Por Canuto  

Meta estaría explorando incorporar reconocimiento facial a sus gafas inteligentes mediante una función llamada “Name Tag”, con la que el asistente de IA podría ayudar a identificar personas. Un reporte citado por The Verge, basado en información de The New York Times, describe planes internos que contemplan lanzar la función en un momento político “dinámico”, mientras organizaciones de la sociedad civil enfocan su atención en otras prioridades.
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  • The New York Times, citado por The Verge, reporta que Meta evalúa “Name Tag” para identificar personas desde gafas inteligentes con IA.
  • Según el reporte, la función podría enfocarse en reconocer a contactos del usuario en plataformas de Meta, e incluso perfiles públicos en Instagram.
  • El plan revive preocupaciones por vigilancia, especialmente tras antecedentes legales y cambios en políticas que indican cámara y Meta AI habilitadas por defecto.

 


Meta estaría considerando añadir reconocimiento facial a sus gafas inteligentes, una apuesta que reabre el debate sobre vigilancia cotidiana y límites del uso de IA en dispositivos de consumo. De acuerdo con un reporte de The New York Times citado por The Verge, la compañía analiza introducir la capacidad en un momento en que los principales críticos del sector privacidad tendrían su atención y recursos centrados en otras causas.

La noticia gira en torno a un documento interno revisado por The Times y fechado en mayo del año pasado. En ese material, Meta habría planteado la idea de lanzar la función durante un “entorno político dinámico”, bajo el supuesto de que grupos de la sociedad civil que usualmente atacarían este tipo de iniciativas estarían distraídos con “otras preocupaciones”.

En el centro de la discusión aparece una función referida como “Name Tag”. Según el reporte de The New York Times, esa herramienta permitiría a usuarios de gafas inteligentes identificar a otras personas mediante el asistente de IA integrado de Meta, lo que implicaría un salto sensible desde simples capacidades de captura de imágenes hacia la interpretación biométrica del entorno.

Qué es “Name Tag” y cómo podría funcionar

La propuesta, según lo descrito por The Times, no se limitaría a un experimento académico o a un prototipo aislado. La idea habría estado lo suficientemente madura como para considerar un lanzamiento en un evento específico, antes de pensar en una expansión más amplia. Ese detalle sugiere una fase de planificación que va más allá de la exploración conceptual.

Siempre según The New York Times, Meta habría considerado presentar la función primero durante una conferencia orientada a personas ciegas, para luego lanzarla de forma más general. Sin embargo, ese debut inicial “nunca resultó”, de acuerdo con el mismo reporte. La ausencia de ese lanzamiento no implica que la compañía haya abandonado el proyecto.

El mismo informe indica que Meta, que fabrica gafas inteligentes en colaboración con Ray-Ban y Oakley, planearía lanzar la función tan pronto como este año. El texto no precisa una fecha exacta, ni confirma un calendario definitivo, pero sí apunta a una ventana cercana. Eso coloca el tema en el radar inmediato de reguladores, activistas y consumidores.

Fuentes consultadas por The Times habrían señalado que el reconocimiento facial no permitiría identificar a todas las personas que el usuario vea. En cambio, Meta evaluaría usarlo para detectar a personas con las que el usuario ya esté conectado dentro de alguna plataforma de la empresa. Esa limitación, de ser real, no elimina el riesgo, pero describe un posible primer alcance del sistema.

De contactos en Meta a perfiles públicos en Instagram

El alcance que se explora, según el mismo reporte, podría ir más allá de los contactos directos. The New York Times también indicó que Meta estaría examinando la opción de “identificar a personas que el usuario puede no conocer”, siempre que tengan una cuenta pública en un servicio de Meta, como Instagram. Ese matiz eleva la preocupación porque amplía el universo de potenciales identificaciones.

En términos prácticos, el salto de “reconocer a mis contactos” a “reconocer a desconocidos con perfil público” cambia el equilibrio entre utilidad y exposición. En el primer caso, el usuario podría argumentar conveniencia social. En el segundo, el sistema se acerca a una herramienta de rastreo informal, con incentivos para usos indebidos.

Para el público interesado en IA, mercados y tecnología, este tipo de función también revela una tendencia comercial. Las gafas inteligentes, que antes eran accesorios de nicho, se perfilan como la nueva frontera de la computación personal. El valor estratégico reside en capturar datos del mundo físico y convertirlos en señales accionables para asistentes de IA.

En ese contexto, el reconocimiento facial se convierte en una pieza de alto impacto. Sin embargo, también es una de las tecnologías con mayor carga regulatoria y reputacional. Su uso en entornos públicos toca temas de consentimiento, seguridad, y potencial discriminación, además de abrir escenarios de abuso, acoso o doxxing.

Antecedentes: del reconocimiento facial en Facebook al freno en 2021

Meta no llega a esta discusión sin historial. The Verge recuerda que la compañía enfrentó batallas legales por herramientas de reconocimiento facial en el pasado. En particular, tras lanzar en 2017 la capacidad de etiquetar personas en fotos de Facebook mediante reconocimiento facial, la empresa terminó descontinuando el uso de esa tecnología en 2021.

