El creador de OpenClaw, Peter Steinberger, anunció que se unirá a OpenAI con la meta de llevar agentes de IA “a todos”, mientras OpenClaw cambiará de estructura para convertirse en una fundación y mantenerse abierto e independiente. En un texto personal, el desarrollador describe el vértigo de pasar de un proyecto artesanal a un fenómeno global, y explica por qué prefiere acelerar el impacto junto a un laboratorio líder en vez de convertir su creación en una empresa.
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- Peter Steinberger anunció que se une a OpenAI para impulsar agentes de IA con mayor alcance y seguridad.
- OpenClaw se transformará en una fundación y seguirá abierto, independiente y orientado a la comunidad.
- El desarrollador relató una semana de reuniones en San Francisco con laboratorios líderes y acceso a investigación no publicada.
🤖🚀 Peter Steinberger se une a OpenAI para llevar agentes de IA a todos.
OpenClaw cambiará a una fundación, manteniendo su independencia.
Steinberger busca acelerar el acceso a IA más segura y accesible.
Después de un mes de gran atención, revela que su meta es crear un… pic.twitter.com/DJHCXBudp5
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) February 15, 2026
Peter Steinberger, creador del proyecto OpenClaw, informó que se unirá a OpenAI para trabajar en “llevar agentes a todos”. La noticia llega después de un mes que describió como un “torbellino”, provocado por el interés global que despertó su iniciativa. Según el propio Steinberger, su objetivo es acelerar el camino hacia agentes más accesibles y seguros, apoyándose en modelos e investigación de frontera.
En el anuncio, Steinberger también confirmó que OpenClaw no se convertirá en una empresa tradicional. En su lugar, el proyecto se trasladará a una fundación para mantenerlo abierto e independiente. La decisión busca conservar la libertad de desarrollo y, al mismo tiempo, darle una estructura más adecuada para sostener a largo plazo la comunidad que se ha formado alrededor de la herramienta.
De proyecto artesanal a fenómeno global
Steinberger explicó que nunca esperó que su “proyecto artesanal” generara tanto revuelo. Contó que “internet se volvió extraño nuevamente” y que le resultó “increíblemente divertido” ver cómo su trabajo inspiró a personas en todo el mundo. Ese crecimiento, sin embargo, lo colocó frente a presiones y caminos posibles que no había buscado desde el inicio.
De acuerdo con su relato, se le abrieron “un sinnúmero de posibilidades”. Dijo que muchas personas intentaron empujarlo en distintas direcciones, con consejos, preguntas sobre inversión y dudas sobre qué haría a continuación. Para el desarrollador, el nivel de atención fue abrumador, incluso para alguien acostumbrado a construir productos y comunidades en tecnología.
En ese contexto, Steinberger recordó que su motivación inicial al explorar la inteligencia artificial era “divertirse e inspirar a las personas”. En su texto, celebró que la comunidad convirtiera la idea en un símbolo compartido, al punto de bromear con que “la langosta está conquistando el mundo”. Ese tono, aunque liviano, acompaña una decisión estratégica que apunta a ampliar el impacto del proyecto sin perder su esencia.
El creador planteó una meta concreta para su siguiente etapa: construir un agente que incluso su madre pueda usar. Esa frase funciona como un criterio de producto, centrado en la accesibilidad y la simplicidad de uso. También marca un cambio de escala, porque, en su visión, lograrlo requiere más pensamiento sobre seguridad y acceso a los modelos y avances más recientes.
Por qué OpenAI y no una empresa alrededor de OpenClaw
Steinberger reconoció que podía imaginar a OpenClaw como una gran empresa. Aun así, afirmó que esa posibilidad no lo entusiasma. Se definió como “constructor” y sostuvo que su interés está en cambiar el mundo, no en levantar una organización corporativa grande alrededor de una sola pieza de software.
El desarrollador también aportó un dato personal para explicar su postura. Señaló que ya “jugó el juego” de crear una compañía, que invirtió 13 años de su vida en ello y que aprendió mucho en ese proceso. Con esa experiencia como antecedente, concluyó que asociarse con OpenAI es la forma más rápida de llevar su visión a una audiencia amplia.
Desde una mirada de industria, su decisión refleja una tensión común en proyectos que crecen con rapidez. Muchos comienzan como iniciativas abiertas, y luego enfrentan el dilema de convertirse en startups financiadas, mantenerse comunitarios o integrarse a una institución mayor. En el caso de Steinberger, el argumento central no fue la monetización, sino la velocidad de ejecución y el acceso a capacidades avanzadas.
En particular, Steinberger remarcó que para construir agentes de uso masivo necesita un “cambio mucho más amplio”. En su texto, ese cambio incluye pensar más sobre seguridad y tener acceso a modelos e investigación recientes. El énfasis en seguridad es relevante porque los agentes pueden ejecutar acciones, acceder a datos y operar con autonomía parcial, lo que eleva la exigencia de diseño responsable.
Una semana en San Francisco y el acceso a investigación no publicada
Steinberger relató que pasó la semana anterior en San Francisco, donde conversó con “los principales laboratorios”. Según su versión, esas reuniones le permitieron tener acceso a personas y a investigación no publicada. Dijo que la experiencia fue inspiradora “en todos los frentes” y agradeció a quienes se tomaron el tiempo de hablar con él.
