SpaceX estaría preparando una oferta pública inicial que, de concretarse, podría convertirse en la mayor de la historia. La operación buscaría recaudar hasta USD $75.000 millones con una valoración cercana a USD $1,75 billones, mientras el mercado ya reacciona con fuertes alzas en otras compañías del sector espacial.
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- SpaceX buscaría recaudar hasta USD $75.000 millones, muy por encima del récord previo de Saudi Aramco.
- La valoración objetivo rondaría los USD $1,75 billones, lo que colocaría a la empresa entre las más valiosas.
- Las noticias sobre la posible OPI impulsaron con fuerza a varias acciones espaciales, incluyendo Rocket Lab, Firefly Aerospace y AST SpaceMobile.
SpaceX estaría avanzando hacia una oferta pública inicial (IPO) que podría romper varios récords del mercado de capitales. Según los reportes citados, la empresa aspira a recaudar hasta USD $75.000 millones y alcanzar una valoración total cercana a USD $1,75 billones, una cifra que superaría ampliamente el máximo histórico marcado por Saudi Aramco hace siete años, cuando levantó USD $29.400 millones.
De concretarse en esos términos, la operación colocaría a SpaceX entre las empresas más valiosas de Estados Unidos. El tamaño proyectado de la colocación también da una idea del apetito de capital que hoy rodea no solo a la industria espacial, sino también a la infraestructura vinculada con inteligencia artificial, satélites y conectividad global.
Para lectores menos familiarizados con el tema, una IPO, u oferta pública inicial, es el proceso mediante el cual una empresa privada comienza a cotizar en bolsa y vende acciones al público. En este caso, la expectativa ha sido especialmente alta porque SpaceX lleva años siendo una de las firmas privadas más observadas del mundo, tanto por su negocio de lanzamientos como por el crecimiento de Starlink.
Los informes indican que la documentación regulatoria para la venta de acciones podría presentarse pronto, lo que abriría la puerta a un posible debut bursátil en junio. También se señaló que se ofrecería menos del 5% del total de las acciones de la compañía, una señal de que la empresa buscaría captar una enorme cantidad de recursos sin diluir demasiado el control interno.
Una operación histórica y una valoración fuera de escala
La magnitud de la operación resalta incluso dentro de los estándares de Wall Street. Si SpaceX logra su objetivo de USD $75.000 millones, no solo superaría el récord de Saudi Aramco, sino que lo haría por un margen muy amplio. En un mercado donde las grandes salidas a bolsa suelen ser cuidadosamente dosificadas, la dimensión del plan sugiere una confianza considerable por parte de sus organizadores.
El Financial Times, citado por otros medios, indicó que los ejecutivos ampliaron recientemente su meta inicial de recaudación de USD $50.000 millones con USD $25.000 millones adicionales durante una reunión del miércoles con patrocinadores. Ese ajuste es relevante porque muestra que la ambición financiera del proyecto no se ha moderado, sino que habría escalado.
Con una capitalización de mercado propuesta de USD $1,75 billones, apenas cinco corporaciones estadounidenses que cotizan en bolsa tendrían un valor superior. Ese dato ayuda a medir el peso potencial de SpaceX dentro del ecosistema bursátil desde el primer día, algo poco habitual para una empresa recién llegada al mercado público.
Cinco grandes instituciones financieras habrían sido elegidas para gestionar la transacción: Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs, JPMorgan Chase y Morgan Stanley. Sin embargo, todavía no estarían definidas con precisión las responsabilidades individuales de cada banco, lo que sugiere que algunos aspectos operativos de la oferta siguen en discusión.
El papel de xAI, Starlink y la necesidad de capital
La búsqueda de fondos no puede entenderse sin mirar la reciente reorganización corporativa alrededor de Elon Musk. El impulso hacia la cotización pública llega después de una compra total en acciones de xAI realizada en febrero. Esa fusión consolidó el proyecto de inteligencia artificial Grok, la red social X y Starlink dentro de una estructura más amplia vinculada a SpaceX.
Starlink aparece como una pieza central en esta historia. Además de ser uno de los activos más visibles del grupo, la operación de banda ancha satelital ha sido descrita como la principal fuente de flujo de caja de SpaceX. En otras palabras, el negocio espacial más tradicional conviviría con una infraestructura de telecomunicaciones masiva que ya genera ingresos recurrentes.
