China está tomando la delantera en la naciente industria de robots humanoides gracias a una cadena de suministro de hardware forjada en el auge de los vehículos eléctricos y a un ecosistema capaz de pasar del prototipo al despliegue real en tiempo récord. Pero el liderazgo temprano también enfrenta cuellos de botella: software, datos de entrenamiento y seguridad.
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- Empresas chinas avanzan más rápido y con mayor volumen de envíos que sus rivales estadounidenses, según voces del sector
- El mercado aún es pequeño: se reportaron 13.317 unidades globales el año pasado, aunque se proyecta un crecimiento acelerado hacia 2035
- La autonomía total sigue lejos: el hardware va por delante del “cerebro”, y la falta de datos y la seguridad marcan el ritmo regulatorio
🤖✨ China lidera la carrera global en robots humanoides, superando a EE. UU. en envíos.
En 2022, solo se enviaron 13,317 unidades a nivel mundial.
Sin embargo, se prevé que el mercado se duplique anualmente, alcanzando 2.6 millones para 2035.
Las empresas chinas como Unitree… pic.twitter.com/U2CssFZsxO
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China y el momento mediático que empuja a una industria
Los robots humanoides de China volvieron a colocarse en el centro de la conversación global tras aparecer en la Gala del Festival de Primavera, el programa televisivo de la víspera del Año Nuevo Lunar. En ese escenario, las máquinas llamaron la atención con acrobacias de kung fu, una vitrina que busca demostrar destreza física y control en tiempo real.
Al mismo tiempo, el fabricante chino de teléfonos Honor se prepara para presentar su primer robot humanoide durante el MWC en España. La coincidencia no es casual: el hardware de consumo, la manufactura avanzada y los grandes eventos tecnológicos están convergiendo para acelerar el “relato” y, sobre todo, la adopción.
Para lectores nuevos, un robot humanoide no es solo un brazo industrial sobre una línea de producción. Se trata de una plataforma con forma y movilidad similares a las de una persona, pensada para operar en espacios diseñados para humanos. Eso incluye fábricas, almacenes, tiendas y, en el futuro, hogares y centros de cuidado.
China ya había señalado a la robótica como prioridad bajo el plan “Hecho en China 2025”. Sin embargo, ese impulso se enfocó primero en la automatización de fábricas, no en humanoides. El giro reciente se explica por el avance acelerado de la inteligencia artificial multimodal, que está empujando lo que se conoce como IA encarnada: máquinas autónomas que actúan en el mundo físico.
Velocidad a escala: por qué China envía más, itera más y cobra menos
En esta etapa temprana, empresas chinas están superando a rivales estadounidenses tanto en velocidad como en volumen, afirmó Selina Xu, líder en política china y de IA en la oficina de Eric Schmidt, citada por la fuente. Según Xu, la ventaja nace de una cadena de suministro de hardware más robusta y de una base manufacturera difícil de igualar.
La ejecutiva explicó que gran parte de esa cadena se desarrolló al calor del sector de vehículos eléctricos, con componentes clave como sensores y baterías. Ese ecosistema reduce costos, acelera ciclos de prueba y permite iterar diseños con rapidez. En un mercado donde cada versión cuenta, ese ritmo puede definir ganadores.
El resultado, de acuerdo con Xu, es doble: robots más baratos y lanzamientos más frecuentes. Como indicador, señaló que la firma china Unitree envió aproximadamente 36 veces más unidades el año pasado que sus rivales estadounidenses Figure y Tesla. La cifra subraya que el pulso inicial se está ganando con logística, producción y cadencia industrial.
Esto importa incluso para sectores como cripto e IA, porque la “IA encarnada” demanda infraestructura comparable a la de los grandes modelos: cómputo, chips, datos y capital. Además, crea nuevas cadenas de valor donde hardware, software y servicios compiten por márgenes, un patrón que los mercados ya conocen por el auge de los centros de datos y los aceleradores de IA.
Un mercado pequeño, proyecciones enormes y una métrica que exige cautela
Pese al ruido mediático, los envíos globales de robots humanoides totalizaron solo 13.317 unidades el año pasado, según un informe de Forbes publicado el mes pasado. Es una base reducida para una industria que, aun así, se espera que casi se duplique anualmente y alcance 2,6 millones de unidades para 2035.
La propia estimación viene con advertencias. El reporte citado señala que no está claro cuántas unidades corresponden a ventas comerciales frente a modelos de demostración o despliegues piloto. En otras palabras, el número muestra tracción, pero también evidencia que el sector sigue en una fase inicial.
En cuanto a liderazgo por envíos en 2025, el grupo de fabricantes más destacado fue encabezado por Agibot y Unitree, ambos de China. Detrás aparecieron UBTech, Leju Robotics, Engine AI y Fourier Intelligence. El listado refuerza la lectura de dominio temprano de Beijing en el segmento.
La transición clave, según Yuli Zhao, director de estrategia de Galbot, ha sido pasar de la “emoción impulsada por demostraciones” a la “adopción impulsada por operaciones”. Zhao también fue citado por la fuente y sostuvo que los clientes ahora preguntan si el robot puede trabajar de forma estable en entornos reales y asumir labores humanas de manera confiable.
De la demo al turno completo: dónde se ve primero el valor
El robot humanoide G1 de Galbot apareció en la Gala del Festival de Primavera de este año, junto a robots de Unitree Robotics, Noetix y MagicLab. La exhibición sirvió como muestra de coordinación y movilidad. Sin embargo, el debate se mueve hacia métricas operativas: estabilidad, repetibilidad y costo total de despliegue.
