Por Canuto  

La inteligencia artificial no está tomando Hollywood a través de estrellas digitales o guiones completos, al menos no por ahora. Su avance real está ocurriendo en oficinas, agencias y estudios, donde asistentes y personal de apoyo la usan para sostener cargas laborales crecientes en medio de recortes, mientras crecen las dudas sobre seguridad, formación y futuro profesional.

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  • Asistentes y personal de apoyo ya usan IA en tareas diarias, desde correos y agendas hasta notas de reuniones y resúmenes de guiones.
  • El auge del llamado “shadow AI” preocupa por el manejo de datos sensibles, contratos, horarios de clientes y materiales inéditos.
  • En Hollywood, el temor no solo es al reemplazo laboral, sino a que la IA debilite la formación de la próxima generación de ejecutivos y creativos.

 


La inteligencia artificial generativa avanza en Hollywood de una forma menos espectacular de lo que muchos imaginan. No se trata todavía de actores sintéticos dominando franquicias ni de guiones creados por máquinas copando las listas de prestigio, sino de una integración mucho más cotidiana dentro de la maquinaria administrativa y creativa de la industria.

Según reportó The Hollywood Reporter, esa adopción está ocurriendo desde los escalones más bajos de la estructura laboral. Son los asistentes y trabajadores de apoyo quienes están incorporando estas herramientas a sus rutinas, en parte para responder a una presión creciente provocada por recortes de personal y mayores cargas de trabajo.

El fenómeno importa más allá del entretenimiento. Hollywood opera como un termómetro cultural y empresarial para otros sectores creativos. Lo que hoy ocurre en estudios, cadenas y agencias con la IA puede anticipar cómo evolucionarán profesiones basadas en gestión de información, síntesis de contenido y coordinación operativa.

La nota original recoge testimonios de una docena de asistentes y empleados de apoyo en estudios, cadenas y agencias. Todos pidieron anonimato por temor a perder sus empleos y por las duras condiciones del mercado laboral en Hollywood. Sus relatos describen un uso diario y constante de la IA, tanto en tareas triviales como en procesos más delicados.

La IA entra por las tareas pequeñas y se expande a funciones sensibles

Entre los usos más básicos aparecen actividades comunes de oficina. Los asistentes recurren a la IA para redactar correos, organizar reuniones, resolver logística de regalos corporativos y condensar mensajes para ajustarlos a límites de caracteres, como en las notas de agradecimiento que acompañan arreglos florales de Beverly Hills.

Una asistente resumió esa lógica con una frase concreta: no necesita pasar dos horas del día averiguando cómo enviar una botella de vino a alguien en medio de la nada. En ese nivel, la IA se presenta como una herramienta para ahorrar tiempo en tareas repetitivas y poco visibles, aunque esenciales dentro de la cultura de relaciones personales de Hollywood.

Pero la adopción no se queda en lo administrativo. También se está utilizando en asuntos más delicados, como la toma de notas durante reuniones de estudio con creativos detrás de series de streaming. Ese salto desde la gestión diaria hacia procesos que tocan el desarrollo creativo explica parte de la preocupación actual dentro del sector.

No todas las compañías reaccionan igual. Un socio de una importante firma de management dijo que en su empresa no permiten que ni el personal de apoyo ni los representantes usen IA, y justificó la decisión con una frase simple: prefiere el pensamiento independiente. Otras organizaciones, sin embargo, muestran más apertura e incluso piden a sus empleados registrar el uso que hacen de estas herramientas.

El caso de Disney ilustra esa tendencia institucional. En enero, la empresa organizó una cumbre interna sobre IA con representantes de todos sus departamentos para impulsar la integración de estas herramientas en toda la compañía, desde Imagineering hasta asuntos comerciales. Eso ocurrió meses antes de que terminara la inversión del estudio de USD $1.000 millones en IA con OpenAI, tras la cancelación de la aplicación de video Sora.

El riesgo del “shadow AI” y el problema de la capacitación

Una de las mayores alertas mencionadas en el reporte es el uso de “shadow AI”. El término describe el empleo de herramientas públicas o gratuitas de IA, sin aprobación formal de la empresa ni supervisión de seguridad, para resolver tareas laborales reales. En industrias que manejan propiedad intelectual e información contractual sensible, ese punto resulta especialmente delicado.

Warner Bailey, exasistente de Hollywood y creador de Assistants vs. Agents, dijo que muchos asistentes están copiando y pegando información sensible en plataformas públicas. Entre esos datos mencionó horarios de clientes, términos de acuerdos, notas internas y otra clase de información privada. Bailey lleva tiempo encuestando a miles de trabajadores de apoyo sobre cómo hacen su trabajo y cómo usan, o usan mal, la IA.

El problema, según Bailey, se agrava porque casi no existe formación adecuada. Señaló que la fuerza laboral joven, compuesta hoy en gran parte por miembros de la Generación Z, ya viene usando GenAI y modelos de lenguaje en su vida personal y académica desde hace años. Esos hábitos, sin una guía clara, se trasladan de forma natural al entorno profesional.

Bailey sostiene que la parte educativa debería recaer en las empresas, pero que eso no está ocurriendo. Lo atribuye a presupuestos más bajos, pérdida de conocimiento interno y sistemas administrativos obsoletos. Incluso personas que fueron asistentes hace apenas dos o tres años pueden no tener hoy el conocimiento suficiente para entrenar a otros en el uso responsable de estas herramientas.

