Por Canuto  

Un nuevo trabajo académico en arXiv plantea que la próxima ola de la inteligencia artificial no será solo más capaz, sino económicamente autónoma. El documento propone una “economía de agentes” basada en blockchain para que sistemas de IA operen como participantes de mercado sin intermediarios humanos, con identidad verificable, capacidad de recibir pagos y mecanismos de gobernanza a escala.
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  • El paper propone la “economía de agentes”, donde agentes de IA actúan como pares económicos de humanos usando blockchain.
  • Identifica tres propiedades clave: participación sin permisos, liquidación sin confianza y micropagos máquina a máquina.
  • Plantea una arquitectura de cinco capas que incluye DePIN, DIDs (W3C), RAG, MCP, account abstraction y DAOs agenticos.

 


Algo obvio para los que estamos en este espacio ha sido formalizado por este paper de Shadong University.

Un trabajo publicado en arXiv el 15 de febrero de 2026 plantea una tesis que cruza dos tendencias tecnológicas que avanzan en paralelo: la expansión de los sistemas de inteligencia artificial “agenticos” basados en modelos de lenguaje, y la madurez de la infraestructura Web3 más allá de las criptomonedas. El autor propone lo que denomina la “economía de agentes”, un marco socio-técnico donde agentes autónomos de IA operarían como participantes económicos comparables a los humanos, pero sobre una base diseñada para máquinas.

El documento, titulado The agent economy: a blockchain-based foundation for autonomous AI agents, está firmado por Minghui Xu, con afiliaciones a Shandong University y Quan Cheng Laboratory, ambas en China. Según el texto, el problema de fondo no es que falten capacidades cognitivas en los agentes, sino que la infraestructura legal y financiera actual es “humanocéntrica”, lo que impide que estos sistemas tengan identidad propia, mantengan activos o reciban pagos de forma directa.

Desde una óptica de mercados, la discusión conecta con preguntas que ya impactan al ecosistema cripto: ¿qué tipo de identidad necesita una entidad no humana para interactuar de forma verificable? ¿Cómo se ejecutan acuerdos sin tribunales, cuando la contraparte es software? ¿Qué rieles de pago soportan microtransacciones a una escala imposible para la supervisión humana? El paper responde a estas preguntas con blockchain como pieza central, aunque también reconoce desafíos de investigación y aristas regulatorias.

Por qué los agentes actuales siguen “encerrados” en modelos de intermediación humana

El autor sostiene que, pese a los avances recientes, los agentes de IA siguen atados a un esquema de dependencia estructural: suelen operar dentro de APIs centralizadas y requieren que un humano, empresa u organización posea la identidad legal, las cuentas financieras y, en términos cripto, las claves privadas. En ese contexto, un agente puede ejecutar tareas, pero no puede comportarse como actor económico autónomo.

El paper enumera limitaciones concretas. Primero, la ausencia de una identidad independiente: el agente no puede “probar” su existencia o reputación sin un patrocinador humano. Segundo, la incapacidad financiera: no puede mantener o transferir valor, pagar servicios o recibir compensación directamente. Tercero, un problema de gobernanza y escalabilidad: con millones de agentes, la supervisión manual humana se vuelve inviable, según el texto.

Cuarto, el documento describe un “vacío legal”. Un agente no puede entrar a contratos ni ser responsabilizado de manera tradicional, lo que deja a estos sistemas en una zona gris operativa. Bajo este diagnóstico, el paper plantea que la IA agentica seguirá siendo una herramienta sofisticada si no se resuelve la capa económica que permite actuar y liquidar acuerdos sin depender de terceros humanos.

La visión alternativa que propone el autor es un ecosistema donde los agentes tengan identidades descentralizadas, mantengan sus propias billeteras criptográficas y ejecuten transacciones de forma autónoma a través de contratos inteligentes. Además, construirían reputación on-chain con pruebas verificables de desempeño, para reemplazar la confianza basada en intermediarios.

La “economía de agentes” como propuesta: blockchain para identidad, pagos y cumplimiento

El trabajo define la “economía de agentes” como un paradigma donde agentes autónomos poseen agencia económica independiente. A diferencia de la automatización tradicional, el objetivo sería que los agentes puedan ser “participantes soberanos” capaces de poseer activos, ejecutar acuerdos vinculantes y internalizar costos y beneficios mediante protocolos descentralizados.

En esa línea, el paper describe la idea de una “Internet of agents (IoA)”, una red global descentralizada donde humanos y máquinas interactúan como participantes equivalentes dentro de un mercado sin permisos. El argumento central es que la infraestructura actual no puede sostener esa autonomía porque depende de documentos, sistemas de identidad estatal y confianza institucional que los agentes no pueden obtener por sí mismos.