La mención de investigación no publicada es significativa en un sector donde gran parte del progreso se decide por velocidad de iteración, acceso a talento y disponibilidad de infraestructura. Aunque el texto no entra en detalles técnicos, sí deja claro que el autor considera ese entorno como un acelerador para su siguiente etapa. En su enfoque, la cercanía con la frontera de investigación se traduce en mejores decisiones de producto.
También es un indicador de que el interés generado por OpenClaw fue lo suficientemente fuerte como para abrirle puertas en la élite de la IA. Para proyectos comunitarios, ese salto suele ser difícil porque competir con laboratorios implica recursos, relaciones y acceso a avances que no siempre están disponibles de forma pública. Steinberger sugiere que esta nueva posición le permitirá conectar esas capacidades con una visión de producto centrada en el usuario final.
Al mismo tiempo, el desarrollador cuidó de no presentar estas conversaciones como un cierre de puertas para su comunidad. Por el contrario, insistió en que quiere seguir construyendo “con todos ustedes”. En el texto, su lenguaje apunta a continuidad, no a ruptura, aunque el cambio institucional es relevante y redibuja el mapa de responsabilidades.
OpenClaw como fundación: apertura, independencia y comunidad
Uno de los puntos más sensibles del anuncio es el futuro de OpenClaw como software abierto. Steinberger afirmó que siempre fue importante para él que OpenClaw sea de código abierto y que tenga libertad para desarrollarse. En su evaluación final, concluyó que OpenAI era el mejor lugar para continuar empujando su visión y expandir el alcance del proyecto.
El creador también destacó que, mientras más hablaba con personas en OpenAI, más claro se volvía que compartían la misma visión. Esa compatibilidad de objetivos aparece como el fundamento de la decisión. En su marco narrativo, no se trata solo de un cambio laboral, sino de alineación con una misión más amplia.
En paralelo, Steinberger subrayó el valor de la comunidad alrededor de OpenClaw, a la que describió como “algo mágico”. Dijo que OpenAI hizo “compromisos sólidos” para permitirle dedicarse a esa comunidad y añadió que la organización ya patrocina el proyecto. Ese patrocinio, según el texto, se combina con el plan de darle una estructura formal, para sostener el crecimiento sin perder su orientación abierta.
Para lograrlo, Steinberger comunicó que trabaja en convertir OpenClaw en una fundación. Sostuvo que seguirá siendo un lugar para “pensadores, hackers y personas que quieren una forma de tener sus datos”. Además, marcó como objetivo apoyar aún más modelos y empresas, lo que sugiere una orientación hacia interoperabilidad y expansión del ecosistema, más que un producto cerrado.
Qué significa “agentes para todos” y por qué importa
La frase “llevar agentes a todos” funciona como el centro del anuncio. En términos generales, un agente de IA busca ejecutar tareas y procesos con cierta autonomía, en lugar de limitarse a responder preguntas. En el texto, Steinberger lo conecta con la idea de una herramienta tan simple que cualquier persona pueda usarla, incluso alguien sin contexto técnico.
Ese objetivo suele requerir varias capas, desde diseño de interfaz hasta mecanismos de seguridad. Steinberger anticipó esa complejidad cuando dijo que necesitará más pensamiento sobre cómo hacerlo de manera segura. Si un agente puede actuar en nombre del usuario, el riesgo de errores, abuso o accesos indebidos se vuelve más importante que en aplicaciones conversacionales básicas.
En ese sentido, su decisión de integrarse a OpenAI se presenta como una apuesta por acelerar aprendizaje y ejecución. En su relato, OpenAI ofrece acceso a modelos e investigación recientes, que serían claves para construir agentes más capaces. También insinúa que el entorno le permitirá iterar con mejores herramientas y mayor conocimiento sobre riesgos emergentes.
El anuncio no menciona criptomonedas, blockchain o mercados financieros de forma directa. Sin embargo, el interés por agentes y por control de datos conecta con debates cercanos a esas comunidades, como soberanía digital, herramientas abiertas y estructuras de gobernanza. La idea de una fundación, además, suele asociarse con modelos de sostenibilidad que buscan equilibrar innovación, independencia y financiamiento.
Un cierre con tono comunitario
En el tramo final, Steinberger dijo estar “muy emocionado” por unirse a OpenAI, ser parte de la vanguardia de la investigación y el desarrollo en IA, y seguir construyendo junto a su comunidad. El mensaje combina entusiasmo personal con un intento de tranquilizar a quienes priorizan la apertura del proyecto. Su argumento es que la nueva etapa amplía, no reduce, las posibilidades.
También cerró con una consigna que ya funciona como lema: “La garra es la ley”. La frase resume el carácter cultural que adquirió OpenClaw durante su expansión. A la vez, marca continuidad simbólica en medio de un giro estructural, donde el creador se integra a un gran laboratorio, pero promete mantener el corazón comunitario del proyecto.
De acuerdo con la fuente original, el siguiente paso será concretar el traslado de OpenClaw hacia una fundación y avanzar en la construcción de agentes más accesibles. El anuncio deja claro que Steinberger ve este camino como el más rápido para llevar su visión a escala global. También sugiere que el debate entre apertura e integración institucional seguirá siendo central a medida que OpenClaw madure.
Por ahora, los hechos comunicados son concretos: Steinberger se une a OpenAI, OpenClaw se moverá a una fundación, y el proyecto se mantendrá abierto e independiente. El resto será ejecución, gobernanza y comunidad. En un sector donde la confianza es un activo, esas piezas determinarán si la promesa de “agentes para todos” se materializa sin sacrificar los valores que hicieron crecer a OpenClaw.
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