Una empresa china de infraestructura para IA quedó bajo presión tras revelarse documentos oficiales que apuntan a compras y ventas de servidores Super Micro con chips Nvidia restringidos. El caso reaviva dudas sobre la eficacia de los controles de exportación de Estados Unidos y sobre cómo sigue fluyendo hardware avanzado hacia China.
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- Documentos revisados por Bloomberg describen ventas de 276 servidores Super Micro valorados en USD $92 millones.
- Los sistemas mencionados contendrían chips Nvidia H100 o H200, cuya venta a China requiere autorización de Washington desde 2022.
- Sharetronic negó vínculos comerciales con Super Micro y aseguró que todo su hardware proviene de canales legales y conformes.
Una serie de registros presentados ante agencias del gobierno chino volvió a encender el debate sobre la eficacia de los controles de exportación de semiconductores avanzados impuestos por Estados Unidos.
Los documentos apuntan a que Sharetronic Data Technology Co., una firma con sede en Shenzhen dedicada a centros de datos de IA, adquirió y revendió servidores Super Micro equipados con chips Nvidia restringidos.
El caso salió a la luz pocas horas después de que las autoridades estadounidenses acusaran a Yih-Shyan “Wally” Liaw, cofundador de Super Micro Computer Inc., de introducir ilegalmente en China servidores con chips Nvidia por miles de millones de dólares. En ese contexto, las acciones de Sharetronic llegaron a desplomarse hasta el límite diario del 20% y luego cerraron con una caída cercana al 10% en Shenzhen.
La relevancia del episodio va más allá de una sola empresa. También muestra cómo la demanda china por capacidad de cómputo para inteligencia artificial sigue siendo intensa, incluso bajo un régimen de restricciones que desde 2022 prohíbe, sin licencia de Washington, la venta a China y dentro de China de procesadores como los Nvidia H100 y H200.
Según informó Bloomberg, dos facturas de mayo y junio del año pasado registraron ventas de Sharetronic a una subsidiaria de Shenzhen por 276 servidores SYS-821GE-TNHR, con un valor total de ¥ 632.000.000, equivalentes a USD $92.000.000. Esos sistemas de Super Micro incluyen procesadores H100 o H200 de Nvidia, hasta hace poco referencia central para entrenar y ejecutar modelos de IA como ChatGPT.
Las facturas y el origen incierto del hardware
No está claro quién vendió originalmente ese hardware a Sharetronic. La empresa reaccionó rápidamente después del desplome bursátil para asegurar a sus inversionistas que cumple con las regulaciones aplicables a la compra de equipos y que no mantiene “ninguna cooperación comercial ni relación” con Super Micro.
Super Micro, por su parte, afirmó que nunca ha vendido productos a Sharetronic y que la firma china no figura como cliente. Nvidia también señaló en un comunicado que sus clientes tienen instrucciones expresas de no proporcionar ningún servidor controlado, soporte o servicio sin la aprobación del gobierno de Estados Unidos.
Aun así, los registros de acceso público revisados por el medio muestran que Sharetronic logró obtener equipos restringidos. Aunque el volumen descrito es pequeño frente al gasto de los gigantes tecnológicos de China y Estados Unidos en centros de datos de IA, la documentación ofrece una ventana poco común hacia el mercado paralelo o indirecto de servidores avanzados.
El asunto también abre interrogantes sobre qué tan de cerca rastrean las grandes tecnológicas las ventas de sus productos más sensibles. En un entorno donde la IA depende cada vez más de hardware especializado, cualquier brecha en la trazabilidad puede tener consecuencias comerciales, regulatorias y geopolíticas.
El contexto del caso Super Micro y la ofensiva regulatoria
Washington ha endurecido durante años las restricciones sobre chips de IA destinados a China. El objetivo declarado ha sido frenar avances tecnológicos que puedan fortalecer capacidades militares del país asiático. Dentro de ese marco, los procesadores Nvidia H100 y H200 están sujetos a controles estrictos.
En los últimos meses, las autoridades estadounidenses han intensificado la aplicación de esas normas. Antes del caso más visible de marzo, ya habían perseguido operaciones de menor escala. Luego acusaron a Liaw de ayudar a desviar a China servidores con chips Nvidia valorados en USD $2.500.000.000.
Liaw se declaró no culpable. La acusación describió una red de contrabando sofisticada, pero dejó sin responder preguntas esenciales, incluida la identidad final de algunos clientes chinos. Los portavoces de la fiscalía estadounidense y de la agencia del Departamento de Comercio que colabora en el caso no comentaron si Sharetronic forma parte de esos compradores no identificados.
Sharetronic tampoco respondió de forma directa a las preguntas sobre las facturas. En una declaración enviada por correo electrónico, reiteró que no tiene relación comercial con Super Micro y se negó a ofrecer detalles adicionales sobre sus compras o ventas de equipos, alegando confidencialidad de sus clientes.
