Por Canuto  

Dario Amodei, CEO de Anthropic, explicó por qué su empresa evita comprometer gasto desmedido en infraestructura de IA: si las previsiones de crecimiento se equivocan por apenas un año, la compra de cómputo puede volverse “ruinosa” y llevar a la quiebra, incluso en un mercado donde rivales anuncian inversiones gigantescas.
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  • Dario Amodei dijo que el salto técnico hacia modelos extremadamente capaces podría llegar en 1 o 2 años, pero el retorno económico podría demorarse.
  • Anthropic anunció en noviembre un plan de USD $50.000.000.000 en infraestructura de IA en EE. UU., empezando con centros de datos en Texas y Nueva York.
  • El CEO advirtió que sobrecomprar capacidad hoy, si los ingresos no escalan como se espera, puede terminar en bancarrota y criticó a rivales por “gastando a lo loco”.

 


Mientras la industria de la inteligencia artificial vive una carrera de inversión en centros de datos y hardware especializado, el cofundador y CEO de Anthropic, Dario Amodei, sostuvo que la prudencia puede ser una cuestión de supervivencia. En una entrevista citada por Yahoo Finance, el ejecutivo afirmó que un desfase mínimo entre las proyecciones y la realidad, incluso de un solo año, podría empujar a una empresa a la quiebra si ha comprometido demasiado capital en capacidad de cómputo.

El comentario llega en un momento en que varias compañías del sector están comprometiendo cifras enormes para ampliar su infraestructura. Ese gasto suele describirse como “capex”, abreviatura de gastos de capital, e incluye la construcción y reserva de centros de datos, equipos de red y grandes lotes de procesadores diseñados para entrenar y ejecutar modelos de IA.

La lógica detrás de ese enfoque es simple: quien asegure primero el cómputo, puede servir más demanda. Sin embargo, Amodei subrayó que el riesgo no está solo en lograr el avance técnico, sino en cuándo ese avance se traduce en ingresos sostenibles. Para una firma, ese calendario importa tanto como la innovación misma.

En el trasfondo, esta discusión también toca a sectores cercanos a las finanzas y a los mercados que siguen de cerca a la IA. Inversionistas, traders y entusiastas de tecnología observan cómo las promesas de productividad y automatización conviven con el costo real del cómputo. Y ese costo, en el contexto actual, se está concentrando en infraestructura física cada vez más cara.

La apuesta técnica podría estar cerca, pero el dinero podría tardar

Amodei explicó que se siente confiado respecto a que el logro técnico está al alcance en el corto plazo. Según sus palabras, la industria podría tener modelos que sean como “un país de genios en el centro de datos” en “uno o dos años”. La frase apunta a sistemas con capacidades muy avanzadas, ejecutándose a escala masiva en infraestructura industrial.

El problema, insistió, es que el retorno económico no necesariamente llega al mismo ritmo que el avance científico. En la entrevista reseñada por Yahoo Finance, el CEO planteó una pregunta central: ¿cuántos años después de alcanzar ese nivel de capacidad empezarán a fluir “los trillones” en ingresos? Para él, no hay garantía de que sea inmediato.

Amodei dijo que ese desfase podría ser de un año o de dos años. También mencionó la posibilidad de que se alargue hasta cinco años, aunque señaló que es escéptico ante un retraso tan prolongado. Aun así, su punto fue que basta un error relativamente pequeño en el calendario para que una estrategia de gasto agresiva se vuelva peligrosa.

Ese tipo de incertidumbre también afecta la manera en que se valora a empresas de IA y a su cadena de suministro. En mercados financieros, los modelos de negocio dependen de supuestos de crecimiento. Si esos supuestos se rompen, el castigo suele ser inmediato. En infraestructura, además, el problema es que muchos compromisos no se pueden revertir con rapidez.

Centros de datos: comprar capacidad hoy puede ser “ruinoso” si la proyección falla

De acuerdo con Yahoo Finance, Amodei advirtió que gastar enormes cantidades de dinero ahora para construir rápidamente centros de datos podría ser “ruinoso” si las estimaciones fallan incluso de forma leve. En otras palabras, el riesgo no es que la IA no avance, sino que el avance no pague lo suficientemente rápido como para cubrir el costo de la infraestructura adquirida por adelantado.

En noviembre, Anthropic dijo que gastaría USD $50.000.000.000 en infraestructura de IA en Estados Unidos, comenzando con centros de datos en Texas y Nueva York. Ese número muestra que la empresa sí planea invertir fuerte, pero el mensaje del CEO es que no busca comprometer gastos ilimitados sin visibilidad clara del retorno.

La comparación con rivales es uno de los puntos más llamativos. Según lo citado, Amazon planea gastar USD $200.000.000.000 “este año solamente”. Alphabet proyectó hasta USD $185.000.000.000, y Meta prevé que sus gastos de capital alcancen hasta USD $135.000.000.000. Estas cifras ilustran la escala del ciclo de inversión que vive el sector.

Este panorama crea un incentivo competitivo. Si un actor compra más capacidad, puede capturar más clientes. Pero también puede quedar con infraestructura o contratos de cómputo que no logre monetizar a tiempo. El equilibrio entre “no quedarse atrás” y “no pasarse de la raya” se convierte en una decisión estratégica de alto riesgo.

El ejemplo de las vacunas y el calendario de la adopción

Para explicar por qué los retornos pueden tardar, Amodei mencionó el potencial de avances médicos que, en teoría, generarían un valor económico enorme. La idea es que una IA muy capaz podría acelerar descubrimientos y mejorar procesos. Sin embargo, incluso con resultados científicos rápidos, la implementación a gran escala puede demorar por motivos logísticos y regulatorios.

