Por Canuto  

Utah está a un paso de bloquear plataformas como Kalshi y Polymarket mediante una nueva ley que clasifica ciertas apuestas deportivas como juego, en un movimiento que profundiza el choque entre reguladores estatales y la supervisión federal que reclama la CFTC.

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  • La ley HB243 de Utah apunta a frenar ofertas deportivas en plataformas de mercados de predicción.
  • La legislación define las apuestas de proposición como juego.
  • Kalshi demandó a Utah al sostener que sus contratos son derivados regulados a nivel federal, no apuestas.
  • El presidente de la CFTC, Michael Selig, afirmó que la agencia defenderá en tribunales su autoridad sobre estos mercados.

 


Utah está listo para endurecer su postura contra los mercados de predicción, en una disputa que ya enfrenta a estados, empresas del sector y reguladores federales en Estados Unidos. El foco está sobre plataformas como Kalshi y Polymarket, que han ganado visibilidad por permitir operar sobre el resultado de eventos futuros, incluidos algunos vinculados al deporte.

El detonante más reciente es la ley HB243, conocida como Revisiones de Juego, que fue enviada el miércoles al escritorio del gobernador de Utah luego de haber pasado por la Cámara estatal el 10 de febrero y de recibir aprobación en el Senado el 27 de febrero. La medida redefine el marco legal para ciertas ofertas de predicción relacionadas con eventos deportivos.

Según reportó Cointelegraph, el proyecto clasifica las llamadas apuestas de proposición como juego. Ese tipo de apuestas no se enfoca en el marcador final de un partido, sino en hechos concretos dentro de un evento, como el rendimiento de un atleta o si un equipo alcanza una estadística específica.

La intención de la legislación es impedir que empresas ofrezcan apuestas de predicción o de proposición relacionadas con deportes dentro de Utah, incluso si esas plataformas se presentan a sí mismas como mercados de predicción y no como casas de apuestas tradicionales. Esa distinción es justamente una de las bases del conflicto legal que hoy escala en varios frentes.

Utah busca cerrar el paso a una zona gris regulatoria

El gobernador Spencer Cox dijo que planea firmar la legislación, de acuerdo con un informe de Associated Press citado por la cobertura. Su postura deja claro que, para las autoridades estatales, estas plataformas pueden convertirse en una extensión digital del juego deportivo.

“Estamos poniendo un casino en el bolsillo de cada estadounidense, y están apuntando especialmente a los jóvenes”, dijo Cox, según el reporte. Luego agregó: “Es realmente terrible lo que están haciendo, y nos vamos a asegurar de que esto no suceda en nuestro estado“.

La preocupación de Utah se inscribe en un debate más amplio sobre los límites entre innovación financiera, derivados regulados y apuestas. En los mercados de predicción, los usuarios compran y venden contratos ligados a eventos futuros, lo que para algunos actores del mercado equivale a una forma de descubrimiento de precios. Para otros reguladores estatales, eso puede parecer simplemente una apuesta.

Ese matiz es especialmente relevante en un entorno donde varias plataformas tecnológicas y financieras han intentado expandir productos que mezclan participación minorista, especulación y eventos no tradicionales. La discusión no solo toca el terreno jurídico, sino también asuntos de protección al consumidor, acceso móvil y exposición de usuarios jóvenes.

Kalshi responde con demandas y defiende el marco federal

Kalshi reaccionó antes incluso de la firma final de la norma. En febrero, la compañía demandó a Utah y pidió a un juez federal que bloquee cualquier intento del estado por aplicar restricciones de juego contra su plataforma, poco después de que el Comité de Negocios y Trabajo del Senado de Utah aprobara por unanimidad el proyecto HB243.

La empresa sostiene que sus contratos de eventos no son apuestas, sino derivados regulados a nivel federal. Bajo ese argumento, afirma que la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de EE. UU., o CFTC, tiene autoridad exclusiva sobre este tipo de mercados según la Ley de Intercambio de Productos Básicos.

