Por Canuto  

El auge de la inteligencia artificial está dando una nueva capa de sofisticación a las estafas con criptomonedas. Un reporte citado por The Motley Fool advierte que los fraudes ya se cuentan por más de 100.000 en 2025, mientras casos asociados al furor por OpenClaw muestran cómo sitios falsos, cuentas clonadas y tokens manipulados pueden vaciar billeteras en cuestión de minutos.
***

  • The Motley Fool señala que en los primeros tres trimestres de 2025 hubo más de 100.000 estafas de inversión en criptomonedas.
  • El caso OpenClaw incluye sitios falsos, suplantación de redes sociales y un token fraudulento llamado CLAWD que colapsó de USD $16 millones a casi cero.
  • Entre las recomendaciones, destacan evitar ofertas vistas por primera vez en redes sociales y operar solo en exchanges establecidos.

La combinación de criptomonedas e inteligencia artificial está abriendo nuevas oportunidades de inversión, pero también nuevos riesgos. En paralelo al entusiasmo por los agentes de IA y las plataformas emergentes, los estafadores están aprovechando el momento para diseñar fraudes más veloces, más persuasivos y más difíciles de detectar.

Un artículo publicado por The Motley Fool advierte que las estafas cripto ya están en máximos históricos. Según la investigación citada por ese medio, durante los primeros tres trimestres de 2025 se registraron más de 100.000 estafas de inversión en criptomonedas dirigidas a inversores desprevenidos.

Las pérdidas totales ya se miden en miles de millones de dólares. Además, la pérdida promedio por víctima se ubica en USD $10.000, una cifra que ilustra la magnitud económica del problema y el costo que puede tener un error básico de seguridad.

El mismo análisis sostiene que la IA no ha hecho más que intensificar tanto el volumen como la sofisticación de estos esquemas. El resultado es un entorno donde promesas de ganancias rápidas, tokens supuestamente exclusivos y mensajes que aparentan legitimidad pueden terminar en el vaciamiento total de una billetera.

OpenClaw y el fraude del momento

La historia más reciente gira en torno a OpenClaw, descrita en la nota original como la sensación viral de IA de 2026. El entusiasmo alrededor del proyecto ha sido tan grande que, según el texto, Jensen Huang, CEO de Nvidia, la llamó “el próximo ChatGPT” y recomendó a las empresas adoptar una estrategia OpenClaw.

Ese nivel de visibilidad convirtió a la marca en un blanco ideal para los estafadores. Distintos fraudes comenzaron a circular aprovechando la expectativa en torno a la inteligencia artificial, los agentes autónomos y la posibilidad de capturar rendimientos extraordinarios en etapas tempranas.

Uno de los casos mencionados afectó a desarrolladores de OpenClaw. A esas personas se les indicó que conectaran sus billeteras cripto a un supuesto sitio oficial de OpenClaw para recibir tokens CLAW gratuitos, una mecánica típica en campañas fraudulentas que usan recompensas para bajar la guardia de las víctimas.

Lo que siguió fue inmediato. El sitio web resultó ser falso, los tokens CLAW no existían y, una vez vinculadas las billeteras, estas fueron vaciadas con rapidez. El episodio resume uno de los patrones más peligrosos del sector: la mezcla entre urgencia, apariencia técnica y falsas recompensas.

La ofensiva no terminó allí. Los estafadores también falsificaron cuentas de redes sociales de Peter Steinberger, fundador de OpenClaw, para solicitar dinero a inversores. Cuando una figura reconocida es suplantada, la probabilidad de que el engaño parezca auténtico aumenta de forma importante.

Además, se lanzó un token fraudulento llamado CLAWD. Según la nota, ese activo no fue más que un esquema clásico de pump-and-dump, donde se infla artificialmente el precio para luego abandonar a los compradores con pérdidas severas.

La caída fue extrema. En apenas unos días, la valoración de CLAWD pasó de USD $16 millones a casi cero, borrando a los inversores que habían entrado atraídos por la narrativa de IA y el supuesto vínculo con OpenClaw.

Cómo operan estas estafas y por qué la IA las potencia

Para lectores menos familiarizados con el ecosistema, una de las características centrales de las criptomonedas es que las transferencias suelen ser irreversibles. Una vez enviados los fondos a una dirección blockchain, rastrear el dinero es difícil y recuperarlo puede resultar casi imposible.

Ese rasgo técnico no implica que la tecnología sea insegura por sí misma. Sin embargo, sí hace que un descuido humano pueda tener consecuencias inmediatas. Si una víctima firma una conexión maliciosa o autoriza un contrato fraudulento, los activos pueden desaparecer en segundos.

