Por Canuto  

Volkswagen, a través de MOIA America, y Uber han iniciado en Los Ángeles las pruebas de sus microbuses autónomos ID. Buzz, un paso clave hacia el lanzamiento de un servicio comercial de robotaxis previsto para finales de 2026. El movimiento también refleja la intensificación de la competencia por la movilidad autónoma en Estados Unidos, en un entorno regulatorio todavía exigente.
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  • MOIA America y Uber probarán unos 10 vehículos autónomos ID. Buzz en Los Ángeles durante las próximas semanas.
  • Volkswagen prevé expandir la flota a más de 100 unidades, con operaciones inicialmente supervisadas por un operador de seguridad humano.
  • El despliegue comercial aún depende de permisos regulatorios en California, mientras Uber sigue ampliando alianzas con 25 compañías del sector autónomo.


Volkswagen, por medio de su subsidiaria MOIA America, y Uber han comenzado a probar microbuses autónomos en Los Ángeles, en lo que representa el paso más reciente de ambas empresas para poner en marcha un servicio de robotaxis hacia finales de 2026.

La iniciativa utilizará versiones autónomas de la minivan eléctrica ID. Buzz de Volkswagen. El plan forma parte de una estrategia anunciada hace un año, cuando ambas compañías revelaron su intención de lanzar un servicio comercial de robotaxis en múltiples ciudades de Estados Unidos durante la próxima década.

Los Ángeles será la primera ciudad en esa hoja de ruta. Según el reporte publicado por TechCrunch, las pruebas comenzarán en las próximas semanas con una flota inicial de alrededor de 10 vehículos autónomos ID. Buzz.

La versión de producción del vehículo sin conductor tendrá capacidad para cuatro pasajeros. Ese detalle apunta a un enfoque orientado al transporte urbano compartido, un segmento donde la eficiencia operativa y la utilización intensiva de la flota son factores clave.

Los Ángeles como primer mercado de lanzamiento

Para MOIA America, Los Ángeles representa un entorno lógico para introducir esta tecnología. Paul DeLong, presidente de comercialización de la compañía, afirmó que la ciudad es un mercado natural para presentar sus vehículos autónomos orientados a experiencias de transporte, debido a su larga historia moldeando la cultura del automóvil y adoptando nuevas tecnologías de movilidad.

Esa elección no es menor. Los Ángeles combina una fuerte dependencia del automóvil, grandes distancias urbanas y una población acostumbrada a probar nuevos servicios de movilidad, elementos que la convierten en un laboratorio atractivo para las empresas que buscan validar operaciones autónomas en condiciones reales.

Desde el anuncio realizado el año pasado, MOIA America y Uber también establecieron una instalación conjunta en Los Ángeles para gestionar las operaciones diarias de la flota. Ese centro servirá como base para coordinar mantenimiento, logística y supervisión de los vehículos en la etapa de pruebas.

Aunque la flota inicial es reducida, Volkswagen indicó que espera aumentarla con el tiempo a más de 100 vehículos autónomos ID. Buzz. Esa expansión sugiere que la empresa no está probando solo la tecnología del vehículo, sino también la capacidad operativa necesaria para un servicio a escala urbana.

Despliegue gradual y obstáculos regulatorios

El inicio de las pruebas no implica que el servicio comercial esté listo para operar sin restricciones. Los vehículos serán desplegados al principio con un operador de seguridad humano a bordo, una práctica habitual en las primeras fases de validación de sistemas autónomos en vías públicas.

Volkswagen prevé que las operaciones totalmente sin conductor comiencen en 2027. Ese calendario marca una transición gradual, primero con supervisión humana y después hacia un modelo de robotaxi puro, siempre que el rendimiento tecnológico y la aprobación regulatoria acompañen el proceso.

Sascha Meyer, director comercial de Volkswagen Autonomous Mobility, señaló que este nuevo paso refleja el fuerte impulso de la estrategia para llevar la movilidad autónoma a operaciones en el mundo real. La declaración subraya que la meta ya no se limita a pruebas de laboratorio o circuitos cerrados.

