Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

Microsoft anunció un nuevo enfoque “community-first” para la construcción y operación de centros de datos de inteligencia artificial, en medio de crecientes protestas por su impacto energético, ambiental y social en Estados Unidos.

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  • Microsoft se comprometió a evitar que los costos eléctricos de sus centros de datos se trasladen a hogares locales.
  • La empresa prometió reducir el consumo de agua y generar empleo en las comunidades afectadas.
  • La presión política y social por la expansión de infraestructura de IA se intensificó en varios estados.

 

Microsoft, uno de los principales actores en el desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial, anunció esta semana un conjunto de compromisos orientados a mejorar su relación con las comunidades donde construye y opera centros de datos. La iniciativa surge tras un año marcado por una fuerte reacción pública contra este tipo de instalaciones, cada vez más asociadas con altos costos energéticos y tensiones ambientales.

El anuncio se produjo apenas un día después de que Mark Zuckerberg afirmara que Meta lanzará su propio programa de infraestructura de IA. En ese contexto, la decisión de Microsoft no resultó inesperada, considerando que la empresa ya había informado previamente planes para invertir miles de millones de dólares en la ampliación de su capacidad de cómputo avanzado.

Enfoque centrado en la eficiencia energética

Sin embargo, lo que sí llamó la atención fueron las condiciones específicas bajo las cuales Microsoft dijo que llevará adelante esa expansión. La compañía aseguró que tomará las medidas necesarias para actuar como un “buen vecino” en cada comunidad donde se establezcan sus centros de datos, un mensaje que apunta directamente al abordaje de las críticas más frecuentes.

Uno de los compromisos centrales anunciados por Microsoft es el de “pagar su propia parte” en materia de electricidad. Según explicó la empresa, trabajará de forma coordinada con compañías eléctricas y comisiones estatales para garantizar que las tarifas que abone reflejen plenamente la carga que sus centros de datos imponen a la red local.

En un comunicado oficial, Microsoft señaló que su objetivo es evitar que el costo del suministro eléctrico para estas instalaciones termine siendo trasladado a los clientes residenciales. La empresa afirmó que colaborará con las entidades que fijan precios y aprueban tarifas para asegurar que los hogares no asuman un aumento indirecto en sus facturas.

Este punto resulta especialmente sensible, ya que los centros de datos de IA requieren grandes volúmenes de energía para operar servidores, sistemas de enfriamiento y redes de respaldo. En varias regiones, residentes y autoridades locales han advertido que estas demandas podrían generar más tensión sobre infraestructuras eléctricas ya limitadas.

Consideraciones sobre el uso del agua y la generación de empleos

Además del aspecto energético, Microsoft también prometió minimizar el consumo de agua de sus centros de datos. El uso de agua en estas instalaciones se ha convertido en un tema polémico, debido a denuncias sobre el impacto en suministros locales y en ecosistemas vulnerables, especialmente en zonas con estrés hídrico.

La empresa reconoció que el manejo del agua es una preocupación legítima y afirmó que buscará soluciones técnicas para reducir su huella hídrica. Aunque no detalló cifras concretas, el compromiso apunta a responder a críticas ambientales que se han intensificado en los últimos años.

Microsoft también destacó la creación de empleo como uno de los beneficios de sus proyectos de infraestructura. Según la compañía, la llegada de centros de datos puede generar oportunidades laborales en las comunidades anfitrionas, tanto durante la fase de construcción como en la operación posterior.

No obstante, este punto ha sido cuestionado por críticos que señalan que muchos de los empleos creados son temporales y que el número de puestos permanentes suele ser limitado. Esta tensión explica por qué la promesa de empleo sigue siendo observada con cautela por autoridades locales y residentes.

Polémica en torno a la construcción de centros de datos

El trasfondo de estos compromisos es un clima político y social cada vez más adverso para la construcción de centros de datos. De acuerdo con Data Center Watch, una organización que monitorea el activismo contra estas instalaciones, existen al menos 142 grupos organizados en 24 estados que se oponen activamente a nuevos desarrollos.

Esta oposición ya tuvo consecuencias directas para Microsoft. En octubre, la empresa abandonó planes para construir un centro de datos en Caledonia, Wisconsin, tras recibir una respuesta comunitaria ampliamente negativa. El proyecto fue descartado luego de que la compañía evaluara el nivel de rechazo local.

En Michigan, una situación similar se desarrolló en un pequeño municipio del centro del estado, donde los planes de Microsoft para un centro de datos motivaron protestas callejeras por parte de residentes. Estas manifestaciones reflejan un patrón que se repite en distintas regiones del país.

La presión no se limita al ámbito local. En Ohio, donde Microsoft desarrolla varios campus de centros de datos, un artículo de opinión publicado en un periódico local criticó duramente a la empresa y a otras tecnológicas, responsabilizándolas por el agravamiento del cambio climático.

Las preocupaciones también llegaron a la Casa Blanca. La expansión de infraestructura de IA se convirtió en uno de los ejes de la administración de Donald Trump, quien intervino públicamente en el debate. El lunes, el presidente afirmó en redes sociales que Microsoft realizaría “cambios importantes” para evitar alzas en las facturas eléctricas de los estadounidenses.

Trump sostuvo que estas modificaciones garantizarían que los ciudadanos no “paguen la cuenta” del consumo energético de los centros de datos. Aunque no se detallaron medidas específicas desde el gobierno, el mensaje añadió presión política sobre la empresa.

En este contexto, Microsoft parece consciente de que enfrenta una corriente sostenida de opinión pública negativa. Sus compromisos en materia de energía, agua y empleo buscan reposicionar a la compañía como un actor responsable dentro del auge de la inteligencia artificial.

Queda por verse si estas promesas serán suficientes para revertir la desconfianza de las comunidades afectadas. A medida que la infraestructura de IA se expande, el equilibrio entre innovación tecnológica y aceptación social se perfila como uno de los desafíos clave para el sector.


Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin

Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público


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