La IA agrava este escenario porque mejora la capacidad de los delincuentes para crear mensajes creíbles. Hoy no solo existen páginas falsas mejor diseñadas, sino también perfiles clonados, bots conversacionales convincentes y piezas audiovisuales capaces de imitar identidades con gran precisión.

La nota recuerda un caso muy sonado de 2024 en el que videos deepfake generados por IA de altos ejecutivos corporativos persuadieron a empleados para transferir USD $25 millones a cuentas bancarias en el extranjero. Ese episodio mostró que la falsificación ya no se limita a textos o correos rudimentarios.

En ese contexto, cualquier solicitud de pago puede aparentar legitimidad. Con IA, un estafador puede simular la voz, la imagen o el estilo de comunicación de una persona conocida, lo que vuelve más difícil distinguir entre una oportunidad real y una trampa cuidadosamente montada.

No sorprende entonces que las redes sociales se hayan convertido en un canal dominante para estos fraudes. Según la información citada, 38% de las estafas de inversión en criptomonedas ahora se originan en esas plataformas, donde la viralidad y la velocidad juegan a favor de los delincuentes.

Las señales de alerta para inversores

Frente a esta ola de fraudes, la primera recomendación sigue siendo la más simple. Si una propuesta suena demasiado buena para ser verdad, probablemente no lo sea. La promesa de ganar grandes sumas con un token de IA a cambio de casi nada encaja perfectamente en ese patrón.

La segunda señal de alerta aparece cuando una supuesta inversión exige pago en criptomonedas hacia una cuenta desconocida. Ese tipo de presión busca aprovechar la irreversibilidad de las transacciones y reducir el tiempo que la víctima tiene para verificar si la oferta es real.

También conviene desconfiar de los proyectos que se conocen por primera vez a través de redes sociales, sobre todo si el mensaje viene acompañado de urgencia. Frases como “solo por hoy”, “acceso anticipado” o “bono exclusivo” suelen ser usadas para bloquear el pensamiento crítico.

Otro punto sensible es la conexión de billeteras a sitios no verificados. Muchas estafas actuales no piden transferir fondos de forma directa al principio. En cambio, solicitan que el usuario conecte su wallet, firme una autorización y, con ese simple paso, habilite el drenaje de sus activos.

La verificación de cuentas oficiales también se ha vuelto indispensable. Un perfil que parezca pertenecer a un fundador, una empresa o un desarrollador no necesariamente es auténtico. La suplantación en redes sociales es hoy una de las herramientas más rentables para los estafadores.

En términos prácticos, la nota sugiere que los inversores mantengan filtros mínimos. Entre ellos, priorizar activos listados en exchanges establecidos y evitar monedas diminutas que puedan ser simples vehículos especulativos preparados para colapsar tras un breve impulso promocional.

¿Existe una forma más segura de exponerse a la cripto de IA?

El texto reconoce que los delincuentes están cambiando constantemente sus tácticas. Eso implica que no existe una garantía absoluta frente al fraude, incluso cuando un proyecto parezca alineado con tendencias legítimas como la inteligencia artificial o la automatización basada en blockchain.

Aun así, el autor sostiene que eso no significa renunciar por completo al sector. La clave sería reducir exposición a ofertas improvisadas y centrarse en activos con mayor visibilidad, mayor liquidez y algún nivel de evaluación previa por parte de intermediarios reconocidos del mercado.

En su caso personal, explica que se limita a criptomonedas de IA disponibles en exchanges establecidos como Coinbase Global, identificada en la nota con el ticker NASDAQ: COIN. Ese criterio, afirma, le da mayor confianza al asumir que ya hubo una revisión inicial antes del listado.

Además, señala que se enfoca en criptos de IA con una capitalización de mercado mínima de USD $500 millones. Como referencia, menciona a Artificial Superintelligence Alliance, identificada con el ticker CRYPTO: FET, cuyo valor de mercado se sitúa aproximadamente en ese nivel y la ubica entre las 100 principales criptomonedas del mundo.

La lógica detrás de ese filtro es simple. Cualquier activo mucho más pequeño podría terminar siendo apenas una moneda de pump-and-dump en camino a cero. En otras palabras, el tamaño no elimina el riesgo, pero sí puede reducir la exposición a trampas extremas y manipulaciones burdas.

El artículo original también incluye una nota para inversores sobre Fetch y aclara que el equipo de Stock Advisor no la incluyó entre sus 10 mejores acciones para comprar ahora. Asimismo, informa que Dominic Basulto tiene posiciones en Fetch, que The Motley Fool tiene posiciones en Fetch y Nvidia, y que también recomienda Coinbase Global.

Más allá de esas divulgaciones, la conclusión de fondo es clara. En la era de la IA, invertir en cripto exige más prudencia, más verificación y menos impulsividad. La tecnología puede ampliar posibilidades reales, pero también está haciendo que el fraude digital sea más persuasivo que nunca.


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín