Por Canuto  

Donald Trump amenazó con imponer aranceles de 50% a China si se confirma que Pekín planea enviar sistemas portátiles de defensa aérea a Irán, una acusación que llega en medio de la guerra en Oriente Medio, la tensión sobre el estrecho de Ormuz y crecientes dudas sobre si Washington realmente ejecutará esa advertencia.

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  • Trump dijo que China enfrentaría aranceles de 50% si es sorprendida suministrando equipo militar a Irán.
  • El reporte sobre un inminente envío chino de sistemas MANPADS a Teherán todavía no ha sido verificado.
  • La amenaza se produce mientras persisten dudas sobre la estrategia de Trump frente a Irán, China y el estrecho de Ormuz.

 


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó el domingo con imponer un arancel de 50% a China si se confirma que Pekín está preparando el envío de sistemas de defensa aérea a Irán. La advertencia apareció en un momento de alta tensión geopolítica, con la guerra vinculada a Irán aún alterando el comercio energético y elevando la incertidumbre sobre el alcance de una posible respuesta estadounidense.

Según reportó CNBC, Trump hizo el comentario durante una llamada telefónica televisada con Fox News, en respuesta a una pregunta sobre si una amenaza previa de aranceles contra países que suministren equipo militar a Irán también aplicaría a China. En ese contexto, el mandatario afirmó que había escuchado reportes de prensa sobre supuestos misiles de hombro enviados por Pekín a Teherán, aunque no confirmó la veracidad de esa información.

Escucho informes de prensa sobre China dándole a Irán los misiles de hombro, lo que llaman el misil de hombro, misil antiaéreo. Dudo que hicieran eso, pero si los atrapamos haciéndolo, reciben un arancel del 50%, lo cual es asombroso, es una cantidad asombrosa”, dijo Trump.

La referencia apunta a sistemas portátiles de defensa aérea, conocidos como MANPADS por sus siglas en inglés. Se trata de misiles superficie-aire operados desde el hombro, capaces de afectar aeronaves a baja altitud. Su eventual entrega a Irán sería interpretada como un cambio delicado en el perfil del apoyo chino a Teherán, sobre todo porque hasta ahora no había reportes oficiales que confirmaran asistencia militar directa de Pekín desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero.

Un reporte aún sin verificar complica la relación entre Washington y Pekín

El mismo domingo, CNN informó, citando a personas conocedoras del asunto, que evaluaciones de inteligencia de Estados Unidos apuntaban a un envío inminente de sistemas MANPADS desde China hacia Irán. Sin embargo, en su conversación con Fox News, Trump evitó respaldar de forma plena ese reporte y señaló que este tipo de informaciones “no significan mucho para mí, porque siguen siendo falsos”.

Esa ambigüedad dejó abierta una doble duda. La primera es si el supuesto cargamento realmente existe. La segunda es si Trump está dispuesto a ejecutar la represalia comercial que prometió. Ambas preguntas pesan sobre una relación entre Washington y Pekín que ya venía marcada por fricciones comerciales, tecnológicas y estratégicas.

Las especulaciones sobre el papel de China en el conflicto también crecieron tras el alto el fuego temporal de la semana pasada entre Estados Unidos e Irán. The New York Times reportó, citando a tres personas iraníes conocedoras, que China habría presionado a Irán para aceptar un acuerdo de cese al fuego. Más tarde, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, declaró el 8 de abril que su país había estado “haciendo esfuerzos activos para promover conversaciones de paz y poner fin a las hostilidades”, aunque sin confirmar un rol oficial de mediación.

Para los lectores menos familiarizados con el contexto, China es uno de los principales aliados económicos de Irán y un comprador clave de su crudo, incluso bajo sanciones. Por eso, cualquier señal de apoyo militar chino sería observada con mucha atención, no solo por Washington, sino también por los mercados de energía, las navieras y los operadores financieros expuestos a Oriente Medio.

