Por Canuto  

La Electronic Frontier Foundation decidió abandonar X después de casi dos décadas en la plataforma, al concluir que su alcance ya no justifica el esfuerzo. La salida se produce en medio de un debate más amplio sobre el deterioro del engagement y la menor capacidad de la red social de Elon Musk para enviar tráfico hacia medios, boletines y sitios de noticias.
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  • La EFF dijo que una publicación en X hoy recibe menos del 3% de las visualizaciones que obtenía un tweet hace siete años.
  • La organización pasó de registrar entre 50 y 100 millones de impresiones mensuales en 2018 a cerca de 2 millones al mes en 2024.
  • El debate se intensificó tras comentarios de Nate Silver y un análisis que sugiere que publicar enlaces en X perjudica el engagement.

 


La Electronic Frontier Foundation, una de las organizaciones más reconocidas en materia de derechos digitales, anunció que dejará de publicar en X tras casi 20 años de presencia en la plataforma. La decisión llega en un momento delicado para la red social propiedad de Elon Musk, que enfrenta crecientes críticas por la caída del engagement y por su menor capacidad para derivar tráfico a medios, analistas y editores.

El anuncio fue hecho por la propia EFF, que explicó que no se trató de una decisión sencilla. Sin embargo, su balance final fue claro: el rendimiento de sus publicaciones ya no compensa el esfuerzo de seguir allí. Según detalló la gerente de redes sociales de la organización, Kenyatta Thomas, la realidad actual de la plataforma es muy distinta a la de los años de Twitter, indica un reportaje presentado por TechCrunch.

En su evaluación, la organización sostuvo que la caída de visibilidad ha sido profunda. En 2018, las publicaciones de EFF en Twitter generaban entre 50 y 100 millones de impresiones por mes. Para 2024, unas 2.500 publicaciones en la plataforma producían alrededor de 2 millones de impresiones mensuales.

La tendencia siguió empeorando. El año pasado, las 1.500 publicaciones de EFF en X sumaron aproximadamente 13 millones de impresiones en todo el año. Thomas resumió el deterioro con una frase contundente: una publicación en X hoy recibe menos del 3% de las visualizaciones que un solo tweet obtenía hace siete años.

Una salida con mensaje político y estratégico

La EFF aclaró que su salida de X no implica una retirada total de las redes sociales. La organización seguirá activa en Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y otros espacios de la web social abierta. También subrayó que mantener una cuenta en una plataforma no equivale a respaldar a la empresa que la opera.

Thomas explicó que la presencia en otras plataformas responde a una lógica de servicio público. En sus palabras, las personas que usan esos servicios también merecen acceso a información relevante. Añadió además que algunos de sus textos más leídos son precisamente aquellos que critican a la propia plataforma donde se publican.

La diferencia, según la EFF, es que X dejó de ser el lugar donde hoy se da esa disputa. La frase usada por Thomas fue directa: “X is no longer where the fight is happening”. Más allá del tono, el mensaje revela una conclusión estratégica. La plataforma ya no sería tan útil ni para difundir causas ni para sostener debates públicos con impacto.

La salida de la EFF se suma a una lista de organizaciones que ya se han marchado. Entre los casos de más alto perfil figuran medios como NPR, PBS, The Guardian y Le Monde, además de académicos, celebridades y gobiernos locales. Aunque cada caso tuvo motivaciones distintas, todos alimentan la percepción de que X perdió parte de su valor institucional.

El tráfico web ya no pesa como antes

Para muchos medios y organizaciones, el principal incentivo para permanecer en una red social suele ser el tráfico que puede enviar hacia sus propios sitios web. Durante años, Twitter fue una fuente importante de visitas para redacciones y boletines. Eso parece haber cambiado de forma drástica.

En el caso de NPR y PBS, la tensión con la plataforma escaló después de que Musk decidiera etiquetarlas como “medios afiliados al Estado”, una clasificación que ambas rechazaron por considerarla falsa. Ese rótulo suele asociarse a medios propagandísticos con escasa independencia editorial, como los de Rusia y China. En el caso de Le Monde, el quiebre estuvo más vinculado a los estrechos lazos entre Musk y Donald Trump.

