Por Canuto  

La economía de Estados Unidos cerró 2025 con una desaceleración mucho más marcada de lo previsto. El gobierno rebajó el crecimiento del cuarto trimestre a apenas 0,5%, en un contexto de cierre federal, menor gasto público, consumo más débil e incertidumbre por tensiones geopolíticas y energía.

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  • El Departamento de Comercio rebajó el crecimiento del PIB del cuarto trimestre de 2025 desde 0,7% hasta 0,5%.
  • El cierre del gobierno de 43 días provocó una caída anualizada de 16,6% en gasto e inversión federal, restando 1,16 puntos al PIB.
  • Para 2026, el panorama sigue incierto por el encarecimiento de la energía, las interrupciones del comercio global y un mercado laboral irregular.

 


La economía de Estados Unidos avanzó a un ritmo anual de apenas 0,5% entre octubre y diciembre de 2025, según la tercera y última estimación publicada por el Departamento de Comercio. La cifra representa una revisión a la baja frente al cálculo previo de 0,7% y confirma una fuerte desaceleración al cierre del año.

El dato resulta especialmente relevante para inversionistas de todos los mercados, incluidos los de criptomonedas, acciones y divisas, porque el ritmo de crecimiento de la mayor economía del mundo suele influir sobre expectativas de tasas, apetito por riesgo y movimientos de capital. Un enfriamiento de esta magnitud también alimenta dudas sobre la solidez del consumo y del gasto público.

La revisión ocurre después de un desempeño mucho más robusto en los trimestres anteriores. De julio a septiembre, la economía estadounidense había crecido 4,4%, mientras que de abril a junio lo hizo 3,8%. El contraste deja ver un freno abrupto en la actividad durante el último tramo del año.

De acuerdo con la información reportada por Associated Press, uno de los factores más importantes detrás de la debilidad fue el cierre del gobierno federal durante 43 días en otoño. Ese episodio redujo con fuerza la contribución del sector público a la economía y terminó afectando el resultado general del producto interno bruto.

El cierre del gobierno pesó sobre el crecimiento

El Departamento de Comercio indicó que el gasto y la inversión del gobierno federal cayeron a una tasa anual de 16,6% durante el cuarto trimestre. Ese retroceso restó 1,16 puntos porcentuales al crecimiento del PIB, una carga considerable para una economía que venía de varios meses de expansión mucho más sólida.

Cuando se analiza el dato en contexto, el impacto del cierre federal no fue menor. El gobierno deja de pagar parte de sus operaciones, se postergan contrataciones y se interrumpen servicios, lo que reduce actividad directa e indirecta. En un trimestre ya marcado por señales de moderación, ese factor terminó acentuando la pérdida de dinamismo.

La revisión final del PIB no modifica solo una cifra técnica. También refuerza la lectura de que la desaceleración de finales de 2025 no fue un simple ajuste estadístico, sino el reflejo de una combinación de menor impulso fiscal, consumo más prudente y un entorno externo cada vez más incierto.

Para los mercados, este tipo de revisiones suele tener importancia porque redefine expectativas sobre crecimiento, ingresos corporativos y márgenes de maniobra para la política económica. Aunque la noticia se concentra en el PIB, el trasfondo es más amplio y apunta a una economía que cerró el año con menos fuerza de la anticipada.

Consumo más débil y menor ritmo anual en 2025

El gasto de los consumidores, principal motor de la economía estadounidense, creció a un ritmo de 1,9% en el cuarto trimestre. Esa cifra fue una décima inferior a la estimación previa y quedó claramente por debajo del avance de 3,5% observado en el segundo trimestre.

La moderación del consumo es un dato sensible porque el gasto de los hogares explica gran parte de la actividad económica en Estados Unidos. Cuando las familias reducen compras o actúan con más cautela, sectores como comercio, servicios, transporte y manufactura suelen sentir el impacto en poco tiempo.

En el balance de todo 2025, la economía estadounidense creció 2,1%. El resultado fue inferior al 2,8% registrado en 2024 y también quedó por debajo del 2,9% de 2023. Es decir, la desaceleración no se limitó al cuarto trimestre, aunque sí se hizo mucho más evidente al cierre del año.

La secuencia sugiere que la economía siguió expandiéndose, pero a un ritmo descendente. Eso no implica necesariamente una recesión, pero sí dibuja un escenario de menor impulso, en el que cada nuevo shock, sea interno o externo, puede tener un efecto más visible sobre la actividad agregada.

Incertidumbre para 2026 por energía, comercio y empleo

Las perspectivas para 2026 aparecen marcadas por la incertidumbre. Según el reporte, la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán elevó los precios de la energía e interrumpió el comercio global. Ambos factores tienden a encarecer costos, afectar cadenas de suministro y deteriorar la confianza empresarial y del consumidor.

El encarecimiento de la energía suele sentirse de forma amplia en la economía. Impacta transporte, producción industrial, alimentos y gasto familiar. Además, cuando el comercio mundial se ve alterado, las empresas enfrentan mayores costos logísticos, retrasos y menor visibilidad para planificar inversiones.

En paralelo, el mercado laboral de Estados Unidos ya había mostrado señales de debilitamiento en 2025. El año pasado dejó la contratación más débil fuera de una recesión desde 2002, una referencia que ayuda a dimensionar la fragilidad del contexto, incluso si la economía evitó una contracción formal.

Sin embargo, el arranque de 2026 ha sido irregular. Los empleadores añadieron unos 160.000 puestos en enero, recortaron 133.000 en febrero y luego generaron unos 178.000 en marzo. Esa secuencia de avances y retrocesos hace difícil extraer una tendencia clara y deja abierto el debate sobre la verdadera fortaleza del empleo.

Para analistas de mercados financieros, esta mezcla de crecimiento débil, energía más cara y empleo errático complica las proyecciones. También puede traducirse en mayor volatilidad en bonos, acciones, dólar y activos alternativos, especialmente si los próximos indicadores confirman que la desaceleración persiste durante la primera mitad del año.

Qué sigue tras la cifra final del cuarto trimestre

El informe difundido este jueves corresponde a la tercera y última estimación oficial del PIB del cuarto trimestre. Eso significa que, salvo revisiones históricas posteriores, este dato de 0,5% queda como la lectura definitiva del desempeño económico de Estados Unidos entre octubre y diciembre de 2025.

La próxima gran referencia llegará el 30 de abril, cuando se publique la primera estimación del crecimiento económico de enero a marzo. Ese reporte será seguido de cerca porque permitirá medir si la debilidad observada a fines del año pasado fue transitoria o si el menor dinamismo se extendió al inicio de 2026.

En un entorno donde los inversionistas observan con atención cualquier señal sobre crecimiento, inflación, energía y empleo, el dato del cuarto trimestre funciona como una advertencia. La economía más grande del mundo sigue creciendo, pero lo hace con un impulso mucho menor, y bajo riesgos que no parecen haberse disipado.

Por ahora, la lectura más directa es que Estados Unidos cerró 2025 con una desaceleración más pronunciada de la esperada. El deterioro del gasto federal por el cierre del gobierno, un consumo menos vigoroso y un panorama global más tenso redefinen el punto de partida de la economía para el resto de 2026.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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