Microsoft atraviesa uno de sus momentos bursátiles más delicados en casi dos décadas. La acción acumula una caída de 24% en el primer trimestre de 2026, golpeada por el escepticismo sobre el retorno de sus millonarias inversiones en infraestructura de inteligencia artificial y por el temor a que nuevos agentes de IA terminen compitiendo con parte de su negocio tradicional.
***
- Microsoft baja 24% en el primer trimestre y se encamina a su peor desempeño desde el cuarto trimestre de 2008.
- Wall Street cuestiona el fuerte aumento del gasto de capital, que podría subir a USD $146.000 millones en el año fiscal 2026.
- La desaceleración de Azure y la limitada adopción de Copilot elevan las dudas sobre la ejecución de su estrategia de IA.
Microsoft atraviesa una fase compleja en la bolsa, justo cuando intenta consolidarse como uno de los grandes ganadores de la inteligencia artificial (IA). La presión no viene de un solo frente. Por un lado, el mercado exige resultados más visibles de sus multimillonarias inversiones en infraestructura. Por otro, crece la idea de que nuevas startups de IA podrían capturar parte del valor que hoy sostienen empresas de software consolidadas.
Esa combinación ha golpeado con fuerza la cotización del gigante tecnológico. La acción acumula una caída de 24% en el primer trimestre de 2026, lo que la deja encaminada a su peor trimestre desde el cuarto trimestre de 2008, cuando retrocedió 27% durante la crisis financiera global. Dentro del grupo de los Magnificent Seven, su desempeño ha sido el más débil por amplio margen al inicio del año, mientras un índice que sigue a ese conjunto retrocede 13% en el mismo período.
Para los inversionistas, el trasfondo importa tanto como el movimiento del precio. Microsoft ha pasado de ser vista como una compañía de software con fuertes márgenes a una empresa cada vez más intensiva en capital. Ese cambio de percepción ocurre en un momento en que Wall Street se muestra menos paciente con las promesas de crecimiento futuro que aún no se traducen en una aceleración clara de ingresos.
Dos presiones golpean a Microsoft
La primera presión tiene que ver con el tamaño del gasto. Microsoft redobla su apuesta por centros de datos, chips, servidores y capacidad de nube para sostener su ofensiva en IA. Sin embargo, una parte del mercado se pregunta cuánto tiempo tardará en verse un retorno financiero más evidente, sobre todo si el crecimiento de sus principales líneas de software se modera.
Jonathan Cofsky, gestor de cartera en Janus Henderson Investors, firma que posee acciones de Microsoft, resumió esa inquietud al señalar que existe preocupación por la posibilidad de que algunos clientes prefieran ir directamente a proveedores de IA, en vez de pagar a Microsoft. A su juicio, ese escenario podría alterar el negocio principal de la compañía, o al menos presionar sus precios y márgenes.
Cofsky también sostuvo que Microsoft se ha vuelto mucho más intensiva en capital. En su opinión, para que la acción vuelva a tener un mejor desempeño, el mercado necesita ganar confianza en que el crecimiento del software no se desacelerará de forma material. Esa lectura conecta con una inquietud más amplia: si el auge de la IA beneficiará primero a los fabricantes de infraestructura o a quienes controlen la relación final con el usuario.
La segunda presión nace del riesgo competitivo. En el ecosistema tecnológico, firmas como OpenAI y Anthropic son vistas no solo como socios o actores complementarios, sino también como posibles creadores de agentes que, en ciertos casos, podrían reemplazar herramientas tradicionales de productividad, búsqueda, asistencia o automatización. Ese riesgo todavía es debatible, pero el mercado ya lo está descontando en la valoración.
Capex récord y dudas sobre el retorno
Según estimaciones promedio recopiladas por Bloomberg, los gastos de capital de Microsoft, incluidos los arrendamientos, alcanzarían USD $146.000 millones en el año fiscal 2026, que concluye a finales de junio. Esa cifra implicaría un salto de alrededor de 66% frente a los USD $88.000 millones del año fiscal 2025.
Las proyecciones no se detienen allí. El consenso citado por Bloomberg apunta a un gasto de USD $170.000 millones en el año fiscal 2027 y de USD $191.000 millones en el año fiscal 2028. Para una empresa del tamaño de Microsoft, esas cifras muestran la magnitud de la carrera entre los hyperscalers por construir la infraestructura necesaria para entrenar, desplegar y monetizar servicios de IA a escala global.
El problema es que el mercado ha empezado a ver este tipo de desembolsos con creciente escepticismo. En otras etapas del ciclo tecnológico, Wall Street premió a las grandes compañías por invertir agresivamente antes que sus rivales. Ahora, en cambio, muchos inversionistas exigen una relación más clara entre el gasto y la aceleración del negocio, especialmente cuando la economía global y las valoraciones tecnológicas muestran mayor sensibilidad.
