Por Canuto  

Jiang Xueqin reapareció en una extensa conversación con Patrick Bet-David para defender sus polémicos pronósticos sobre Donald Trump, una eventual guerra con Irán y el rol de China en el nuevo tablero geopolítico. La entrevista también derivó hacia temas como vigilancia estatal, demografía china, COVID y la relación entre poder, narrativa y conflicto global.
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  • Jiang Xueqin sostuvo que una guerra entre Estados Unidos e Irán podría terminar en retirada estadounidense de Medio Oriente.
  • El entrevistado afirmó que el mejor escenario es un acuerdo diplomático, pero le asignó apenas 1% de probabilidad.
  • La conversación también abordó China, control social, declive demográfico, Jack Ma, Jimmy Lai y el origen del COVID.


En una conversación extensa con Patrick Bet-David, Jiang Xueqin defendió los pronósticos geopolíticos que lo volvieron viral meses atrás y profundizó en una visión pesimista sobre una posible escalada entre Estados Unidos e Irán. El intercambio, publicado bajo el título Jiang Xueqin Finally Breaks His Silence With PBD | PBD #772, giró en torno a guerra, declive imperial, China, control político y estabilidad global.

El punto de partida fue una predicción que Jiang había formulado en julio de 2024: que Donald Trump volvería a la presidencia, que Estados Unidos entraría en guerra con Irán y que terminaría perdiendo ese conflicto. Bet-David abrió la entrevista preguntándole por qué había sospechado inicialmente que la invitación a su programa sería una “pieza de ataque”, a lo que Jiang respondió que en ese momento enfrentaba una campaña coordinada en redes sociales y estaba bajo fuerte estrés.

Jiang explicó que su marco de análisis parte de la historia mundial y de los patrones de ascenso y caída de los imperios. Según su lectura, los imperios en declive suelen sucumbir a la arrogancia, o hubris, y se involucran en guerras de alto riesgo que creen fáciles de ganar, pero que terminan consumiendo recursos valiosos en escenarios complejos. Para ilustrarlo, mencionó las invasiones persas a Grecia, la expedición ateniense a Sicilia y, ya en tiempos modernos, Vietnam.

Con esa lógica, afirmó que una guerra contra Irán sería particularmente difícil para Estados Unidos por la falta de capacidad manufacturera suficiente y por las dificultades logísticas que implicaría sostener una campaña en terreno montañoso. Añadió que, en su opinión, el primer mandato de Trump ya mostró señales de fuerte influencia israelí, como el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén, el impulso a los Acuerdos de Abraham, el reconocimiento del control israelí sobre los Altos del Golán y la orden para asesinar al general Qasem Soleimani en enero de 2020.

La lectura de Jiang sobre Trump e Irán

Bet-David le pidió a Jiang interpretar un mensaje reciente de Trump en Truth Social, en el que el presidente hablaba de que “toda una civilización” podría morir esa noche y de un posible “cambio de régimen” en Irán. Jiang respondió que lo veía como una maniobra de máxima presión negociadora, aunque sostuvo que, en la práctica, los iraníes no retrocederían.

Según Jiang, las fuerzas estadounidenses ya estarían desplegadas en Medio Oriente y el escenario más inmediato sería una incursión terrestre de múltiples vectores. Mencionó posibles operaciones sobre Kharg Island, por donde Irán exportaría 90% de su petróleo, así como sobre Qeshm Island y sectores costeros para reconocimiento de defensas aéreas. A su juicio, la región estaría acercándose a una escalada mayor en cuestión de días.

Cuando Bet-David le pidió “decodificar” el lenguaje de Trump, Jiang dijo que el mandatario piensa en términos de televisión y espectáculo, por su experiencia en reality shows y en la lucha libre. En ese marco, describió su retórica como bombástica y diseñada para generar miedo, tensión y atención pública.

También afirmó que Trump estaría rodeado de asesores “psicópatas” que alimentan su ego y no le transmiten una evaluación estratégica adecuada. Como ejemplo, citó el anuncio del rescate de un piloto estadounidense, operación que Trump habría celebrado como un gran éxito militar, pero que, según comentarios vistos por Jiang en redes sociales, podría haber sido en realidad un intento fallido de incautar uranio enriquecido en la planta de Isfahán. Jiang aseguró que en esa acción se habrían perdido aviones y equipos por unos USD $300.000.000.

