Por Angel Di Matteo   @shadowargel


DiarioBitcoin presenta una traducción del artículo de Aguilar en CoinDesk, quien explica el error de muchos entusiastas de las monedas digitales que dicen que estas son la solución para el país sudamericano que actualmente afronta fuertes problemas económicos y sociales.

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El portal de noticias CoinDesk publicó hoy un artículo de opinión elaborado por Diana Aguilar, una redactora venezolana que escribe para dicho medio. Allí ella expone una perspectiva interesante en relación al rol de las criptomonedas dentro de las dificultades económicas que viven los ciudadanos residentes en Venezuela.

Su artículo argumenta por qué las criptomonedas, en especial Bitcoin, no representan en en este momento una solución viable para los problemas económicos que tiene el país, presentando algunos alegatos y criticando la visión de empresas que reconocen el valor de esta tecnología, pero desconocen la verdadera situación que viven los venezolanos.

A continuación presentamos una traducción al español del artículo escrito por Aguilar:

“Bitcoin no puede arreglar a Venezuela: Debí saberlo”

Hoy se cumple una semana desde que dejé mi hogar en Venezuela.

Aquí estoy, viendo las noticias desde las 6:00 am, no me he separado de mi teléfono en todo el día. Estoy preocupada por mis seres queridos, preguntándome si podría haber hecho más antes de irme, pero sabiendo que tenía que irme de todos modos.

Renuncié a todo lo que sabía, pero eso me permitió escapar de una crisis que cada día empeoraba, la cual puso en peligro mis ingresos como trabajadora en el sector de las criptomonedas, en el estuve operando desde hace varios años.

Para los venezolanos que utilizamos las monedas digitales como una herramienta para sobrevivir a las consecuencias económicas derivadas de la brutal dictadura socialista, el apoyo de la comunidad internacional fue vital para los procesos de reforma. El problema es que en lugar de ganar tracción, la atención sobre el tema se fue deteriorando rápidamente y pasó a convertirse en un arma de doble filo: simplemente una tendencia.

Venezuela se convirtió con el paso de los años en una referencia para la cultura pop del mundo cripto, donde los espectadores, generalmente de un contexto más privilegiado, se pronuncian de forma errónea sobre el socialismo, la economía y la migración que afronta nuestro país.

Esto es muy común en el ecosistema de las monedas digitales. Todos aquellos que tienen buenas intenciones pero que no están adecuadamente informados sobre el funcionamiento de la economía venezolana, con frecuencia exponen argumentos erróneos y minimizan lo dolorosa que resulta esta experiencia que comparten millones de familias venezolanas.

Así que permítanme, como alguien que utilizó Bitcoin para sobrevivir dentro del país, aclarar algunos conceptos erróneos: Bitcoin no puede arreglar la situación en Venezuela.

Sin estadísticas

No existen estadísticas oficiales de cuántos monederos criptográficos operan desde Venezuela. No hay forma de saber cuantos BTC posee cada persona. Lo que está muy claro es que más allá de un par de empresas que aceptan la moneda digital como forma de pago y unos pocos exchanges confiables en el país, no hay servicios para usuarios de las criptomonedas disponibles dentro de la nación.

No hay cajeros automáticos. No hay tarjetas de débito prepagadas. Solo información muy dudosa.

La falacia de que Bitcoin podría “salvar” a toda la economía de un país, supone que la nación cumple con todos los requisitos para una adopción generalizada. Para empezar, se necesita que todos manejemos conocimientos informáticos y financieros, una infraestructura eléctrica confiable, acceso a Internet estable y una economía que no solo permita a la mayoría de los ciudadanos contar con un solo dispositivo para manejar sus billeteras digitales, sino también mecanismos seguros para intercambiar dinero fiat por monedas digitales.

Como podemos ver, el hecho de que Venezuela sirva como un caso de uso para Bitcoin no significa que actualmente cuente con las circunstancias para una adopción más amplia para la criptomoneda.