Ese cambio de humor ayuda a explicar por qué una acción que durante años cotizó con múltiplos exigentes hoy parece relativamente barata. Microsoft se negocia por debajo de 20 veces las ganancias proyectadas para los próximos 12 meses, su nivel más bajo desde junio de 2016. Su múltiplo está apenas por encima del del índice S&P 500, e incluso recientemente cotizó con descuento frente al índice amplio por primera vez desde 2015.
Azure, Copilot y los riesgos de ejecución
Más allá del debate sobre valoración, los resultados operativos recientes alimentaron las dudas. En su reporte trimestral más reciente, Azure, la muy observada división de computación en la nube de Microsoft, mostró una ligera desaceleración del crecimiento frente al trimestre previo. Aunque no se trató de un desplome, sí bastó para reforzar la idea de que la expansión de la nube ya no puede darse por sentada al mismo ritmo de años anteriores.
Al mismo tiempo, Copilot, la gran apuesta comercial de Microsoft para monetizar la IA generativa en software empresarial y productividad, ha mostrado una tracción limitada entre usuarios. Esa situación llevó a la empresa a reorganizar sus operaciones de IA con el objetivo de mejorar el servicio. En otras palabras, la compañía no solo está invirtiendo fuerte, sino que además sigue afinando la forma en que lleva esos productos al mercado.
Ben Reitzes, analista de Melius Research, mantiene una recomendación de mantener sobre la acción. En una nota a clientes fechada el 23 de marzo, afirmó que el potencial alcista de Microsoft en Azure es limitado mientras la empresa se apresura a corregir Copilot y sus propios modelos, y que ese proceso no se resolverá en un solo trimestre.
Reitzes también considera que la amplia mayoría de recomendaciones de compra refleja cierta complacencia entre sus pares de Wall Street. A su juicio, todavía existen riesgos adicionales para el segmento de productividad y procesos de negocio de Microsoft, así como para su unidad More Personal Computing. Esa visión pone el foco en la ejecución, no en la narrativa de largo plazo.
Optimismo de largo plazo frente a tensión de corto plazo
Pese al castigo bursátil, la opinión de los analistas sigue siendo mayoritariamente favorable. De los 67 expertos seguidos por Bloomberg que cubren a Microsoft, 63 recomiendan comprar, tres sugieren mantener y uno aconseja vender. El precio objetivo promedio a 12 meses se ubica en USD $592, lo que implicaría un potencial de subida superior a 60% durante el próximo año.
Ese rendimiento implícito es el más alto registrado en la serie de datos recopilada por Bloomberg desde 2009. Además, la acción cotiza por debajo de su media móvil de 200 días por el margen más amplio desde ese mismo año. Para algunos gestores y analistas, esas señales indican una sobrerreacción del mercado más que un deterioro estructural del caso de inversión.
Tal Liani, analista de Bank of America, retomó la cobertura de Microsoft a comienzos de esta semana con una recomendación de compra. Su argumento central fue el crecimiento multianual y duradero que la empresa aún puede capturar en nube e inteligencia artificial. Esa postura representa el lado optimista de la discusión, uno que asume que la escala de Microsoft terminará imponiéndose cuando la monetización madure.
Jake Seltz, gestor de cartera en Allspring Global Investments, también defendió esa visión de largo plazo. Dijo que la acción tiene mucho valor y que la estrategia de IA de Microsoft terminará siendo reivindicada. En su lectura, la empresa está en gran medida aislada de los mayores temores de disrupción por IA, y las preocupaciones actuales crean una oportunidad para inversionistas con paciencia.
En el fondo, la tensión alrededor de Microsoft resume una pregunta que atraviesa hoy a toda la industria tecnológica: cuánto tiempo puede sostenerse una narrativa de liderazgo en IA si los costos suben más rápido que la evidencia visible de retorno. En el caso de Microsoft, la promesa de largo plazo sigue intacta para buena parte del mercado. Pero entre ahora y ese eventual desenlace, los riesgos de ejecución son muy reales.
Para los inversionistas, la decisión dependerá del horizonte y del nivel de tolerancia al riesgo. Quienes priorizan el corto plazo observan una acción debilitada, una nube que pierde algo de impulso y un producto estrella como Copilot que aún no despega con fuerza. Quienes miran varios años hacia adelante ven una empresa con escala, distribución, efectivo y capacidad para absorber el costo de competir en la nueva era de la IA.
Ese choque entre escepticismo táctico y confianza estratégica explica por qué Microsoft se ha convertido en una de las acciones más debatidas del sector tecnológico al inicio de 2026. Lo que hoy parece una advertencia severa para algunos, podría lucir como una ventana de entrada para otros. Por ahora, el mercado ha decidido castigar primero y esperar respuestas después.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.
Suscríbete a nuestro boletín
Artículos Relacionados
Criptomonedas
La IA supera a los humanos al escribir y redefine mercados, política y poder en 2026
Binance
Binance lanza en beta Binance Ai Pro, su propia IA para automatizar el trading cripto
Energía
Sanders y Ocasio-Cortez proponen moratoria a centros de datos de IA en Estados Unidos
Empresas