Mejor escenario, peor escenario y definición de derrota

Consultado sobre el mejor y el peor resultado posible, Jiang dijo que el escenario más favorable sería un acuerdo entre Washington y Teherán para compartir el control del estrecho de Ormuz, incluyendo el cobro de peajes en dólares estadounidenses, el levantamiento de sanciones y una paz regional. Sin embargo, le atribuyó apenas 1% de probabilidad.

El peor escenario, según su descripción, sería que Trump ordene bombardear todas las plantas eléctricas de Irán. Jiang sostuvo que el gobierno iraní habría llamado a jóvenes a formar cadenas humanas alrededor de esas instalaciones, por lo que un ataque así implicaría numerosas muertes civiles. En ese caso, dijo, Irán se vería obligado a destruir la economía de los países del Consejo de Cooperación del Golfo, incluyendo campos petroleros, plantas desalinizadoras y centros de datos. A ese desenlace le dio 10% de probabilidad.

Entre ambos extremos, ubicó como resultado más probable una incursión terrestre limitada, con 40% de probabilidad. Cuando Bet-David le pidió definir qué significaría que Estados Unidos “pierda”, Jiang respondió que sería una retirada forzada de Medio Oriente, lo que permitiría a Irán imponer su influencia sobre los países del Golfo y golpear el sistema del petrodólar.

En su formulación más extrema, añadió que una retirada así podría provocar el colapso de la economía estadounidense y hasta una guerra civil en Estados Unidos. Bet-David destacó que, pese a sus críticas, Jiang aseguró que en 2024 habría votado por Trump antes que por Joe Biden, si hubiese tenido derecho a sufragar en ese país.

El debate sobre el IRGC y una salida diplomática

La entrevista pasó luego al papel del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, o IRGC. Jiang reconoció que dentro de Irán existen facciones preocupadas porque una guerra prolongada permita a la Guardia Revolucionaria tomar control total de la economía y de la sociedad. Dijo que hoy ya controlarían cerca de 50% de la economía, y que el conflicto podría llevar ese dominio hasta 100%.

También recordó que los estudiantes que ocuparon la embajada estadounidense en Teherán en 1979 ahora formarían parte de las estructuras de poder del sistema revolucionario. A eso sumó el resentimiento acumulado por el asesinato de Soleimani en 2020, como base de una enemistad profunda entre sectores iraníes y Washington.

Bet-David presionó sobre si el mundo estaría mejor sin el IRGC en el poder y con un sistema más democrático en Irán. Jiang respondió que sí, que no considera deseable una teocracia para el país y que preferiría ver emerger un nacionalismo persa más vibrante como contrapeso al poder clerical chiita. No obstante, advirtió que los ataques a infraestructura civil probablemente fortalecerían a los elementos religiosos más extremos, no a los moderados.

Como propuesta concreta, Jiang sugirió una conferencia entre Estados Unidos, Rusia, China e Irán para pactar una nueva relación comercial global basada en el dólar. A su juicio, Rusia y China tendrían suficiente influencia sobre Teherán para empujarlo hacia un arreglo. Bet-David se mostró escéptico sobre ese formato, al considerar que colocaría a Washington en desventaja frente a tres actores no aliados.

China, vigilancia, burocracia y desilusión juvenil

Una parte importante de la entrevista se centró en China, país en el que Jiang reside en Beijing. Sobre la población china, rechazó estimaciones extremas que sugieren que el país podría tener solo entre 400 y 900 millones de habitantes, y aunque admitió probable sobreconteo por parte de gobiernos locales, dijo creer que la cifra real sigue por encima de los 1.000 millones.

Para Jiang, el problema central de China no es tanto el número de habitantes como el envejecimiento acelerado y la baja fertilidad. Señaló que Corea del Sur tendría una tasa de fertilidad de 0,8 y China cerca de 1, aunque cree posible que China termine incluso por debajo en los próximos cinco años. En su opinión, eso puede convertirse en un freno severo para la economía.

