detalló nuevas herramientas específicas, la señal apunta a una posible flexibilización o modernización de criterios para emprendimientos del sector.
Coincidencias en el futuro, diferencias sobre el pasado
Aunque Atkins y Selig coincidieron en que hace falta un marco más claro, no describieron de la misma manera la etapa anterior. Esa diferencia no es menor, porque revela visiones distintas sobre qué salió mal en la política regulatoria hacia cripto durante los últimos años.
Selig fue más crítico con la estrategia histórica de las agencias. Afirmó que los enfoques centrados en la ejecución habían perjudicado la innovación y empujado a los constructores estadounidenses al extranjero. En sus palabras, “durante décadas, hemos visto agencias regulatorias armadas contra sectores innovadores como el cripto, regulando a través de la ejecución y trasladando a los constructores americanos al extranjero”.
Atkins fue más contenido al referirse al pasado. En lugar de hablar de excesos regulatorios, enmarcó el problema como una falla de claridad y una persistente incertidumbre. Esa diferencia de tono puede parecer sutil, pero afecta la lectura política de lo ocurrido y el tipo de correcciones que cada regulador considera necesarias.
En otras palabras, ambos coinciden en la dirección futura, pero no necesariamente en el diagnóstico completo del problema previo. Esa tensión podría influir en la velocidad y profundidad con que se implementen los cambios prometidos por ambas entidades.
El Congreso sigue siendo una pieza clave
Pese a la nueva sintonía entre la SEC y la CFTC, los propios reguladores reconocieron que buena parte del trabajo aún está pendiente. La elaboración de reglas, las consultas con la industria y la eventual intervención del Congreso aparecen como pasos necesarios para consolidar cualquier nuevo marco regulatorio.
Atkins dijo que “solo el Congreso puede asegurar que la regulación en esta área esté a prueba de futuro mediante una legislación comprensiva de la estructura del mercado”. Con esa frase, admitió que la coordinación entre agencias puede mejorar la situación, pero no reemplaza la necesidad de una ley integral para activos digitales.
Selig, por su parte, insistió en que la función del regulador no debe ser frenar los cambios tecnológicos. Antes bien, sostuvo que debe proporcionar un marco equilibrado para que la transformación financiera impulsada por blockchain pueda desarrollarse con supervisión adecuada. Llegó a calificar ese cambio hacia sistemas descentralizados como “profundo”.
Para el mercado, el anuncio representa una señal de alivio moderado, no una solución definitiva. La cooperación entre SEC y CFTC puede reducir conflictos y dar más coherencia al tratamiento de los activos digitales. Sin embargo, el alcance real del giro dependerá de lo que ocurra después: reglas concretas, criterios consistentes y, posiblemente, legislación que cierre vacíos de una vez por todas.
En este punto, lo más relevante no es solo que las agencias hablen de armonización, sino que admitan públicamente las fallas del esquema anterior. Tras años de mensajes ambiguos, demandas y disputas de competencia, ese reconocimiento ya cambia el tono del debate en Estados Unidos. Lo que falta por ver es si ese cambio de tono se traducirá en seguridad jurídica real para el ecosistema cripto.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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