Desde esa perspectiva, Utah y otros estados no tendrían facultades para prohibir la actividad de la plataforma si los productos ofrecidos ya caen bajo supervisión federal. Esa línea de defensa es central para el modelo de negocio de Kalshi y puede marcar el futuro de otros operadores del sector.

La ofensiva judicial de la compañía no se limita a Utah. El miércoles, Kalshi también demandó a Iowa, alegando que existía riesgo de una acción de cumplimiento inminente. El movimiento muestra que la empresa espera un escenario de presión regulatoria coordinada o, al menos, una expansión del conflicto hacia otros estados.

El contexto judicial tampoco le ha sido completamente favorable. El lunes, un juez federal de Ohio negó la solicitud de Kalshi para bloquear a reguladores estatales que buscan hacer cumplir leyes de juego contra sus contratos de eventos deportivos. Ese revés sugiere que la discusión seguirá abierta y que las cortes tendrán un papel decisivo en definir los límites del sector.

La CFTC endurece su discurso sobre su jurisdicción

Mientras los estados intentan ampliar su margen de acción, la CFTC ha reafirmado que posee autoridad regulatoria sobre los mercados de predicción. La postura del organismo ha ganado relevancia porque la disputa ya no parece una simple diferencia de criterios administrativos, sino un choque de competencias entre niveles de gobierno.

El presidente de la CFTC, Michael Selig, fue especialmente directo. “Para aquellos que buscan desafiar nuestra autoridad en este espacio, déjenme ser claro, nos veremos en los tribunales“, declaró recientemente, en un mensaje que deja entrever una estrategia de defensa firme por parte de la agencia federal.

Durante una conferencia de la industria celebrada el lunes en Florida, Selig también argumentó que los mercados de predicción pueden funcionar como herramientas útiles para descubrir información sobre eventos futuros. En su visión, estos mecanismos generan señales más transparentes y responsables cuando los participantes respaldan sus opiniones con dinero real.

El funcionario describió a los mercados de predicción bien diseñados como “máquinas de la verdad“. Con esa idea, sugirió que estos sistemas pueden ofrecer lecturas más confiables que las encuestas tradicionales, al menos en ciertos contextos, porque obligan a los operadores a asumir un costo económico por sus expectativas.

Esa defensa, sin embargo, no elimina las objeciones estatales. Para Utah, el hecho de que exista una interfaz de mercado o un contrato financiero no cambia necesariamente la naturaleza práctica del producto cuando el usuario promedio lo utiliza como una apuesta sobre desempeño deportivo. Allí está el corazón del conflicto regulatorio.

Un caso que puede redefinir los mercados de predicción en EE. UU.

Lo que ocurre en Utah podría tener repercusiones más allá de un solo estado. Si la ley entra en vigor y resiste las impugnaciones judiciales, otros reguladores locales podrían sentirse incentivados a adoptar medidas similares contra plataformas que ofrezcan productos vinculados a eventos deportivos.

Por el contrario, si Kalshi logra imponer la tesis de que sus contratos son derivados bajo jurisdicción exclusiva de la CFTC, la capacidad de los estados para intervenir quedaría más limitada. Eso abriría la puerta a un marco más uniforme para estos mercados, aunque también podría intensificar las críticas de quienes ven en ellos una forma de juego digitalizada.

Polymarket aparece en el centro del debate como una de las plataformas mencionadas en la discusión pública, aunque el frente judicial descrito en esta etapa se concentra sobre todo en Kalshi. Aun así, el resultado de estas disputas podría influir en todo el ecosistema de mercados de predicción, incluidas plataformas cripto y no cripto.

En lo inmediato, la atención seguirá puesta en la firma del gobernador Spencer Cox, en el avance de las demandas federales y en la disposición de la CFTC para defender su competencia en tribunales. El desenlace podría sentar un precedente importante para definir cuándo un contrato sobre eventos futuros es un instrumento financiero y cuándo pasa a ser, a ojos de un estado, una apuesta prohibida.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA

 


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