Sin embargo, MOIA America todavía debe superar un proceso regulatorio extenso antes de poder desplegar en California un servicio comercial de robotaxis, entendido como vehículos sin conductor que cobran a pasajeros humanos por un trayecto.

Para ello, la compañía necesitará permisos del Departamento de Vehículos Motorizados de California, entidad que regula las pruebas y el despliegue de vehículos autónomos en el estado. También requerirá un permiso de transporte por aplicación emitido por la Comisión de Servicios Públicos de California.

Ese marco regulatorio es clave para entender por qué muchas compañías avanzan en etapas. En el negocio de la conducción autónoma no basta con desarrollar el software y el hardware del vehículo. También es indispensable demostrar seguridad operacional, trazabilidad y cumplimiento normativo ante varias autoridades.

El papel de MOIA y la estrategia global de Volkswagen

La marca MOIA America es relativamente nueva para los proyectos de conducción autónoma de Volkswagen en Estados Unidos. Hasta comienzos de 2026, estas iniciativas eran conocidas como Volkswagen ADMT.

El nombre MOIA, no obstante, tiene trayectoria dentro del grupo. La marca fue presentada originalmente por Volkswagen en 2018 durante TechCrunch Disrupt London y es más reconocida en Europa, donde opera un servicio de viajes compartidos y prueba tecnología de vehículos autónomos en Hamburgo, Berlín, Múnich y Oslo.

El cambio de nombre en Estados Unidos busca reflejar de forma más clara la conexión entre las operaciones europeas y estadounidenses. En la práctica, también ayuda a consolidar una identidad de marca vinculada específicamente a la movilidad autónoma y a los nuevos modelos de transporte urbano.

El uso de la ID. Buzz como base del servicio añade otro componente estratégico. Volkswagen aprovecha un vehículo eléctrico ya muy visible dentro de su portafolio para asociarlo con una propuesta de movilidad futurista, conectada y eventualmente sin conductor.

Uber diversifica sus apuestas en vehículos autónomos

Para Uber, la alianza con Volkswagen se suma a una red mucho más amplia de acuerdos en el terreno autónomo. La empresa ha diversificado sus apuestas y mantiene alianzas con 25 compañías que aplican tecnología de conducción autónoma a entregas, drones, transporte por aplicación y camiones.

Dentro de Estados Unidos, su asociación más visible sigue siendo con Waymo. Pero la compañía también ha llevado sus ambiciones a otros mercados, firmando acuerdos con empresas chinas para lanzar robotaxis en Europa y Oriente Medio, además de colaborar con startups como Wayve, con sede en Reino Unido.

La amplitud de estos pactos muestra que Uber ha preferido convertirse en una plataforma de integración para múltiples proveedores de tecnología autónoma, en lugar de depender de un solo desarrollador o de reconstruir por completo una apuesta propia de conducción autónoma.

Esa estrategia le permite repartir riesgos y acelerar presencia en varios mercados. También le da flexibilidad para adaptar su oferta según regulación, disponibilidad tecnológica y socios locales en cada región.

Recientemente, Uber también cerró un acuerdo con Rivian para comprar 10.000 robotaxis R2 totalmente autónomos. Ese despliegue está previsto para San Francisco y Miami en 2028.

Como parte de ese convenio, Uber realizará una inversión inicial de USD $300.000.000 en Rivian. La cifra deja claro que la compañía no está haciendo apuestas marginales, sino compromisos de capital importantes para asegurar acceso a futuras flotas autónomas.

En conjunto, el comienzo de las pruebas en Los Ángeles confirma que la carrera por los robotaxis sigue ganando intensidad. Volkswagen y Uber avanzan con un plan concreto, aunque todavía condicionado por permisos, validación técnica y ejecución operativa en una de las jurisdicciones más exigentes de Estados Unidos.

Si el cronograma se cumple, finales de 2026 marcarían el inicio comercial de esta propuesta en la ciudad californiana, mientras que 2027 sería el año decisivo para la transición a operaciones sin conductor. Para el sector de movilidad, ese proceso servirá como una nueva prueba de si los robotaxis pueden pasar de promesa tecnológica a negocio sostenible.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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