China, Irán y el estrecho de Ormuz en el centro del cálculo económico

Dylan Loh, profesor asociado de políticas públicas y asuntos globales en la Universidad Tecnológica de Nanyang de Singapur, dijo que China había sido hasta hace poco “bastante reticente” en su apoyo a Teherán. Aun así, añadió que Pekín parece estar usando su influencia de forma selectiva y más proactiva cuando percibe una oportunidad de impacto.

Loh sostuvo que, si se confirma un envío de armas chinas a Irán, eso “marcaría un cambio” en la respuesta de Pekín a la crisis de Oriente Medio. También afirmó que introduciría una mayor incertidumbre en el panorama general, aunque esos sistemas no necesariamente serían decisivos para la capacidad de represalia iraní.

Varios analistas ya habían planteado que el respaldo de China a Irán responde más a intereses materiales y económicos que a un giro de fondo en su política exterior. Ese argumento ganó fuerza por la dependencia china del comercio marítimo y por el peso que tiene el estrecho de Ormuz en el flujo global de energía.

Zongyuan Zoe Liu, investigadora principal de estudios sobre China en el Council on Foreign Relations, dijo la semana pasada a CNBC que la economía china sigue dependiendo de forma fundamental de las exportaciones marítimas. En consecuencia, sería vulnerable a una desaceleración derivada de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz.

En 2025, Pekín supuestamente compró más del 80% de las exportaciones de petróleo iraní fuertemente sancionadas, cubriendo más del 10% de la demanda total de China, según estimaciones de la firma de inteligencia marítima Kpler. Como socio económico clave de Irán, los petroleros con bandera china habrían estado entre las pocas embarcaciones autorizadas a cruzar el estrecho de Ormuz desde el inicio de las hostilidades.

Aun con ese trato preferente, el cierre del estrecho por parte de Teherán ya tuvo efectos internos en China. De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, los precios de la gasolina subieron cerca de 11%. Eso llevó a las autoridades a fijar un tope a nuevas alzas del combustible para limitar el golpe sobre consumidores y empresas.

La credibilidad de Trump vuelve a ser examinada

La amenaza arancelaria de Trump no solo se evalúa por su impacto potencial sobre China. También se mide a partir de la propia conducta reciente del presidente frente a la guerra con Irán. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el mandatario ha alternado entre amenazas extremas y aperturas diplomáticas, una dinámica que sus críticos han descrito con el término “TACO”, por “Trump Always Chickens Out”.

En una publicación de Domingo de Pascua en Truth Social, Trump amenazó con bombardear infraestructura crítica iraní, incluidos puentes y plantas eléctricas, si Teherán no reabría el estrecho de Ormuz. Luego publicó otro mensaje en el que afirmó que “toda una civilización morirá esta noche” si el paso marítimo no se abría antes del 8 de abril. Esa advertencia no se materializó.

Este historial alimenta el escepticismo sobre si el presidente realmente avanzará con un arancel de 50% contra China, en especial cuando la acusación base aún carece de verificación pública. La situación se vuelve más sensible si se considera que Trump tiene previsto reunirse con el presidente Xi Jinping en una cumbre en Pekín los días 14 y 15 de mayo.

Loh, sin embargo, matizó que Trump también ha mostrado disposición a ejecutar algunas de sus amenazas. Señaló que Venezuela, Irán y los aranceles globales ofrecen precedentes ilustrativos. En su opinión, si el mandatario obtiene pruebas sólidas de que China está dispuesta a ayudar a Irán de manera sustancial, responderá.

La tensión aumentó todavía más porque Trump anunció el domingo un bloqueo completo a los buques que salgan del estrecho de Ormuz. Esa decisión llegó después del fracaso de las conversaciones de paz entre Irán y Estados Unidos, mientras medios estatales iraníes atribuían la ruptura a “demandas irrazonables” de la delegación estadounidense encabezada por el vicepresidente JD Vance.

Por ahora, el panorama sigue dominado por la incertidumbre. No hay verificación independiente del presunto envío de sistemas antiaéreos desde China a Irán, ni certeza sobre la aplicación de un arancel de 50%. Lo que sí está claro es que el cruce entre guerra, comercio y energía vuelve a colocar a Washington, Pekín y Teherán en el centro del riesgo geopolítico global.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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