Por Canuto  

Un cambio regulatorio en Nasdaq podría acelerar la entrada de grandes empresas de inteligencia artificial a índices clave en cuestión de días, obligando a fondos indexados y cuentas de retiro a comprar acciones con muy poca oferta disponible. El resultado, según el análisis revisado, sería una presión alcista artificial en los precios iniciales de SpaceX, OpenAI y Anthropic, con riesgos posteriores para inversionistas minoristas y vehículos automáticos como los 401(k).
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  • Nasdaq permitirá que compañías muy grandes entren al Nasdaq 100 tras apenas 15 días de cotización, en vez de esperar meses o hasta un año.
  • SpaceX, OpenAI y Anthropic buscarían recaudar entre USD $170.000 millones y USD $195.000 millones, frente a un mercado de IPO en EE. UU. que levantó USD $47.000 millones el año pasado.
  • Fondos indexados ligados a benchmarks con más de USD $30 billones en activos podrían verse forzados a comprar acciones con flotaciones muy reducidas, elevando la volatilidad y trasladando riesgo a ahorristas.


El mercado bursátil estadounidense podría estar a las puertas de una de sus pruebas de liquidez más exigentes en años. La combinación de mega ofertas públicas iniciales, reglas más rápidas para ingresar a índices y un apetito desbordado por la inteligencia artificial está creando una estructura de mercado que, en vez de repartir el riesgo, podría concentrarlo en los ahorros automáticos de millones de personas.

Ese es el eje del análisis presentado en Nasdaq Quietly Changed Its Rules. Now Your 401(k) Pays for SpaceX’s IPO., elaborado por AI News & Strategy Daily | Nate B Jones. Allí se sostiene que los planes de cotización de SpaceX, OpenAI y Anthropic, sumados a cambios recientes en Nasdaq, podrían empujar a fondos indexados, cuentas 401(k) y carteras minoristas a absorber acciones a precios muy elevados en un contexto de oferta extremadamente limitada.

La tesis no es que se trate de malas compañías ni de un fraude similar a la burbuja puntocom. El punto central es que la forma en que se estructurarían estas salidas a bolsa podría inflar el precio inicial por escasez, y luego dejar expuestos a los compradores automáticos cuando venza el período de bloqueo para insiders y aumente la oferta.

Antes incluso de que lleguen esas ofertas, el mercado ya dio una muestra del apetito que existe. Un pequeño fondo con participaciones reducidas en SpaceX y Anthropic comenzó a cotizar recientemente y, en apenas días, su precio fue impulsado más de 1.500% por encima del valor real de sus activos, con dos interrupciones de negociación por volatilidad. Según el análisis revisado, algunos inversionistas llegaron a pagar USD $16 por cada USD $1 de valor subyacente, solo por obtener exposición indirecta al tema de la IA.

Un mercado de IPO demasiado pequeño para tres gigantes

Para entender la magnitud del problema, conviene partir de una cifra simple. Todas las IPO realizadas en Estados Unidos durante el último año levantaron en conjunto USD $47.000 millones. Fue, además, el mejor año reciente tras un período muy débil para nuevas cotizaciones.

Ahora bien, SpaceX por sí sola aspiraría a recaudar entre USD $50.000 millones y USD $75.000 millones en una sola operación, lo que la convertiría en la mayor IPO de la historia y superaría ampliamente el récord de Saudi Aramco en 2019. OpenAI, por su parte, apuntaría a recaudar USD $60.000 millones o más. Anthropic estaría en una banda similar de alrededor de USD $60.000 millones.

En total, las tres empresas buscarían entre USD $170.000 millones y USD $195.000 millones del mercado público. Esa cifra contrasta con la capacidad reciente de absorción del mercado. En otras palabras, tres compañías de IA intentarían captar varias veces el volumen anual que logró reunir todo el mercado estadounidense de IPO en un año favorable.

La forma de resolver esa brecha, según el análisis, sería reducir al mínimo la porción accionaria disponible para el público. En el caso de SpaceX, se habla de un float de apenas 3,3%, muy por debajo del rango habitual de 15% a 25% que suele colocarse al debutar en bolsa. Eso permitiría sostener una valuación en papel cercana a USD $1,75 billones sin exigir que el mercado absorba una porción demasiado grande de la empresa.

