Investigadores aduaneros de Corea del Sur informaron la interrupción de una red internacional que presuntamente lavó KRW 148.900 millones mediante criptomonedas y el sistema bancario local, ocultando transferencias bajo supuestos gastos legítimos y aprovechando múltiples jurisdicciones.
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- La Korea Customs Service remitió a tres personas a fiscales por presuntas violaciones cambiarias.
- La red habría movido fondos entre septiembre de 2021 y junio de 2025 usando cripto y cuentas bancarias surcoreanas.
- El caso ocurre mientras crece la vigilancia sobre flujos ilícitos y el mercado cripto local alcanza KRW 95 billones.
🚨 Corea del Sur desmantela red de lavado de USD 100 millones con criptomonedas
Tres individuos fueron remitidos a fiscales por violaciones cambiarias
La red operó entre septiembre de 2021 y junio de 2025
Utilizaba transacciones camufladas como gastos legítimos
Las… pic.twitter.com/9zVVEVBGvf
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) January 19, 2026
La Korea Customs Service (KCS) informó que investigadores aduaneros en Corea del Sur lograron desarticular una red internacional de lavado de dinero que presuntamente procesó KRW 148.900 millones, equivalentes a USD $101,7 millones, mediante criptomonedas y el sistema bancario doméstico. El anuncio fue reportado por la agencia de noticias Yonhap, citando el comunicado entregado por la entidad.
Según lo indicado por la KCS, tres individuos fueron remitidos a fiscales por presuntas violaciones de la Foreign Exchange Transactions Act. La acción apunta a operaciones que, según alegan las autoridades, utilizaron mecanismos de conversión cripto y transferencias bancarias para mover capitales de forma encubierta, evitando controles y señales de alerta tradicionales.
Sobre el modus operandi
El presunto esquema habría funcionado durante un período extendido, desde septiembre de 2021 hasta junio de 2025. Durante ese tiempo, la red habría trasladado fondos bajo la apariencia de pagos legítimos. Entre los conceptos utilizados para camuflar la actividad, Yonhap mencionó gastos como cirugías cosméticas o matrículas educativas, lo que habría permitido presentar transacciones como egresos normales.
El reporte sostiene que el grupo utilizó una combinación de rutas transfronterizas y operaciones en varias jurisdicciones para dificultar la detección. De acuerdo con la acusación, los sospechosos compraban criptoactivos en múltiples países, los enviaban a billeteras de criptomonedas en Corea del Sur, y luego los convertían en moneda local para integrarlos al circuito financiero tradicional.
Una parte clave del método, según el relato citado por la agencia, habría sido la fragmentación de los fondos. En lugar de canalizar grandes montos por un número limitado de cuentas, las sumas se dispersaban por numerosas cuentas bancarias surcoreanas. Esta táctica, frecuente en esquemas de lavado, busca reducir la trazabilidad y minimizar la probabilidad de activar alertas por movimientos inusuales.
El caso también refleja el enfoque creciente de las autoridades del país sobre el uso de criptomonedas en delitos financieros. Aunque los activos digitales no son, por definición, ilegales, su capacidad de transferirse con rapidez entre plataformas, jurisdicciones y tipos de billeteras los vuelve atractivos para actores que intentan esconder el origen y destino del dinero.
Énfasis regulatorio en Corea del Sur
Desde la perspectiva regulatoria, la medida se enmarca en una etapa de mayor presión sobre el mercado cambiario ilegal. La KCS señaló que la intervención ocurre en un contexto donde las autoridades surcoreanas han intensificado el escrutinio sobre actividades de divisas no autorizadas, particularmente aquellas vinculadas con redes clandestinas de intercambio de dinero.
Como ejemplo de esa postura más agresiva, la KCS informó que el 13 de enero anunció inspecciones intensivas “durante todo el año”. El objetivo de estas revisiones es identificar y frenar operaciones de cambio subterráneo que podrían amenazar la estabilidad del tipo de cambio, según la declaración oficial referida en el reporte.
La advertencia de la entidad no surge en el vacío. El comunicado de la KCS de la semana pasada también destacó que se han observado discrepancias importantes en los flujos de divisas del país. En particular, se reportó que en 2025 la brecha entre los ingresos comerciales procesados por bancos y el valor de bienes reportado a aduanas alcanzó aproximadamente USD $290.000 millones.
De acuerdo con lo señalado por la KCS, esa diferencia habría sido la más grande en cinco años, y elevó inquietudes sobre posibles movimientos de capital ilícitos. Cuando los números que registran los bancos no coinciden con lo que se informa en comercio exterior, los reguladores suelen interpretarlo como una señal de riesgo que puede estar asociada a prácticas de evasión, ocultamiento o manipulación de flujos.
En paralelo, la entidad también citó resultados de otra inspección cambiaria realizada en 2025, enfocada en una industria específica. La KCS indicó que el 97% de las empresas encuestadas habrían participado en transacciones ilícitas, por un total de KRW 2,2 billones. Estas cifras refuerzan el argumento institucional de que el problema tiene una dimensión sistémica y no se limita a casos aislados.
Popularidad de las criptomonedas a nivel local
Mientras las autoridades se enfocan en divisas y comercio exterior, el caso también pone bajo reflectores al mercado cripto doméstico. Según datos de la Financial Services Commission, el mercado de criptoactivos en Corea del Sur alcanzó una capitalización de KRW 95 billones para junio de 2025, una cifra que refleja un nivel de adopción considerable dentro de la economía local.
La misma fuente, citada en el reporte, indicó que el volumen promedio de negociación diaria se ubicó en USD $4.350 millones. Ese nivel de actividad convierte al ecosistema surcoreano en un mercado relevante a escala global, pero también implica una superficie de riesgo mayor para esquemas que intentan mezclar fondos entre plataformas, billeteras y cuentas bancarias.
El desafío para las autoridades es equilibrar innovación y vigilancia. Un mercado con alto volumen y múltiples participantes requiere controles sólidos, monitoreo interinstitucional y cooperación con actores privados. En este caso, el uso combinado de criptoactivos y cuentas bancarias locales demuestra cómo las fronteras entre el sistema financiero tradicional y el digital pueden volverse un punto de vulnerabilidad si no existe coordinación efectiva.
Aunque el reporte no detalla el mecanismo exacto de detección, el hecho de que la KCS haya remitido el caso a fiscales sugiere que la investigación logró reunir evidencia suficiente para sustentar presuntas violaciones bajo el marco legal de transacciones de divisas. La evolución del proceso judicial definirá si las acusaciones se traducen en condenas y en medidas adicionales para contener operaciones similares.
Artículo escrito con ayuda de un redactor de contenido de IA, editado por Angel Di Matteo / DiarioBitcoin
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