Por Angel Di Matteo   𝕏 @shadowargel

La app cripto venezolana Kontigo creció con un discurso de inclusión financiera y tecnología, pero ahora enfrenta investigaciones por parte de autoridades estadounidenses en medio de sanciones y tensiones políticas.

***

  • Kontigo levantó más de USD $20.000.000 y afirmó tener 1,2 millones de usuarios en América Latina.
  • En Venezuela, la app operó con licencia estatal y fue parte de flujos petroleros liquidados en stablecoins.
  • La presión regulatoria provocó la salida de socios clave y una caída abrupta en su actividad.
  • La app reportó haber sido víctima de un hackeo a inicios de año.

 

Kontigo, la app cripto venezolana que enfrentó problemas el mes pasado tras un hackeo que derivó en el robo de fondos de los usuarios, enfrenta nuevos problemas en EE. UU., ya que las autoridades norteamericanas abrieron una investigación en contra de la empresa responsable, justamente por haber facilitado la comercialización de petróleo mediante pagos con stablecoins al gobierno del país sudamericano.

De acuerdo con un reporte publicado por The Wall Street Journal, las autoridades norteamericanas identificaron conexiones entre las tecnologías empleadas y figuras políticas venezolanas, por lo que se sospecha que dicha app fue empleada para que el gobierno violase de alguna forma las sanciones vinculadas al comercio del petróleo. Tengamos presente que Kontigo se promovía como un mecanismo para que los residentes pudiesen tener acceso a dólares digitales, justamente frente a las dificultades económicas asociadas a la moneda local.

El ascenso impulsado por la narrativa de Silicon Valley

Kontigo fue fundada en 2023 por el emprendedor venezolano Jesús Castillo, quien se presentó como un actor pequeño enfrentándose a los grandes bancos tradicionales. Este instaló a su equipo en una casa de lujo en San Francisco, organizó hackatones transmitidos en línea y habló abiertamente de construir un neobanco para latinos. En algunas presentaciones, incluso mencionó aspiraciones que iban más allá de la Tierra, incluyendo referencias a Marte.

Ese discurso resultó atractivo para inversionistas. La empresa fue aceptada en Y Combinator y en diciembre recaudó más de USD $20 millones de fondos reconocidos, entre ellos Coinbase Ventures y Alumni Ventures. El financiamiento consolidó la percepción de Kontigo como una startup con respaldo institucional y proyección regional.

Castillo aseguró públicamente que la aplicación había alcanzado 1,2 millones de usuarios en América Latina y América del Sur. También afirmó que por la plataforma ya habían circulado más de USD $1.000 millones. El producto permitía intercambiar efectivo local por stablecoins vinculadas al dólar, que luego podían utilizarse para pagos y operaciones bancarias básicas.

Stablecoins, sanciones y petróleo venezolano

Fuera de Venezuela, Kontigo se promocionó como una herramienta para protegerse de la inflación y facilitar el acceso al sistema financiero. Dentro del país, la dinámica fue distinta. Allí, la empresa operó con aprobación estatal y obtuvo una licencia del regulador cripto venezolano Sunacrip a través de una empresa local llamada Oha Technology. El permiso fue firmado por el ministro de Finanzas.

En chats privados de enero de 2025, Castillo celebró la obtención del permiso. En uno de esos mensajes afirmó que el éxito de Kontigo se había construido con trabajo y perseverancia, sin vínculos familiares con el poder político. Sin embargo, la relación con el Estado venezolano era un elemento central de su operación local.

En un evento cerrado realizado en Caracas en diciembre, materiales de Kontigo mostraron cómo las ventas de petróleo venezolano se estaban liquidando mediante stablecoins. El economista Asdrúbal Oliveros explicó a los asistentes que las sanciones habían bloqueado los canales bancarios tradicionales, lo que llevó a que la criptomoneda llenara ese vacío. Según se indicó en el evento, durante la segunda mitad del año anterior cerca del 80% de los ingresos petroleros de Venezuela llegaron en forma de pagos con stablecoins.

Esos fondos ingresaban luego a la economía local mediante bancos, mesas de cambio y plataformas cripto con licencia, entre ellas Kontigo y una app rival llamada Crixto. Una de las diapositivas del evento resumía la situación con una frase directa: “El mercado cripto al rescate”.

Ruptura con socios y presión regulatoria

Los usuarios venezolanos también podían transferir fondos entre Kontigo y el Banco de Venezuela, a pesar de que esa institución se encuentra sancionada por el Tesoro de Estados Unidos. Durante meses, la plataforma permitió además transferencias vinculadas a cuentas bancarias estadounidenses mediante intermediarios, una práctica que en gran medida está prohibida.

Hacia finales de diciembre, la situación comenzó a cambiar. JPMorgan Chase cortó el acceso de la empresa. Stripe puso fin a sus servicios de pago. Bridge hizo lo mismo. Posteriormente, las transacciones con PayPal dejaron de funcionar para los usuarios de la app.

Uno de los socios estadounidenses declaró que ejecutivos de Kontigo habían asegurado que no existían operaciones sobre el terreno en Venezuela. Esa relación terminó poco después. Además, la licencia de Sunacrip asociada a Oha Technology expiró el 8 de enero, dejando a la empresa sin un respaldo regulatorio clave dentro del país.

Acusaciones, hackeo y caída de actividad

Las dificultades se intensificaron después de que el periodista Jason Mikula publicara un artículo en el que alegaba vínculos ocultos entre la empresa y la familia de Nicolás Maduro. Cuando el CEO de Klarna, Sebastian Siemiatkowski, compartió esa publicación, la cuenta oficial de Kontigo respondió que buscaría responsabilizar a quienes difundieran afirmaciones falsas.

Días después, la compañía informó que había sufrido un hackeo. En total, 1.005 usuarios perdieron alrededor de USD $341.000. Kontigo aseguró que todas las pérdidas fueron cubiertas. El 12 de enero, Jesús Castillo publicó un video de nueve minutos en español, en el que afirmó que la plataforma estaba siendo atacada por críticos y hackers. Negó vínculos políticos y reiteró que el crecimiento se debía al trabajo, no a conexiones familiares.

Mientras tanto, la actividad de la plataforma se redujo de forma drástica. La principal billetera pública listada en el sitio web de la empresa había mostrado durante meses flujos semanales de cientos de miles de dólares. Después del 19 de enero, esos movimientos se redujeron a pequeñas transacciones de prueba, cercanas a USD $1 cada una.

Por lo pronto, solo queda esperar y ver el avance de las investigaciones en EE. UU., ya que estas podrían dificultar aún más la posición de Kontigo, en especial ahora que la situación política en Venezuela ha cambiado parcialmente tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.


Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin

Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público


ADVERTENCIA: DiarioBitcoin ofrece contenido informativo y educativo sobre diversos temas, incluyendo criptomonedas, IA, tecnología y regulaciones. No brindamos asesoramiento financiero. Las inversiones en criptoactivos son de alto riesgo y pueden no ser adecuadas para todos. Investigue, consulte a un experto y verifique la legislación aplicable antes de invertir. Podría perder todo su capital.

Suscríbete a nuestro boletín