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Una mejor educación sobre Bitcoin ayudaría más que las regulaciones en la lucha contra el terrorismo

Autor en Twitter: @shadowargel

A raíz del ataque terrorista que tuvo lugar en la ciudad de París el 13 de noviembre, la Unión Europea (UE) está tratando de acabar con Bitcoin con la esperanza de prevenir la financiación de futuros ataques. Sin embargo muchos entes reguladores y grupos de defensa están de acuerdo, en que quizás una regulación en sí no es lo único que se necesite para reducir los riesgos asociados a la utilización de la criptomoneda, sino que el enfoque debería estar mucho más asociado con garantizar una mejor educación en relación a esta.

«No hay nada de malo en Bitcoin, sólo significa que es otra parte de nuestro sistema financiero», dijo Dana Siracusa, directora general y miembro de la Comisión para la Prevención de Lavado de Dinero en el organismo de Inteligencia K2, en una entrevista con el portal de noticias BitcoinMagazine.

La agencia de inteligencia K2 se avoca al cumplimiento de las leyes y a la investigación para la defensa en el ámbito de los servicios cibernéticos. Antes de unirse a K2, trabajó en el Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York y fue autora de la BitLicense.

«A medida que pase el tiempo, el lugar y la impotancia que ocupa Bitcoin va a crecer», dijo Syracuse. «Una de las cosas de las que yo hablo refiere a la historia, es decir, si nos fijamos en el desarrollo que hasta ahora ha tenido Bitcoin y el tipo de aplicaciones que hoy por hoy tiene su tecnología, vemos lo rápido que ha evolucionado y crecido del ecosistema de la moneda digital».

«Bitcoin no es el problema, y ​​más restricciones no son la solución. Los delincuentes y los terroristas están utilizando todo tipo de tecnología para tratar de ocultar sus actividades a través de la Internet, pero los que acuden a Bitcoin como parte de ese esfuerzo están cometiendo un gran error», dijo Jason Weinstein, director de la Blockchain Alliance, en una entrevista con el portal de noticias BitcoinMagazine.

Jennifer Shasky Calvery, directora de la Red de Control de Crímenes Financieros (FinCEN) explicó en una Cumbre organizada por el Departamento de Justicia que alrededor de unos 4 millones de dólares en Bitcoin circula a través de las entidades reguladas. Fuera de estas se estima que hay alrededor de 10 millones de dólares en saldos BTC circulando. En el evento, Calvery dejó en claro que su agencia no regulaba Bitcoin, regula a las instituciones financieras.

Perianne Boring, el fundador y presidente de la Cámara de Comercio Digital, se hizo eco de esos pensamientos. En una entrevista dijo que «la moneda digital ya está muy regulada, sobre todo en los países integrantes del G7. A pesar del alto grado de regulación, la mayoría de las transacciones de Bitcoin las están llevando a cabo las entidades no reguladas, que son en su mayoría instituciones que operan en países no incluidos dentro del G7».

«El aumento de la regulación a Bitcoin dentro del G7 sólo aumentaría la carga sobre las empresas que están trabajando duramente para cumplir con la Ley de Secreto Bancario y los reglamentos asociados, y podría empujar más a Bitcoin a ser manejada por las entidades no reguladas», dijo Boring.

«Lo que se necesita es el despliegue de la normativa de una manera racional, reflexiva y constructiva», dijo Syracuse. «Cuando se regula de cara a una crisis, a menudo existe la tentación de corregir en exceso, y es justamente lo que se desea evitar. Tenemos que tener cuidado en no tratar de regular demasiado».

El reglamento no es el problema, es la educación

Fundamentalmente, la educación es la que representa un problema, no la regulación. Una vez que los reguladores poseen suficiente información sobre la moneda digital tienden a llegar a la misma conclusión a la que muchos otros llegan: Bitcoin no es el problema.

«Soy un poco escéptico en relación a que tanto podría ayudar una nueva regulación», dijo Vincent D’Agostino, director general adjunto de K2 en una entrevista con BitcoinMagazine.
Antes de ingresar a K2 Inteligencia, fue agente del FBI en el caso de Silk Road.

«Si más gente en el lado de la lucha contra el terrorismo se tomara el tiempo para educarse en relación con la tecnología Blockchain, entendería lo complicado que puede resultar para estas personas recibir financiamiento por esta vía sin correr riesgos».

«Cada innovación financiera, cada nueva forma de transferencia de activos monetarios trae consigo sus propios desafíos», explicó Syracuse. «El terrorismo es una de las principales preocupaciones de los principales sistemas financieros. El uso de Bitcoin en ese tipo de actividades no es diferente de lo que ocurre en el sistema bancario tradicional. La educación en este espacio es la clave, y eso es lo que va a guiar a los entes reguladores en el diseño de políticas adecuadas en conjunto acuerdo con la comunidad que hace de la moneda digital un ámbito productivo».

De acuerdo con un informe publicado por el Departamento del Tesoro del Reino Unido, «hay poca evidencia para indicar que el uso de monedas digitales ha sido adoptado por los delincuentes que participan en la financiación del terrorismo, ya sea como medio para recaudar fondos, financiamiento de la infraestructura o para transferencias de dinero».

El informe también explica: «El riesgo de lavado de dinero asociado con las monedas digitales es bajo, aunque si el uso de monedas digitales era llegar a ser más frecuente en el Reino Unido este riesgo podría aumentar.»

Eso es porque Bitcoin es en realidad un método ineficiente para la transferencia de valores para fines ilícitos, ya que viene respaldado por un libro de contabilidad completamente público.

«Sería mucho más fácil el blanqueo de euros o dólares en comparación al de una moneda descentralizada, basada en el Blockchain, como lo es el caso de Bitcoin», dijo David Long, director y consultor de Northern California Fraud Prevention Solutions, en una entrevista con BitcoinMagazine . «Aunque desde el punto de vista de la investigación inicial, Bitcoin puede representar más de un desafío debido a la necesidad de descubrir quién es realmente responsable de una transacción. Sin embargo, una vez que la identidad del actor es descubierta, el Blockchain hace que sea posible descubrir la mayoría, si no todas las operaciones que llevó a acabo esa persona. Esta capacidad no tiene punto de comparación cuando el presunto delincuente está blanqueando euros o dólares».

Weinstein confirmó además este punto, diciendo: «Los informes sobre el anonimato del Bitcoin son muy exagerados. Los criminales o terroristas que utilizan la moneda digital para facilitar sus actividades incurren en un acto muy tonto, porque Bitcoin es trazable de una manera que otros métodos de pago, incluyendo el efectivo, no lo son».

Bitcoin es sinónimo de que todo lo que se muestra es en el libro de contabilidad pública es justamente eso, ¡público!. Sin embargo, una vez que un oficial de policía es capaz de identificar quién es el dueño de la cuenta, entonces sería capaz de realizar un seguimiento de cada transacción que fue hecha a través de las direcciones asociadas. Si el ISIS emplea Bitcoin, y un oficial de policía llega a determinar que una dirección está asociada con ellos, podía rastrear cada transacción y empezar a construir un caso a razón de toda la evidencia que podría encontrar.

Las transacciones en efectivo, por otra parte, son completamente anónimas. Un individuo del ISIS podría tomar sobres de dinero en efectivo a través de fronteras estatales y pagar fácilmente los activos necesarios para cometer un acto de terrorismo. Un oficial de la ley no tendría forma de verificar cómo se utilizaron los fondos.

Fuente: BitcoinMagazine

 


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