La empresa sostuvo que los servidores adquiridos por ella y sus afiliadas se usan para prestar servicios de cómputo a terceros, y aseguró que todos los activos relacionados provienen de canales legales y conformes. Tras la caída bursátil del 20 de marzo, su firma legal también publicó un mensaje en WeChat advirtiendo posibles acciones legales contra personas o entidades que dañen sus intereses o difundan rumores.
El giro de Sharetronic hacia la infraestructura de IA
Sharetronic fue fundada hace más de dos décadas en Shenzhen, pero en años recientes se sumó al auge de la infraestructura para inteligencia artificial. Ese giro comenzó en 2024 con el lanzamiento de una empresa conjunta llamada Guangzhou Fcloud Technology Co., orientada a construir capacidad de cómputo de alto rendimiento en China.
De acuerdo con el sitio web de FCloud y una entrevista con el presidente de Sharetronic, Geng Kangming, publicada por Securities Times, el plan apuntaba a expandir centros de datos en distintos puntos del país. Hacia finales de ese mismo año, FCloud obtuvo la designación Nvidia Cloud Partner, conocida como NCP, para servicios de cómputo.
Esa certificación era especialmente codiciada. Según el sitio de Nvidia, solo ocho firmas en China contaban con esa distinción, mientras que a escala global había 59. La acreditación implica que Nvidia considera que esas compañías pueden ofrecer infraestructuras robustas, seguras y energéticamente eficientes para cargas de trabajo de IA.
Sin embargo, el sello de confianza no ha evitado cuestionamientos en otros mercados. Otros dos socios NCP, ubicados en el sudeste asiático, también han sido objeto de escrutinio por posibles infracciones ligadas al comercio de semiconductores. Eso vuelve más delicada la posición de FCloud y de su matriz si se confirma el uso de hardware restringido.
Después de lograr la designación NCP, Sharetronic aceleró su gasto. La empresa anunció adquisiciones de hardware por un total de ¥ 32.200.000.000 y, al mismo tiempo, buscó financiamiento bancario relevante para sostener esa expansión. Geng afirmó que esa inversión sentaría una base sólida para el crecimiento, aunque reconoció que seguía siendo pequeña frente a la demanda de sus clientes.
Préstamos, garantías y nuevas pistas sobre los servidores
En general, Sharetronic no ha detallado públicamente qué tipos exactos de servidores de IA estaba comprando. Pero parte de esa opacidad se rompió a través de su actividad de financiación. El año pasado, la empresa y dos subsidiarias de reciente creación ofrecieron servidores de IA como garantía al solicitar préstamos bancarios.
Para ello presentaron versiones censuradas de facturas de compra ante una agencia de crédito supervisada por el banco central de China. Bloomberg comparó los números de factura, las fechas de emisión y los valores totales con documentos presentes en una base de datos administrada por la Administración Estatal de Impuestos.
Ese cruce permitió identificar 17 facturas completas. En conjunto, describían servidores por unos ¥ 6.000.000.000, cerca de una quinta parte del volumen total que Sharetronic había dicho que planeaba adquirir. La mayor parte de esos equipos aparecía descrita en términos genéricos.
Las dos facturas de mayo y junio fueron las más reveladoras. Además de los 276 sistemas Super Micro, mencionaban un lote de 32 productos Dell PowerEdge XE9680. Esos servidores pueden operar con varios chips estadounidenses, de Nvidia y de otros fabricantes, por lo que el nombre comercial no confirma por sí solo qué procesadores específicos llegaron a China.
De todos modos, todas las opciones posibles para esos sistemas estaban sujetas a restricciones estadounidenses en mayo de 2025, fecha de la factura. Dell dijo por correo electrónico que no encontró registros de las supuestas ventas y advirtió que, si determina que un cliente desvió productos o los transfirió a una ubicación o comprador no autorizado, toma medidas rápidas, incluida la terminación de la relación.
Nvidia tampoco respondió directamente a si las ventas de servidores de IA prohibidos por parte de la matriz de FCloud podrían afectar su designación como Nvidia Cloud Partner. La compañía sí indicó que cualquier empresa china necesitaría aprobación de Washington y de Beijing antes de adquirir servidores H200, aludiendo a productos que planea introducir en el mercado chino después de que el presidente Donald Trump dijera que aprobaría algunas licencias.
Más allá de la defensa de Sharetronic, el episodio deja una conclusión incómoda para la industria. China sigue mostrando una fuerte demanda por chips y servidores avanzados para IA, y los documentos sugieren que, aun con controles endurecidos, el flujo de hardware restringido no ha sido completamente contenido.
Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público
Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA
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