La hiperinflación destrozó por completo al bolívar (la moneda de circulación local), ya que también afecta el precio del dólar estadounidense el cual aumenta cada día. De esta forma, el uso de Bitcoin para obtener dólares, que es lo que muchos venezolanos hacen actualmente, sigue siendo problemático y vulnerable ante los efectos derivados de la inflación.

Por otra parte está la minería de criptomonedas. Venezuela es famosa por sus operaciones Bitcoin OTC y por las actividades mineras. Pero la realidad es que acceder a ingresos con criptomonedas se limita únicamente a ingresos por trabajos, actividades comerciales y operaciones con dispositivos mineros, y esta última no es nada rentable para quien no esté en condiciones de crear su propia granja para este fin, por tanto no es una opción viable para la mayoría de los venezolanos.

La mala concepción sobre las criptomonedas como solución

Muchas iniciativas extranjeras destinadas a ayudar a los venezolanos revelan una gran ignorancia sobre los problemas reales que enfrentan los residentes del país.

Trabajando personalmente durante 2018 como contacto para la fundación GiveCrypto, propiedad de Coinbase, encontré un problema común dentro de esta iniciativa y otras que van por el mismo camino: Una interpretación de cómo poder ayudar a solventar ciertas situaciones desde fuera.

En el caso de GiveCrypto, el objetivo era inalcanzable desde el principio: La propuesta fue alimentar a 300 personas con USD $100 en saldos BTC. Eso representa alrededor de USD $0,33 por persona, y cualquiera que comprenda la situación económica del país entiende que la hiperinflación no debe subestimarse, cosa que lamentablemente pasa con mucha frecuencia.

Y este no representa un caso aislado de donaciones cuya estrategia no está plenamente basada en la realidad.

Las donaciones con saldos cripto son muy populares hoy día, como ocurre con AirTM, que acaba de anunciar que integrará esfuerzos con MakerDAO para recaudar USD $1 millón para distribuir entre sus usuarios dentro de Venezuela, con el objetivo de entregar USD $10 a cada persona (una cantidad tan pequeña que no sirve como ahorro o inversión, ya que se diluye fácilmente a la hora de cubrir los gastos de la semana).

A pesar de todos los esfuerzos internacionales para distribuir saldos cripto en Venezuela, hasta el momento no hay soluciones capaces de hacer una diferencia sustentable y apropiada más allá de lo que se puede hacer mediante una donación en dólares. Parece que a muchas de estas empresas extranjeras simplemente les llama la atención hacer publicidad asegurando que pueden destinar apoyo financiero en cualquier parte con el apoyo de la tecnología Blockchain.

Aún hay esperanza

Las opiniones externas no determinan el impacto real de la adopción cripto por parte de los venezolanos.

Es cierto que las criptomonedas son muy útiles para un rango específico de actividades, entre las que destacan ingresos para personas que trabajan como freelancers, como un mecanismo para que las familias reciban moneda extranjera pagando menos comisiones, y – cuando Internet y la electricidad lo permitan – para aquellos que desean generar saldos cripto mediante actividades mineras.

Creo que Bitcoin tiene la capacidad de influir de manera positiva en el panorama financiero de Venezuela. A medida que la moneda de circulación nacional pierde su valor, los ciudadanos se decantan cada vez más por otras formas de dinero digital, y eventualmente esto puede incluir el uso de criptomonedas.

Mientras sigamos en esta situación, los venezolanos debemos dejar de ser vistos como un punto de referencia para sustentar argumentos engañosos asociados con los beneficios del uso de Bitcoin. La situación del país nos ha mostrado muchas facetas de una crisis económica, y hay lecciones invaluables que hemos aprendido, las cuales dan un giro totalmente nuevo a nuestra concepción de las soluciones financieras.

Dicho esto, la industria de las criptomonedas debe dejar de ver a Venezuela como un campo de prueba para ideas descabelladas, y comenzar a percibirnos como lo que realmente somos: Socios irremplazables en la nueva era de la revolución financiera.

Fuente: CoinDesk

Traducción de Angel Di Matteo / DiarioBitcoin

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