En ese contexto, el CEO señaló que después de que se desarrollaron las primeras vacunas contra el COVID-19, tomó alrededor de un año y medio lograr una distribución generalizada. El ejemplo busca mostrar que el “tiempo de impacto” en el mundo real no siempre coincide con el “tiempo del descubrimiento”.

Esa distinción es crucial para decisiones de inversión. Una empresa puede estar técnicamente lista, pero todavía esperar que los mercados, los clientes y los sistemas de adopción absorban la tecnología. Si el gasto en cómputo se adelanta demasiado, la caja puede no aguantar el tramo entre la innovación y el ingreso.

Además, la infraestructura de IA tiene un componente de planificación que no es instantáneo. No se trata solo de comprar máquinas. Incluye acuerdos de energía, instalaciones, enfriamiento y cadenas de suministro que, una vez encendidas, generan costos continuos. En ese marco, el timing se vuelve una variable financiera tan importante como el rendimiento del modelo.

Ingresos 10x al año, y la advertencia: “si compro tanto cómputo, me voy a la bancarrota”

Amodei explicó que, al comprar centros de datos, observa el crecimiento de ingresos de Anthropic, que describió como diez veces mayor cada año, con 2026 siguiendo alrededor de USD $10.000.000.000. Esa proyección, tal como se presenta en la nota citada, muestra un crecimiento explosivo, pero también deja claro que se trata de una trayectoria que debe sostenerse para justificar compras masivas de capacidad.

En paralelo, el ejecutivo recordó que construir y reservar un centro de datos lleva de uno a dos años. En un escenario optimista, para entonces los ingresos podrían superar USD $1.000.000.000.000 si siguieran esa trayectoria. Esa hipótesis es parte del argumento: el tamaño de los compromisos de cómputo se vuelve gigantesco si se proyecta un futuro donde la demanda escala sin fricción.

Pero Amodei planteó el caso contrario. “Si mis ingresos no son USD $1.000.000.000.000, si son incluso USD $800.000.000.000, no hay fuerza en la Tierra, no hay cobertura en la Tierra que pueda impedirme ir a la bancarrota si compro tanto cómputo”, dijo, según la cita reproducida por Yahoo Finance.

La advertencia apunta a una asimetría. Una empresa puede equivocarse por un margen que, en otras industrias, sería enorme pero manejable. Aquí, por el tamaño de los compromisos, incluso esa diferencia podría ser fatal. El CEO lo presentó como un riesgo de estructura: cuando el gasto es descomunal, el error de calendario o de demanda se amplifica.

Riesgo de no satisfacer toda la demanda y críticas a rivales

Como consecuencia de esa postura, Amodei dijo que acepta el riesgo de que la empresa pueda no ser capaz de satisfacer toda la demanda de IA. En su lectura, gastar menos que algunos competidores puede implicar perder oportunidades de corto plazo. Pero, a cambio, la compañía reduce el riesgo de comprometerse con infraestructura que luego no logre pagar.

En la entrevista, el CEO también criticó a competidores sin nombrarlos. Dijo que algunos rivales están “gastando a lo loco”, sin comprender completamente los riesgos, y “haciendo cosas porque suenan bien”. El comentario refleja el tono de urgencia en el sector, donde la narrativa del liderazgo tecnológico empuja decisiones rápidas.

Al mismo tiempo, Amodei sostuvo que el gasto de Anthropic en capacidad informática sigue siendo sustancial. “Estamos comprando una cantidad comparable a lo que compran los mayores jugadores en el juego”, afirmó, según la fuente. Con esto buscó marcar distancia entre ser cauteloso y quedarse inmóvil.

El CEO agregó que no tiene sentido comprometer cifras imposibles. Planteó el ejemplo de firmar “USD $10.000.000.000.000 de cómputo” comenzando a mediados de 2027. Primero, dijo, no se puede producir esa cantidad, porque “no hay tanto en el mundo”. Segundo, insistió en el riesgo: si el “país de genios” llega, pero llega a mediados de 2028 en lugar de mediados de 2027, “te arruinas”.

Foco empresarial y estabilidad de ingresos

Otro elemento que Amodei mencionó es el enfoque de Anthropic hacia clientes empresariales. Según la nota citada por Yahoo Finance, su IA está orientada hacia compañías en lugar de consumidores “volubles”. Para él, esto permite depender más de los ingresos, porque los contratos y relaciones B2B suelen ser más predecibles que la demanda masiva de consumo.

Ese matiz importa para entender la lógica financiera. Un negocio con clientes corporativos puede construir proyecciones con más estabilidad relativa. Aun así, la presión por capacidad existe, porque los clientes empresariales también demandan escalabilidad, rendimiento y garantías de servicio.

En este punto, la postura de Amodei se lee como un intento de combinar ambición con control de riesgo. La empresa planea invertir, pero no quiere basar su supervivencia en que el mercado entregue retornos inmediatos. La advertencia, en esencia, es sobre el descalce temporal entre el costo del cómputo y la llegada del dinero.

La carrera de la IA, como se está configurando, no solo se juega en laboratorios y modelos. También se juega en balances, en cronogramas de construcción y en decisiones de compra de infraestructura. En ese tablero, un año de diferencia puede marcar el límite entre liderar el mercado o enfrentar una crisis financiera.


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