Ese vacío de gobernanza tecnológica se parece al que enfrentan muchas compañías fuera del entretenimiento. La diferencia es que Hollywood depende de ideas inéditas, negociaciones privadas y relaciones reputacionales muy sensibles. Una mala práctica con IA no solo puede generar un error operativo, también puede comprometer materiales creativos o datos de alto valor comercial.

La cobertura de guiones revela los límites de la automatización

Uno de los usos más polémicos es la llamada cobertura, una pieza básica del proceso de desarrollo de Hollywood. La cobertura es el informe que resume y evalúa un guion, libro, cuento u otro material escrito para ayudar a determinar si merece avanzar dentro de la cadena de producción. Es, en muchos casos, el primer filtro entre una historia y la pantalla.

De acuerdo con los testimonios recogidos, algunos lectores han subido archivos PDF de materiales, incluso obras inéditas, a herramientas como ChatGPT o Claude para generar resúmenes. Desde un punto de vista operativo, la tentación es comprensible. Los modelos de lenguaje están diseñados precisamente para ingerir y sintetizar texto con rapidez.

Sin embargo, los veteranos de la industria advierten que ese tipo de apoyo tiene límites importantes. Estos sistemas suelen perder matices como la ironía, el tono o la originalidad de un personaje. Además, pueden introducir inexactitudes narrativas, un problema especialmente serio cuando se evalúa una obra con fines de desarrollo profesional.

Stephen Galloway, decano de Dodge College of Film and Media Arts de Chapman University y exeditor de THR, fue directo al resumir esa carencia. Dijo que la IA no puede resumir la emoción y no puede definir si un personaje es original. Él mismo trabajó cinco años como lector de guiones haciendo cobertura, por lo que habla desde una experiencia concreta en ese proceso.

Galloway añadió que la escuela de cine de Chapman tiene cinco clases relacionadas con IA para estudiantes. A su juicio, la tecnología puede ser útil, pero existe una obligación doble: dominar la herramienta y, al mismo tiempo, saber qué puede hacer una persona que esté separado de la herramienta. Esa distinción es central en cualquier industria creativa.

Más productividad, pero no necesariamente mejores carreras

Muchos de los asistentes entrevistados no ven la IA como una preferencia, sino como una necesidad. A medida que estudios, cadenas y agencias recortan presupuestos y nóminas, el ajuste golpea primero a la base. Eso deja a trabajadores jóvenes apoyando a uno, dos o incluso tres jefes al mismo tiempo.

La presión no es menor. En una encuesta de 2025 a más de 100 representantes y ejecutivos de la lista anual Next Gen de THR, la mitad dijo que compartía asistente o no tenía uno en absoluto. En ese contexto, herramientas de automatización y generación de texto pueden parecer la única manera de sostener el ritmo.

Pero esa misma lógica alimenta el temor al reemplazo. Un asistente de estudio explicó que cuando les dicen que deberían usar IA, lo primero que piensa es si le están pidiendo que enseñe cómo reemplazarlo con tecnología. La inquietud no se limita a perder el trabajo. También incluye la posibilidad de convertirse en un empleado más productivo sin mejorar su trayectoria profesional.

Otra asistente expresó una preocupación similar. Dijo que, aun si la IA permite “optimizar” el trabajo, eso probablemente solo termine en la asignación de dos jefes más, hasta volver al mismo nivel de saturación. En vez de contratar a dos asistentes, se contrataría a uno solo, y la sobrecarga administrativa seguiría intacta, sin acercarla a un ascenso.

Esa observación toca un punto estructural. Hollywood ha funcionado durante décadas con un modelo de aprendizaje. El tiempo como asistente era parte de una escalera profesional que podía llevar a desarrollo, representación, producción o cargos ejecutivos. Si la IA acelera tareas básicas pero reduce el espacio para aprender criterios, relaciones y juicio, el sistema puede perder una cantera esencial de talento.

Una industria más pequeña, más ansiosa y con menos margen para formar

Más allá de la IA, Galloway sostiene que la amenaza inmediata para los asistentes es la contracción general de la industria. Hay menos empleos de nivel inicial, y el salario de los asistentes prácticamente no ha cambiado en la última década, a pesar de que el costo de vida en Los Ángeles ha aumentado de manera significativa.

Ese deterioro material se combina con otras preocupaciones. Entre quienes usan IA, una de las inquietudes más repetidas tiene que ver con el impacto ambiental de una tecnología intensiva en energía. La otra es la seguridad laboral. Ambas reflejan que el debate no es solo técnico, sino también económico, ético y generacional.

Galloway describió el momento actual como una etapa de supervivencia. Cuando una industria se achica y entra en pánico, dijo, la gente deja de tener margen para acompañar y cuidar a otros. Eso debilita la vieja escalera de relaciones que servía para formar a nuevas generaciones dentro del negocio.

En ese sentido, la historia de la IA en Hollywood no trata, por ahora, de una sustitución total de creativos por máquinas. Trata de cómo una tecnología poderosa se inserta primero en la capa más vulnerable del sistema laboral. Y de cómo, en una industria ya golpeada por la consolidación y los recortes, la promesa de eficiencia puede terminar ampliando la precariedad si no viene acompañada de capacitación, protección de datos y una visión clara sobre el futuro del trabajo.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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