Pero más allá de las razones políticas o reputacionales, el cálculo económico también importa. Resulta más fácil abandonar una plataforma cuando ya no aporta visitas significativas. Hoy, cada fuente de tráfico es valiosa para un sector de medios que enfrenta presión financiera por varios frentes.

Entre esos factores está el auge de la inteligencia artificial, que según distintos editores y analistas está reduciendo el tráfico hacia los publishers. A eso se suma la caída de referencias desde motores de búsqueda y desde Facebook. El resultado ha sido un contexto más hostil para muchas redacciones, algunas de las cuales han cerrado o recortado personal.

El choque entre Nate Silver y X

El debate sobre la utilidad de X para enviar tráfico ganó fuerza en los últimos días por un intercambio entre Nikita Bier, jefe de producto de X, y Nate Silver, analista de datos conocido por su trabajo previo en FiveThirtyEight. La discusión giró en torno a una pregunta central: si la plataforma todavía puede ayudar a los publishers a llevar lectores hacia sus sitios.

Bier defendió que muchas redacciones usan X de la manera equivocada. Su argumento fue que medios como The New York Times deberían publicar contenidos pensados para generar conversación dentro de la plataforma, en vez de usarla solo como un canal para distribuir titulares y enlaces. Desde esa perspectiva, el problema no sería el sistema de X, sino la estrategia de quienes publican.

Silver respondió que incluso cuando se invierte más trabajo en fomentar debate y participación dentro de la red, la conversión a tráfico externo sigue siendo floja. En una publicación, afirmó que un artículo de Silver Bulletin puede convertir apenas entre 2% y 3% de su audiencia en visitas al sitio, frente a alrededor de 1% en otros casos. Aun así, dejó claro que eso está muy lejos del pasado.

Como referencia, Silver recordó que en FiveThirtyEight Twitter llegaba a aportar cerca de 15% del tráfico total. La comparación resulta especialmente dura porque muestra no solo una pérdida de engagement, sino un deterioro concreto en la capacidad comercial y editorial de la plataforma para impulsar lecturas fuera de ella.

Un ecosistema distinto y más polarizado

Silver también sostuvo que el ecosistema de X cambió de manera profunda en 2026. Según su análisis, la plataforma está dominada por influencers conservadores y muchas de las cuentas con mayor engagement ofrecen contenido de baja calidad. Como ejemplo, señaló que “Catturd”, una figura de derecha conocida por difundir teorías conspirativas, consigue más interacción que The New York Times.

Ese señalamiento no pasó inadvertido. Elon Musk respondió a los datos de Silver con una descalificación breve, al afirmar que “Nate is posting bullshit”. La reacción del propietario de X dejó en evidencia la sensibilidad del tema, justo cuando se multiplican las críticas sobre la salud del producto y su utilidad para actores informativos tradicionales.

El contexto se volvió aún más incómodo para la empresa luego de que un análisis citado por NiemanLab examinara las 200 publicaciones más recientes de 18 grandes publishers. El estudio encontró que las redacciones que publicaban enlaces junto con sus posteos en X tendían a sufrir un engagement pobre, incluso en publicaciones posteriores.

Ese hallazgo no prueba necesariamente que X esté degradando de forma deliberada los posteos con enlaces. La compañía ha afirmado que dejó de hacerlo. Sin embargo, sí refuerza otra posibilidad: que la plataforma ya no sea tan relevante como antes y que sus dinámicas internas estén premiando otros tipos de contenido y otros perfiles de usuarios.

La salida de la EFF se inscribe precisamente en ese telón de fondo. No se trata solo del abandono de una organización histórica, sino de una señal más sobre la pérdida de peso de X para quienes durante años la usaron como canal clave de distribución, debate y visibilidad pública.

Para medios, organizaciones civiles y creadores, el problema no es únicamente reputacional. También es operativo. Si la plataforma ya no entrega alcance suficiente ni envía tráfico relevante, el costo de permanecer en ella cambia por completo. Eso ayuda a explicar por qué más actores están reconsiderando su presencia en X, incluso cuando el mercado digital en general ofrece cada vez menos fuentes de audiencia confiables.


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