El problema es que un float tan bajo puede convertir la cotización en una puja por escasez. El precio deja de reflejar solo fundamentos y empieza a reflejar acceso. PitchBook, de acuerdo con la fuente, advirtió sobre el riesgo de volatilidad asociado a este diseño, estimando que en un caso como SpaceX cualquier noticia, positiva o negativa, podría mover la acción entre 20% y 30%.

El cambio en Nasdaq y el papel de los fondos indexados

La parte más sensible del argumento aparece con los fondos indexados. Durante años, muchos inversionistas minoristas fueron empujados hacia este tipo de vehículos por su bajo costo y su simplicidad. Un fondo indexado compra automáticamente las compañías que forman parte de un índice, como el Nasdaq 100 o el S&P 500, sin intentar seleccionar ganadores.

Bajo las reglas anteriores, una empresa recién listada debía cotizar durante meses, y a veces hasta por un año, antes de ser elegible para entrar a un índice importante. El objetivo era dar tiempo al mercado para descubrir un precio más estable antes de forzar compras automáticas por parte de fondos que replican esos benchmarks.

Eso cambiará el 1 de mayo, cuando entren en vigor nuevas reglas de Nasdaq. Según el análisis citado, una empresa tan grande como SpaceX podría ser añadida al Nasdaq 100 tras apenas 15 días de cotización, es decir, unas tres semanas calendario. Además, la ponderación se calcularía sobre la capitalización total de mercado, no solo sobre la fracción realmente disponible para negociación.

Ese detalle importa mucho. Si SpaceX debutara con una valuación de USD $1,75 billones y solo 3,3% de sus acciones estuviera flotando libremente, los fondos indexados tendrían que comprarla como si toda la empresa estuviera plenamente disponible. Eso elevaría la demanda obligatoria sobre una oferta minúscula.

La fuente sostiene además que SpaceX habría convertido la inclusión acelerada en índices en una condición para elegir Nasdaq por encima de la Bolsa de Nueva York. También se menciona que S&P y FTSE Russell evaluarían movimientos similares. Entre esos benchmarks se conectan más de USD $30 billones en activos administrados.

Cuando una acción entra a un índice, los fondos que lo replican deben comprarla. No es una preferencia táctica ni una recomendación voluntaria. Es una exigencia operativa del producto. Bloomberg Intelligence, de acuerdo con el análisis reseñado, estimó que si las tres compañías vendieran 5% de sus acciones y fueran incorporadas rápidamente a los índices, los fondos necesitarían comprar alrededor de USD $39.000 millones en acciones.

El mismo cálculo añade un efecto adicional. Los gestores activos también suelen medirse contra esos índices, así que muchas veces compran los mismos nombres para no quedar rezagados frente al benchmark. Eso podría llevar a que más de la mitad de todas las acciones disponibles para operar sea absorbida en pocos días.

El riesgo para 401(k), fondos de retiro y pequeños inversionistas

Desde esa perspectiva, el problema no radica en que un ahorrista individual decida comprar o no acciones de SpaceX, OpenAI o Anthropic. El riesgo surge porque muchos ya están expuestos de antemano mediante vehículos automáticos. Un plan 401(k), un fondo de fecha objetivo o una cartera indexada podría terminar comprando estas acciones sin que su titular haga nada.

En un primer momento, ese proceso probablemente se vería como una historia de éxito. Las coberturas financieras podrían destacar estrenos espectaculares y avances de precio de dos o tres dígitos. Sin embargo, ese repunte no necesariamente implicaría que el mercado descubrió el valor justo de la empresa. También podría ser simplemente el efecto de una escasez extrema de papel negociable.

La duda real aparece entre 90 y 180 días después, cuando expiran los lockups que impiden vender a fundadores, empleados tempranos e inversionistas iniciales. En ese punto, una fracción mucho mayor del capital podría empezar a llegar al mercado. Si al principio la oferta fue un goteo, después podría convertirse en una manguera abierta.

Quienes venderían en esa etapa serían justamente los insiders que entraron a valuaciones muchísimo más bajas. El análisis da un ejemplo: una firma de capital de riesgo que invirtió en SpaceX en 2020, cuando la empresa valía USD $46.000 millones, estaría sentada sobre un retorno de 38 veces si la valuación pública alcanzara USD $1,75 billones. Su incentivo a vender cuando pueda hacerlo sería evidente.

