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Bitcoin en el Tercer Mundo impulsa el tecnocolonialismo, según informe de Naciones Unidas

Mucho se ha hablado de lo beneficioso que es Bitcoin para países en vía de desarrollo, para países cuyas economías son inestables o están a punto de irse a la bancarrota (un gran ejemplo en Latinoamérica es Venezuela). Sin embargo, este panorama es irreal, según un consultor de las Naciones Unidas.

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Un nuevo informe publicado por las Naciones Unidas afirma que la comunidad Bitcoin tiene tendencias hacia el “solucionismo tecno-colonial” y el “evangelismo tecno-liberal”, al proponer que las criptomonedas son una solución a los problemas de los países en vías de desarrollo.

El autor del informe es Brett Scott, un investigador independiente y consultor para el Instituto de Investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social. Este informe provee una explicación sobre los aspectos básicos de Bitcoin y discute las aplicaciones potenciales de la tecnología para el envío de remesas, las estructuras corporativas y los sistemas de microseguros.

También señala potenciales “puntos de preocupación y conflicto”, como la tendencia por parte de la comunidad Bitcoin de promover “solucionismo tecnológico” y evangelización con ideas políticas liberales.

Por contraste, el informe considera que la tecnología Blockchain funciona con “ideales comunitarios” y tiene potencial de crear una “cooperación a gran escala”.

Desconexión con la realidad 

La criptomoneda está basada en principios colaborativos, con un código abierto y una red peer-to-peer, y esto sugiere un compromiso hacia la solidaridad social y la ayuda mutua, dice Scott.

De todas formas, citando el informe de 2015 de Yelowitz and Wilson, llamado “Características de los Usuarios Bitcoin”, afirma que la imagen de Bitcoin se ha asociado con “especuladores, emprendedores con el único afán de ganar dinero, fundamentalistas del mercado liberal y fetichistas tecnológicos”.

Mientras que Bitcoin ha sido promocionado como una solución para aquellos que no cuentan con un banco en los países en vías de desarrollo, todavía hay dudas acerca de la viabilidad de las criptomonedas entre las naciones con acceso limitado a servicios de Internet.

Además del problema de generar confianza en una tecnología muy poco comprendida, Bitcoin necesita que en esos países se tenga la posibilidad de usar Internet, o incluso, disponer de electricidad.

Scott concluye que, al no entender estos problemas, la comunidad Bitcoin tiene “muy poca conexión con la realidad social de muchos países pobres”.

Añadió:

“La retórica frecuentemente agresiva dentro de la comunidad, al igual que la desigualdad en el acceso y la riqueza dentro del sistema, parece —a primera vista— entrar en conflicto con los ideales sociales y colaborativos de los movimientos económicos”.

Puede que la solución no sea Internet

Scott aprovechó la oportunidad de ofrecer más críticas políticas, diciendo que Bitcoin es más un deseo por refugiarse en Internet, que una búsqueda de soluciones necesarias para los problemas que están presentes en las naciones en desarrollo.

Proponer la adopción de Bitcoin por parte de naciones “vulnerables” es, en el mejor de los casos, una solución a corto plazo, y esto “distrae a los países de fortalecer sus, ya de por sí, instituciones frágiles”.

El informe prosigue:

“Una cosa es usar Bitcoin para desequilibrar el poder de los poderosos bancos en países como Estados Unidos, pero en países como Zimbabue, la necesidad real puede que sea fortalecer la integridad del sistema bancario, algo que solo puede lograrse después de una larga batalla política”.

La tecnología no opera en el vacío, y similarmente, el sistema Bitcoin no solo va a “descender en aquellos países empobrecidos para engrandecimiento de todos”.

Hay potencial en algunas áreas

Concluyendo, Scott concede que hay un gran potencial en el uso de Bitcoin, que puede ayudar a equilibrar la balanza del poder mediante Bitcoin y la tecnología Blockchain en algunos contextos.

“Mientras que la comunidad de esta tecnología es entusiasta y experimental, todavía es propensa al elitismo, a la mirada tecno-céntrica de la cultura de los start-up”.

Para el futuro, él sugiere que se debe investigar cómo la tecnología puede ser implementada, tomando en cuenta “los problemas reales que las personas enfrentan ante la implementación de esta tecnología, la diversidad cultural y los contextos políticos”.

Fuente: CoinDesk Traducción de Gabriela Camero

 

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