Para sostener el salto conceptual, el autor compara humanos y máquinas como actores económicos. Los humanos cuentan con personería legal, mecanismos de responsabilidad y acceso natural al sistema bancario. Las máquinas, en cambio, “no nacen, se instancian”, no tienen pasaportes ni identificaciones gubernamentales, y dependen de energía y hardware para operar.

El paper también subraya diferencias de escala. Mientras el trabajo humano se mide en horas y contratos relativamente grandes, un agente podría ejecutar millones de microtareas en un día, cada una con valores fraccionales. Según el documento, un mercado basado en negociación y supervisión humana no puede gestionar contratos de USD $0,001 a la escala de millones por día, y menos aún a frecuencias cercanas a “millones por segundo” en sistemas sofisticados.

Tres propiedades que, según el paper, hacen a blockchain “necesaria” para la autonomía

El autor presenta tres propiedades como habilitadores críticos. La primera es la participación sin permisos. En sistemas tradicionales, abrir cuentas y acceder a rieles de pago requiere documentación e identificación gubernamental, algo fuera del alcance de un agente autónomo. En blockchain, sostiene el paper, la participación se habilita por pares de claves criptográficas, lo que permitiría a un agente crear una identidad on-chain al momento de su creación.

La segunda propiedad es la liquidación “sin confianza” mediante contratos inteligentes. El documento argumenta que los modelos clásicos de cumplimiento se basan en contratos legales, escrow y tribunales. Eso falla cuando la contraparte es un agente que no puede ser demandado o compelido en un sistema judicial. En ese vacío, el paper propone que el contrato inteligente funcione como acuerdo, custodio y mecanismo automático de ejecución.

Como ejemplo, el texto describe un escenario donde un agente contrata a otro para una tarea de cómputo. El contratante deposita el pago en un smart contract, el ejecutor entrega una prueba criptográfica de cumplimiento, el contrato verifica y libera el pago. El punto del autor es que la confianza se desplaza desde la contraparte hacia el código y el entorno de ejecución de la blockchain.

La tercera propiedad es el soporte para micropagos máquina a máquina (M2M). El paper afirma que la facturación mediada por humanos se vuelve obsoleta en entornos donde agentes aparecen, interactúan y desaparecen en segundos. Además, cuando los pagos se miden en fracciones de centavo, el costo administrativo de la supervisión supera el valor transferido, por lo que el pago debe ser programático y autónomo.

La arquitectura de cinco capas: DePIN, DIDs, RAG, MCP, account abstraction y DAOs agenticos

Para aterrizar la propuesta, el autor plantea una arquitectura de cinco capas. La primera es la infraestructura física, compuesta por hardware y energía, y sugiere su articulación mediante protocolos DePIN. En el enfoque del paper, esta capa importa porque los agentes, a diferencia de los humanos, dependen de cómputo y electricidad como condición de existencia operativa.

La segunda capa es identidad y agencia. Allí, el documento menciona el uso de estándares como W3C DIDs para establecer soberanía on-chain y construir capital reputacional. Según el paper, un agente podría autoemitir credenciales como versión de modelo o dataset de entrenamiento, o recibir atestaciones criptográficas de otros agentes o instituciones, creando una base verificable de reputación.

La tercera capa es cognitiva y de herramientas, donde el texto incorpora conceptos actuales del campo de IA aplicada como RAG (retrieval-augmented generation) y MCP. La idea es dotar al agente de capacidades de consulta, memoria y ejecución de herramientas para sostener tareas complejas, aunque el documento enmarca esto como parte de un stack más amplio y no como solución independiente.

La cuarta capa es económica y de liquidación, con énfasis en la autonomía financiera, y el paper menciona account abstraction como mecanismo para mejorar la operatividad de cuentas y flujos de pago. La quinta capa es la gobernanza colectiva, donde propone coordinar sistemas multiagente mediante “agentic DAOs”, una analogía organizacional para gestionar decisiones y coordinación en redes de agentes.

El texto remata señalando que, además del diseño técnico, existen retos de investigación y también implicaciones éticas y regulatorias. Aunque el documento no reduce el tema a precios o tokens específicos, sugiere que la infraestructura de identidad, pagos y coordinación en blockchain podría habilitar un mercado donde agentes y humanos interactúen como participantes económicos en pie de igualdad.

En conjunto, la propuesta busca convertir la discusión sobre agentes de IA desde la productividad individual hacia una economía programable, con reglas, reputación y pagos nativos. Para el ecosistema cripto, el paper funciona como un mapa conceptual de por qué la identidad descentralizada, las liquidaciones automáticas y las microtransacciones pueden dejar de ser “casos de uso potenciales” y convertirse en requisitos operativos si el mundo avanza hacia redes masivas de agentes autónomos.


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