Explicó que los gobiernos locales inflan cifras para recibir más subsidios desde Beijing, tanto en población como en desempeño económico. Añadió que el sistema chino es profundamente utilitario y burocrático, y que el objetivo aspiracional de muchos jóvenes no es emprender, sino convertirse en funcionarios del aparato estatal, una herencia histórica del modelo imperial.

Bet-David le preguntó qué quieren ser los niños al crecer en distintos países. Jiang resumió su visión así: en Canadá, un jugador de hockey; en Estados Unidos, un emprendedor; en China, un burócrata. Sobre la apatía juvenil, dijo que el auge del “tang ping” o “tumbarse” refleja una sociedad donde muchos jóvenes ya no creen posible progresar en un sistema que perciben como amañado, desigual y sin una ideología motivadora clara.

Jack Ma, Jimmy Lai y los límites del discurso

Jiang también fue consultado sobre Jack Ma y Jimmy Lai. Sobre el fundador de Alibaba, señaló que la ofensiva regulatoria en su contra respondió al intento del Estado chino por enfriar una economía sobrecalentada por corrupción, fraude, especulación inmobiliaria y esquemas financieros comparables, en su opinión, a estructuras Ponzi. Dijo que Jack Ma desafió la autoridad central y descubrió que eso tiene límites estrictos en China.

En cuanto a Jimmy Lai, remarcó que Hong Kong opera bajo un sistema distinto, aunque subordinado a líneas rojas definidas desde Beijing. Lo describió como un crítico abierto del Partido Comunista y afirmó que su arresto se vinculó con la represión posterior a las protestas prodemocracia. Según Jiang, Lai pudo haber optado por el exilio, pero eligió convertirse en mártir.

Jiang relató además su propia experiencia en China. Dijo que fue arrestado mientras filmaba una protesta obrera para un documental sobre el ingreso del país a la OMC y que pasó 48 horas detenido e interrogado antes de firmar una confesión por trabajar sin visa de periodista. Aunque fue deportado, aseguró que después pudo regresar.

Hoy, afirmó, evita por completo las redes sociales chinas, rechaza entrevistas con medios locales y también acercamientos de profesores de universidades de élite, porque teme ser cooptado como herramienta de propaganda. Aseguró que está bajo fuerte monitoreo y que no planea permanecer a largo plazo en China.

COVID, islam en China y compra de tierras en Norteamérica

Hacia el final, la conversación derivó hacia el COVID. Jiang dijo que en China el tema ha sido prácticamente borrado de la conversación pública y que mucha gente prefiere no hablar de ello. También afirmó que el gobierno chino ha sostenido en varias ocasiones que el virus fue un arma biológica estadounidense.

A título personal, Jiang dijo creer que se trató de un arma biológica financiada por Anthony Fauci, desarrollada mediante investigaciones de ganancia de función externalizadas al laboratorio de Wuhan tras la moratoria impuesta por Barack Obama. Añadió que no sabe si la liberación fue accidental o deliberada. Estas afirmaciones fueron expuestas como su interpretación, no como hechos verificados durante la entrevista.

Sobre el islam en China, indicó que el Partido Comunista, al definirse como ateo, busca subordinar todas las religiones a la primacía ideológica del Estado. Dijo que tras ataques violentos atribuidos a extremistas uigures hubo una fuerte represión, enmarcada además en una tendencia más amplia a promover el nacionalismo han y reducir el espacio de minorías étnicas y lingüísticas.

Finalmente, al ser preguntado por la compra de tierras agrícolas en Estados Unidos y Canadá por parte de ciudadanos chinos, rechazó que eso responda a una estrategia coordinada de control alimentario. Según Jiang, se trata sobre todo de individuos ricos que intentan sacar su capital de China para protegerlo en activos con mayor seguridad jurídica, entre ellos bienes raíces y farmland.

Como cierre, Jiang dijo que los días siguientes serían cruciales para el mundo. Reiteró su deseo de que Trump vuelva a negociar y de que Irán ofrezca un acuerdo aceptable. Pero advirtió que, si Estados Unidos ataca infraestructura civil crítica, Irán podría responder con una guerra total contra el Golfo, poniendo en riesgo 20% de la energía mundial y 30% de los fertilizantes del planeta.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.


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