Zhao sostuvo que la demanda práctica se fortalece en China porque la política y la estrategia industrial incentivan actualizaciones de automatización. A eso se suma un ecosistema de manufactura que permite iterar de forma “extremadamente rápida”. La consecuencia es un ciclo cerrado donde prueba, falla, aprendizaje y mejora ocurren más deprisa.
El ejecutivo también advirtió que la adopción más duradera no proviene de una exhibición única. Llega cuando se demuestra valor “confiable y repetible” en operaciones de producción o de servicio. Esa frase retrata el cambio de la narrativa hacia contratos, mantenimiento, seguridad y desempeño medible.
Por eso, Zhao cree que el crecimiento inicial de la demanda se concentrará en lugares de trabajo delimitados. Mencionó fabricación industrial, logística de almacenes y comercio minorista, donde las tareas son repetitivas, las jornadas son largas y los procesos se encuentran bien definidos. Esas condiciones facilitan estandarizar el desempeño y escalar el retorno.
Capital, valuaciones e IPO: el combustible del boom chino
La inversión también está jugando un rol central. Unitree fue valorada en alrededor de USD $3.000 millones tras cerrar su Serie C el año pasado, y mantiene ambiciones de alcanzar hasta USD $7.000 millones en una futura IPO. En industrias intensivas en hardware, el capital ayuda a financiar inventario, fabricación y mejoras continuas.
Galbot, por su parte, recaudó más de USD $300 millones en nueva financiación. Eso habría elevado su valoración a USD $3.000 millones, en una de las rondas más grandes en la robótica humanoide de China hasta la fecha. En un mercado naciente, esas cifras apuntan a una carrera por capturar escala antes que el resto.
En paralelo, empresas estadounidenses también buscan moverse más allá de demos llamativas hacia despliegues reales. La startup Foundation planea construir 50.000 robots humanoides para finales de 2027. Es un objetivo agresivo, pensado para cerrar brechas de producción y acelerar el aprendizaje en campo.
Aun así, China ya apunta a una mezcla de modelos masivos asequibles y aplicaciones de alto nivel. Un informe de TrendForce en diciembre, citado por la fuente, describió una expansión rápida de humanoides en sectores industrial, de consumo y de rehabilitación. Esa diversificación podría amortiguar ciclos y multiplicar casos de uso.
Cuellos de botella: software, datos, autonomía y seguridad
El liderazgo en hardware no garantiza dominio en software. En sistemas de IA y software embebido, sigue sin estar claro dónde se ubican realmente las compañías chinas, según Xu. La industria apuesta por modelos de acción-visión-lenguaje y por “modelos del mundo”, pero ambas tecnologías permanecen en etapas tempranas.
Xu indicó que Nvidia lidera el espacio con una pila de software humanoide de extremo a extremo. Por eso, la mayoría de startups chinas de humanoides se apoyan en chips Orin de Nvidia. A la vez, fabricantes nacionales de chips trabajan en alternativas domésticas, una señal de que la cadena de suministro también quiere independencia en cómputo.
El problema técnico de fondo es permitir que los modelos de base robótica predigan el “siguiente estado físico” en entornos impredecibles, de forma análoga a cómo un modelo de lenguaje predice la siguiente palabra. Sin embargo, a diferencia de los LLM, las compañías no pueden simplemente extraer datos del internet para entrenar, explicó Xu.
Por esa escasez de datos, muchas empresas recurren a simulación para generar datos sintéticos, aunque la recolección del mundo real sigue siendo esencial. Xu resumió la tensión con una idea clara: el hardware va por delante del software. El “cuerpo” ya muestra más destreza que hace años, pero el “cerebro” aún está en desarrollo, y persisten fallas de confiabilidad, como se vio con robots que se rompieron en maratones de humanoides.
La seguridad aparece como otro gran obstáculo. Un accidente de alto perfil podría generar una reacción pública y acelerar restricciones. Según el análisis, China evalúa cómo implementar rápido sin avanzar demasiado, y se esperan más regulaciones conforme madure el sector.
No es una carrera de dos países: Japón y Corea también presionan
El desarrollo de robots humanoides no se limita a China y Estados Unidos. Japón apunta a la producción masiva para 2027, con un ecosistema que va desde startups hasta grandes jugadores de semiconductores. El país también carga un legado de proyectos como Asimo de Honda, Murata Boy de Murata Manufacturing y Pepper de SoftBank Robotics.
Un foco distintivo de Japón es el uso creciente de humanoides en el cuidado de personas mayores. James Riney, CEO de Coral Capital e inversor en tecnología en Japón, enumeró tres factores que empujan la adopción: escasez de mano de obra y deseo de depender menos de inmigración masiva; una visión cultural que percibe a los robots como aliados; y dominio japonés de partes importantes de la cadena de suministro robótica.
Desde Corea, la unidad Boston Dynamics de Hyundai Motor presentó un nuevo Atlas humanoide para uso en fábricas con horizonte 2028. El plan contempla producir hasta 30.000 unidades al año en Estados Unidos, como parte de su impulso por robótica impulsada por IA. Ese volumen proyectado muestra que otros actores también están apostando por escala.
Aun con esa competencia, el análisis sostiene que en China confluyen política gubernamental, estrategia industrial, escasez de mano de obra y capital privado. Zhao lo sintetizó como una “ventaja de velocidad a escala”, donde todo el ciclo de I+D, cadena de suministro, fabricación, integración y despliegue se comprime en un bucle estrecho. Eso permite pasar del prototipo a operaciones reales más rápido, aprender y volver a iterar a un ritmo difícil de igualar.
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