Del otro lado quedarían los fondos indexados y, por extensión, los ahorros de retiro de millones de personas. Ese es el mecanismo que preocupa a la fuente: compra forzada en escasez, seguida de ventas oportunas por parte de quienes ya tenían fuertes ganancias latentes.

El cuello de botella para otras startups y las dudas sobre el negocio de IA

El fenómeno también tendría implicaciones para el resto del ecosistema tecnológico. La IA captó más de la mitad del capital de riesgo global el año pasado, con unos USD $270.000 millones, pero ese dinero se concentró en pocos nombres. OpenAI habría recaudado USD $110.000 millones por sí sola, Anthropic USD $30.000 millones y xAI USD $20.000 millones, mientras caía el número total de startups financiadas.

Si SpaceX, OpenAI y Anthropic absorben la mayor parte del capital disponible para IPO, otras empresas que quieran salir a bolsa podrían verse obligadas a esperar. Para empleados que poseen opciones o acciones restringidas en compañías privadas, eso significa más tiempo hasta un evento de liquidez o, alternativamente, aceptar una salida a bolsa en condiciones menos favorables.

La presión no solo proviene del mercado. También hay dudas operativas y financieras específicas. OpenAI, por ejemplo, estaría proyectando pérdidas de USD $14.000 millones en 2026 y una quema de caja anual que subiría a USD $57.000 millones el año siguiente, sin esperar rentabilidad antes de 2030. Pese a haber levantado más de USD $100.000 millones en su ronda más reciente, tendría entre 18 y 24 meses de caja operativa.

Ese contexto ayuda a entender por qué una IPO sería, más que una celebración, una nueva ronda de financiamiento. Tras anunciar el proyecto Stargate de USD $500.000 millones junto al presidente de Estados Unidos en enero de 2025, OpenAI no habría logrado que los bancos financiaran plenamente esa expansión. El plan de capacidad total se habría recortado de USD $1,4 billones a cerca de USD $600.000 millones, y la empresa se orientaría más hacia el alquiler de capacidad en Amazon Web Services y Google Cloud.

Anthropic, por otra parte, enfrentaría una posible controversia contable. Según el análisis, la compañía registra ciertos créditos de computación en la nube otorgados por Amazon y Google como ingresos. Bank of America estimaría que ese tratamiento podría representar USD $6.400 millones en ingresos reportados para 2026. Si los reguladores obligaran a modificar ese criterio, la narrativa financiera de la IPO cambiaría de forma relevante.

En el caso de xAI, el foco está en su relación con SpaceX. Se afirma que SpaceX absorbió la firma de IA de Elon Musk, que venía quemando alrededor de USD $1.000 millones al mes. Aunque SpaceX sería un negocio rentable y en crecimiento, ahora cargaría además con el peso de una apuesta intensiva en capital cuya sostenibilidad todavía debe probarse.

Tres escenarios posibles para el mercado

El análisis plantea tres caminos plausibles. El primero sería mantener flotaciones muy pequeñas por más tiempo y aplicar lockups inusualmente estrictos para preservar la escasez. Esa opción podría sostener precios altos, pero chocaría con el deseo de muchos inversionistas tempranos de materializar retornos.

El segundo escenario, considerado más probable, es un debut muy fuerte seguido de una corrección cuando venza el bloqueo y el mercado empiece a fijar precios con una oferta mayor. Esa caída no necesariamente implicaría que la IA perdió valor ni que las compañías son malas. Podría ser simplemente un ajuste del mecanismo de precio después de una escasez inicial extrema.

El tercer escenario sería una espiral de demanda sostenida, alimentada por entusiasmo por la IA, crecimiento real de usuarios y mejoras continuas en ingresos. Es el caso más optimista, pero también el menos probable según la fuente, porque incluso una gran empresa puede sufrir distorsiones si la oferta inicial es demasiado pequeña frente al volumen de compradores potenciales.

En el fondo, el debate no gira solo en torno a SpaceX, OpenAI o Anthropic. La pregunta más amplia es si el mercado público debe funcionar como comprador de último recurso para financiar la expansión más costosa de la revolución de IA. Si esa transición ocurre mediante índices y fondos automáticos, el riesgo ya no quedaría solo en manos de capitalistas de riesgo y fundadores, sino también en los ahorros previsionales de millones de personas.


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