Bloomberg atribuyó la creciente necesidad de capital externo a las operaciones de xAI, que estarían consumiendo cerca de USD $1.000 millones cada 30 días para mantener y ampliar el hardware de inteligencia artificial. Esa cifra no solo ilustra la escala del esfuerzo, sino también la intensidad del gasto necesario para competir en el actual ciclo de expansión de la IA.
Según ese mismo reporte, una comunicación interna de diciembre describió cómo se usaría la entrada de nuevos recursos. Entre los destinos contemplados estarían la construcción de un puesto avanzado lunar, el financiamiento de hardware de IA orbital y el avance del vehículo Starship. La mezcla de objetivos deja ver una apuesta simultánea por exploración espacial, conectividad e infraestructura computacional.
Gobernanza, control accionario y condiciones inusuales
Otro foco de atención está en la estructura de gobernanza que acompañaría la salida a bolsa. Los asesores financieros estarían debatiendo estrategias de bloqueo poco convencionales para las acciones, incluyendo la posibilidad de eliminar por completo la clásica restricción de seis meses que impide a insiders vender sus títulos inmediatamente después de la OPI.
También se habría considerado un sistema gradual, mediante el cual los primeros patrocinadores podrían liquidar sus participaciones de forma incremental. Ese tipo de diseño suele observarse con mucha cautela, porque afecta directamente la dinámica de oferta y demanda del papel una vez que inicia la cotización y puede incidir en la volatilidad del precio.
Además, la empresa podría implementar un marco especial de gobernanza corporativa para asegurar que Musk y otros primeros patrocinadores mantengan el dominio del voto luego de hacerse pública. Ese punto es importante porque el paso al mercado bursátil suele tensionar la relación entre acceso a capital y concentración del poder de decisión.
Según Bloomberg, la participación accionaria personal de Musk había caído por debajo de la mitad tras varias rondas de financiación privada provenientes de entidades como Alphabet, Fidelity y Founders Fund, antes de la fusión con el negocio de IA. Una estructura de voto reforzada permitiría compensar esa reducción en la propiedad económica con control político dentro de la compañía.
Reacción del mercado y efecto sobre las acciones espaciales
La sola posibilidad de una presentación inminente ya tuvo efectos visibles en el mercado. CNBC reportó que las acciones del sector espacial subieron con fuerza el miércoles luego de conocerse que SpaceX podría registrar su IPO tan pronto como esta semana. La reacción sugiere que los inversores interpretan el evento como un catalizador para todo el segmento.
AST SpaceMobile y Rocket Lab avanzaron alrededor de un 10%, mientras Firefly Aerospace, que salió a bolsa en agosto, subió un 16%. York Space, que realizó su OPI en enero, ganó un 5% tras la noticia. En otro reporte citado, la BBC indicó que Sidus Space llegó a subir casi un 19%, Intuitive Machines alrededor de un 15%, y tanto Firefly Aerospace como Rocket Lab más de un 10%.
El trasfondo de este entusiasmo incluye varios factores. Por un lado, el sector espacial y de defensa se ha visto favorecido por el interés alrededor de SpaceX. Por otro, también han influido los planes del presidente Donald Trump para un sistema de defensa “Golden Dome” y la creciente demanda de infraestructura para inteligencia artificial.
En ese debate, incluso ha surgido la idea de llevar centros de datos al espacio para responder al aumento en los costos de electricidad derivados de la expansión de la IA. No obstante, esa posibilidad enfrenta barreras importantes, entre ellas los altos costos y la disponibilidad limitada de lanzamientos. En este contexto, la posición operativa de SpaceX luce singular por su capacidad de lanzamiento y por el alcance de Starlink, que ya cuenta con más de 9.500 satélites en órbita.
En enero, Musk propuso un proyecto aún mayor para lanzar 1 millón de satélites. La iniciativa fue rechazada con firmeza por científicos, quienes advirtieron sobre riesgos ambientales. Aun así, el planteamiento ilustra la escala de ambición que rodea a la compañía y ayuda a explicar por qué el mercado ve su eventual salida a bolsa como algo más que una simple OPI.
Si la operación alcanza la valoración deseada, la fortuna personal de Musk, estimada por Forbes en más de USD $820.000 millones, podría superar la marca de USD $1 billón. Ese posible resultado añade otra capa simbólica a una transacción que ya apunta a quedar inscrita entre los episodios más grandes del mercado moderno.
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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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