Ese antecedente es relevante porque muestra que la compañía ya midió el costo social y legal de la biometría a gran escala. Volver a la carga, ahora en un dispositivo portátil que acompaña al usuario en el día a día, introduce un cambio cualitativo. La identificación deja de estar atada a una foto subida a una plataforma y pasa a estar ligada a lo que el usuario ve.

El reporte también enlaza esta iniciativa con señales previas del mercado. El año pasado, The Information informó que nuevas gafas de IA de Meta podrían incluir un modo “super-sensing” siempre encendido. Según esa descripción, las cámaras integradas podrían rastrear actividades diarias y reconocer personas por nombre.

A esto se suma un ajuste de política que incrementa la sensibilidad del tema. The Verge señala que Meta realizó cambios en su política de privacidad, donde se establece que “Meta AI con uso de cámara siempre está habilitado” en sus gafas, a menos que el usuario desactive “Hey Meta”. Aunque el texto no ofrece más detalles operativos, la formulación sugiere una activación por defecto que suele ser polémica en privacidad.

Un vistazo al futuro: el ejemplo de estudiantes de Harvard

La discusión no es teórica. The Verge recuerda que en 2024 dos estudiantes de Harvard desarrollaron un proyecto que permitía a usuarios de gafas inteligentes Ray-Ban Meta identificar rostros. Luego, el sistema podía usar bases de datos públicas para encontrar información personal, como nombres, direcciones, números de teléfono y parientes.

Ese ejemplo ilustra un riesgo clave: el reconocimiento facial no solo “etiqueta” un rostro, también puede funcionar como llave para correlacionar datos dispersos en internet. Incluso si una empresa promete límites, los usos derivados por terceros, o la combinación con bases de datos externas, puede convertir una función social en una herramienta de exposición masiva.

Para un lector habituado a debates sobre blockchain y mercados, hay un paralelo evidente con la trazabilidad. Así como las transacciones públicas pueden revelar patrones cuando se correlacionan con identidades, un rostro reconocido en la calle puede transformarse en un identificador persistente. La diferencia es que, aquí, el dato biométrico está ligado al cuerpo y se captura sin fricción.

La posibilidad de que esta capacidad se integre con redes sociales incrementa los incentivos para monetizar el “contexto” del mundo real. Pero también amplifica los daños si se filtra información, si se usa para acoso, o si un actor malicioso replica la técnica para obtener datos personales. El reporte no afirma que Meta vaya a implementar esos escenarios, pero sí muestra que el terreno existe.

Utilidad para accesibilidad y la línea roja de la seguridad

La nota también reconoce que hay un argumento de utilidad. Funciones que identifican a alguien por el rostro pueden resultar valiosas para personas ciegas o con baja visión. En ese caso, la tecnología podría ayudar a orientarse socialmente, reconocer a familiares o colegas, y reducir barreras en interacciones cotidianas.

Sin embargo, The Verge advierte que conectar esas capacidades a una red social o a una base de datos más amplia podría elevar de forma fuerte los riesgos de seguridad. El punto crítico no es solo “reconocer”, sino “reconocer y enlazar” con un perfil y con información adicional. Ahí la experiencia del usuario se cruza con la exposición del tercero, que no necesariamente consiente.

Para contrastar, el artículo menciona a Envision, una empresa que se asoció con Solos para lanzar gafas que usan IA para ayudar a usuarios ciegos o con baja visión a reconocer a otras personas. Según el sitio web de Envision citado por The Verge, el sistema opera solo después de que el usuario toma una foto de la persona y le asigna un nombre desde la aplicación. Ese enfoque introduce fricción y control, y reduce el componente de vigilancia pasiva.

El dilema, entonces, no es si la IA puede ayudar, sino cómo se diseña el consentimiento y el alcance. La capacidad “siempre encendida” y la identificación de perfiles públicos apuntan a un modelo más agresivo. En cambio, el reconocimiento bajo registro explícito sugiere un enfoque más acotado. El reporte no dice qué elección tomará Meta, pero sí expone las rutas.

La respuesta oficial de Meta y lo que queda por definirse

Meta no confirmó un lanzamiento como hecho consumado. En una declaración citada por The Verge, la portavoz de Meta, Erin Logan, afirmó: “Estamos construyendo productos que ayudan a millones de personas a conectarse y enriquecer sus vidas”. La compañía también señaló que, aunque suele escuchar sobre el interés en este tipo de función, “todavía estamos considerando opciones”.

Logan agregó que Meta adoptaría un “enfoque reflexivo” antes de implementar algo. La formulación deja espacio para cambios técnicos, límites de producto, o incluso una postergación. Aun así, el documento interno descrito por The Times y la ventana de “tan pronto como este año” mantienen la presión pública y mediática.

En un ciclo político y regulatorio “dinámico”, la forma y el momento importan tanto como la tecnología. Si la empresa efectivamente busca aprovechar distracciones de la sociedad civil, como sugiere el documento citado, eso añade una capa ética al debate. No se trata solo de si puede hacerse, sino de cómo se decide hacerlo y con qué legitimidad social.

Por ahora, el caso de “Name Tag” funciona como termómetro de una industria que intenta llevar asistentes de IA fuera de la pantalla y directamente a la mirada. Si esa transición ocurre con reconocimiento facial, la discusión ya no será solo sobre innovación, sino sobre quién controla la identidad en espacios públicos y qué límites se consideran aceptables.


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